La salud planetaria entra por primera vez en el sistema internacional de elaboración de guías clínicas
¿Debe influir el impacto ambiental de un tratamiento en las recomendaciones clínicas cuando existen varias opciones con beneficios similares para los pacientes? Un trabajo publicado en Annals of Internal Medicine plantea por primera vez esta cuestión dentro del principal marco metodológico utilizado internacionalmente para desarrollar guías clínicas basadas en la evidencia. El documento, elaborado por el grupo GRADE con participación de investigadores del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y del Centro GRADE Barcelona, propone incorporar de forma sistemática criterios de salud planetaria en la elaboración de recomendaciones clínicas y de salud pública.
El artículo plantea que las decisiones sanitarias no deberían valorar únicamente aspectos como la eficacia clínica, la seguridad, los costes o la aceptabilidad de una intervención, sino también su impacto sobre el medioambiente y los denominados límites planetarios, es decir, los sistemas naturales que sostienen la vida y cuya alteración puede afectar directamente a la salud humana.
Hasta ahora, las guías clínicas no incorporaban de forma estructurada aspectos como las emisiones asociadas a determinados tratamientos, el consumo de agua, la generación de residuos, la contaminación derivada de productos sanitarios o el impacto sobre la biodiversidad. Como consecuencia, recomendaciones con beneficios clínicos similares podían formularse sin considerar las diferencias existentes entre sus efectos sobre el medioambiente.
«La salud humana depende directamente de la salud de los sistemas naturales. Las guías clínicas influyen cada día en millones de decisiones sanitarias en todo el mundo y, por tanto, también pueden contribuir a reducir el impacto ambiental de los sistemas de salud cuando existen alternativas igualmente eficaces para los pacientes», explica el Dr. Pablo Alonso-Coello, jefe del grupo de Epidemiología Clínica y Servicios Sanitarios del IR Sant Pau y uno de los autores del trabajo.
Un nuevo criterio dentro del sistema GRADE
El documento introduce un nuevo criterio específico dentro del sistema Evidence-to-Decision (EtD) del grupo GRADE, uno de los marcos metodológicos más utilizados internacionalmente para elaborar recomendaciones clínicas y de salud pública. Según destaca el editorial que acompaña al artículo en Annals of Internal Medicine, esta incorporación representa la expansión más importante del marco EtD desde que se formalizó la equidad dentro del sistema GRADE.
Para abordar esta limitación, el nuevo documento incorpora un criterio específico dentro del sistema GRADE que obliga a considerar de forma explícita el impacto ambiental de las intervenciones sanitarias. El marco propone que los grupos encargados de elaborar guías analicen aspectos como las emisiones de gases de efecto invernadero, el consumo de agua, la generación de residuos, la contaminación o el impacto sobre los ecosistemas, integrando esta información junto a la evidencia clínica tradicional. De este modo, cuando dos intervenciones ofrecen resultados similares para los pacientes, las diferencias en su impacto ambiental podrían convertirse en un elemento adicional para orientar la recomendación final.
«Muchas decisiones sanitarias tienen implicaciones ambientales que hasta ahora no se analizaban de manera sistemática. El objetivo no es sustituir los criterios clínicos, sino ampliar la evaluación para incorporar también sus posibles consecuencias sobre la salud planetaria», añade Javier Bracchiglione, investigador de Cochrane Iberoamérica y otro de los autores del artículo.
Del uso de inhaladores a las recomendaciones dietéticas
Para desarrollar y validar el nuevo marco metodológico, el grupo GRADE trabajó con distintos casos prácticos relacionados con decisiones clínicas y de salud pública. Entre ellos se incluyeron ejemplos sobre el uso de anestésicos, inhaladores para el asma, mascarillas o recomendaciones dietéticas relacionadas con el consumo de carne roja.
