La medicina personalizada debe integrar el sexo y el género para evitar desigualdades en salud
La medicina personalizada aspira a adaptar la prevención, el diagnóstico y los tratamientos a las características de cada persona. Sin embargo, este objetivo seguirá siendo incompleto mientras la investigación biomédica y la práctica clínica no incorporen de manera sistemática las diferencias relacionadas con el sexo y el género. Así lo sostiene la Dra. Maria Rosa Ballester, responsable de Investigación e Innovación Responsables del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau), en un editorial publicado en el European Journal of Internal Medicine.
El trabajo analiza cómo numerosos protocolos diagnósticos y terapéuticos considerados universales se han construido a partir de evidencias obtenidas mayoritariamente en poblaciones masculinas. Esta situación ha generado lagunas de conocimiento sobre la salud de las mujeres que pueden traducirse en retrasos diagnósticos o en tratamientos menos eficaces y seguros.
«No podemos hablar de una medicina verdaderamente personalizada si seguimos aplicando conocimientos construidos a partir de una parte de la población como si fueran igualmente válidos para todo el mundo. Incorporar el sexo y el género permite mejorar la precisión, la seguridad y la calidad de la atención sanitaria», explica la Dra. Ballester.
Diferencias que afectan al diagnóstico y al tratamiento
El sexo comprende características biológicas que pueden influir, por ejemplo, en la manera en que el organismo absorbe, distribuye, metaboliza y elimina los medicamentos. El género incluye factores sociales y culturales que condicionan la exposición a determinados riesgos, la percepción y la expresión de los síntomas, la búsqueda de atención médica o la adherencia a los tratamientos. Ambas dimensiones interactúan, además, con la edad, el origen étnico, la situación socioeconómica y otras circunstancias personales.
El artículo recoge ejemplos en enfermedades como la depresión, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica o el infarto agudo de miocardio. En este último caso, las mujeres pueden presentar síntomas como náuseas, fatiga o dolor mandibular, tradicionalmente considerados «atípicos», y sufrir más retrasos en el diagnóstico y el acceso al tratamiento.
«Cuando estas diferencias no se investigan, pasan fácilmente desapercibidas y acaban trasladándose a las guías clínicas y a la asistencia. El resultado no es solo una falta de equidad, sino también una medicina menos precisa», señala la investigadora.
De la evidencia a la acción
Para corregir esta brecha, el editorial reclama una representación equilibrada de las mujeres en los estudios clínicos, el análisis de los resultados desglosados por sexo y género y una formación más amplia del personal investigador y de los profesionales de la salud. También plantea incorporar este conocimiento de manera efectiva a las guías clínicas y a la formación médica.
En este sentido, el editorial hace referencia al decálogo Salud Sin Sesgos: 10 claves para una sanidad catalana con perspectiva de sexo y género, elaborado en el marco de Salud Sin Sesgos. El documento recoge diez propuestas para avanzar hacia un sistema sanitario más equitativo e interpela, entre otros agentes, a las instituciones responsables de financiar la investigación y diseñar las políticas públicas.
Este planteamiento también conecta con la creación de XWHIN (Women’s Health Innovation Network), la red catalana de innovación en salud de las mujeres liderada por el IR Sant Pau y dirigida por la Dra. Ballester. La iniciativa reúne a agentes de la investigación, la práctica clínica, la innovación, la transferencia tecnológica y la sociedad para incorporar la perspectiva de sexo y género en todas las fases de la I+D+i e impulsar soluciones más precisas y equitativas.
«El editorial expone por qué este cambio es necesario y qué transformaciones deben impulsarse, mientras que iniciativas como XWHIN nos permiten avanzar en su aplicación mediante una estructura estable de colaboración. El objetivo es que esta perspectiva deje de depender de iniciativas aisladas y se integre desde la formulación de las preguntas de investigación hasta la aplicación de los resultados en la práctica clínica», concluye la Dra. Ballester.
Artículo de referencia:
Ballester-Verneda MR. Sex and gender in the era of personalized medicine: beyond one-size-fits-all. Eur J Intern Med 2026:107092. https://doi.org/10.1016/j.ejim.2026.107092.