Uno de los casos analizados muestra cómo determinadas recomendaciones dietéticas podrían modificarse al incorporar el impacto ambiental asociado a las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso de suelo o el consumo de agua. Otros ejemplos ilustran cómo dos dispositivos o tratamientos clínicamente equivalentes pueden presentar huellas ambientales muy diferentes.
«Queríamos desarrollar una metodología que pudiera ser útil independientemente de la especialidad médica o del tipo de intervención analizada. Los casos prácticos nos permitieron comprobar que los principios de salud planetaria pueden incorporarse a contextos muy distintos sin perder el rigor metodológico que caracteriza al sistema GRADE. La mejor evidencia disponible para los pacientes sigue siendo el elemento central de las recomendaciones; este marco simplemente añade una nueva dimensión de análisis que hasta ahora no se evaluaba de forma sistemática», señala el Dr. Pablo Alonso-Coello.
Los autores recuerdan que el sistema sanitario representa aproximadamente el 5,2 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y que algunos países alcanzan cifras cercanas al 10 %. En este sentido, consideran que las recomendaciones sanitarias deberían incorporar progresivamente criterios que permitan valorar también su sostenibilidad ambiental y sus efectos sobre la salud planetaria.
Un cambio metodológico con retos pendientes
El artículo y el editorial asociado reconocen que todavía existen importantes retos metodológicos para implementar este enfoque de manera generalizada. Entre ellos destacan la falta de estándares internacionales para evaluar determinados impactos ambientales, la necesidad de incorporar expertos en salud planetaria en los paneles de elaboración de guías y la escasa formación específica de muchos profesionales sanitarios en este ámbito.
Los autores subrayan además que la incorporación de criterios ambientales no debe aumentar las desigualdades sanitarias ni dificultar el acceso a tratamientos eficaces en determinados contextos. Por ello, el nuevo marco insiste en la necesidad de adaptar las recomendaciones a cada entorno sanitario y geográfico.
«La publicación de este marco representa un primer paso en un proceso que probablemente evolucionará durante los próximos años. Incorporar la salud planetaria en las guías clínicas requerirá nuevos datos, herramientas y estándares, además de una colaboración estrecha entre expertos en metodología, profesionales sanitarios y especialistas en sostenibilidad. Este documento establece una base común para avanzar en esa dirección de forma rigurosa y transparente», señala Javier Bracchiglione.
El trabajo ha sido desarrollado por el grupo internacional GRADE, una colaboración científica dedicada al desarrollo de métodos para elaborar recomendaciones clínicas basadas en la evidencia y utilizada por múltiples organizaciones sanitarias y agencias de salud pública en todo el mundo.
Artículos de referencia:
- Piggott T, Saadat P, Herrmann A, Tetelbom Stein A, Darzi AJ, Haines A, Bognanni A, Sousa-Pinto B, Michels C, Akl EA, Poluzzi E, Senerth E, Madrid E, Barbic F, de'Donato F, Nonino F, Vist GE, Neumann I, Bracchiglione J, Bousquet J, Meerpohl JJ, Antó JM, Scahill KA, Qiu K, Miersch K, Saif-Ur-Rahman KM, Vasanthan Thinagaran L, Benton L, Schwingshackl L, Siedler MR, Bala MM, Metzendorf MI, Aloosh M, Cinquini M, Cumpston M, Skoetz N, Oloyede O, Alonso-Coello P, Dahm P, Wang Q, Vieira RJ, Morgan RL, Murthy S, Hofstede S, Laot-Cabon S, Thomander T, Siebert U, Leontiadis GI, Schünemann H. Integrating Planetary Health in Health Guidelines (GRADE Guidance 46). Ann Intern Med. 2026 May 12. https://doi.org/10.7326/ANNALS-25-04761
- Ganatra S, Khadke S, Rajagopalan S. Incorporating Planetary Health Into Clinical Guideline Decisions. Ann Intern Med. 2026. https://doi.org/10.7326/ANNALS-26-01263