Una ayuda de la Fundación Mutua Madrileña impulsará un proyecto sobre enfermedades neuromusculares pediátricas

09/07/2026 | Tiempo de lectura: 5 min.
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El Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) ha recibido una de las XXIII Ayudas a la Investigación Médica de la Fundación Mutua Madrileña para impulsar un proyecto que busca mejorar el diagnóstico genético de niños y adolescentes con enfermedades neuromusculares raras. La investigación estará liderada por la Dra. Alba Segarra Casas, investigadora postdoctoral del grupo de Enfermedades Genéticas del IR Sant Pau, y se desarrollará durante dos años.

El proyecto, titulado “Nuevas fronteras diagnósticas en enfermedades neuromusculares pediátricas: integración multiómica mediante secuenciación de lecturas largas”, propone combinar la secuenciación de lecturas largas del ADN con el análisis del RNA muscular para identificar alteraciones genéticas que pueden pasar desapercibidas con las técnicas diagnósticas convencionales.

Las enfermedades neuromusculares de origen genético son patologías raras que afectan a los músculos y que, en muchos casos, causan debilidad y atrofia muscular progresivas desde edades tempranas. Aunque la incorporación de paneles de genes, exomas clínicos y otras técnicas de secuenciación masiva ha mejorado de forma importante la capacidad diagnóstica, aproximadamente la mitad de los pacientes continúa sin un diagnóstico molecular después de las pruebas realizadas en la práctica asistencial.

«Cuando un niño o una niña con una enfermedad neuromuscular no obtiene un diagnóstico genético, las familias pueden pasar años en una situación de incertidumbre. Nuestro objetivo es reducir esta odisea diagnóstica y avanzar hacia respuestas más precisas para cada paciente», explica la Dra. Alba Segarra.

Una tecnología para detectar alteraciones que quedan ocultas

La secuenciación de lecturas largas permite analizar fragmentos de ADN mucho más extensos que las tecnologías de secuenciación habituales. Esto facilita la identificación de variantes estructurales complejas, expansiones, reordenamientos genómicos, inserciones y alteraciones en regiones del genoma especialmente difíciles de estudiar.

«La secuenciación de lecturas largas todavía no forma parte de la práctica habitual. Este estudio permitirá identificar en qué pacientes aporta un mayor beneficio y facilitará su futura incorporación al flujo diagnóstico de las enfermedades hereditarias en nuestro país», señala la Dra. Segarra.

El estudio se centrará en pacientes pediátricos con enfermedades neuromusculares que no han obtenido un diagnóstico genético después de los estudios convencionales y del análisis del RNA muscular. El equipo prevé estudiar una cohorte de alrededor de 30 pacientes, incluyendo casos sin diagnóstico tras estudios previos y pacientes con alteraciones en genes especialmente complejos, como TTN, NEB o SMN1.

El grupo de Enfermedades Genéticas del IR Sant Pau cuenta con una amplia trayectoria en la aplicación de nuevas tecnologías genómicas al estudio de las enfermedades neuromusculares. En trabajos previos, la integración de datos de exoma y transcriptoma muscular permitió incrementar la tasa diagnóstica en pacientes sin diagnóstico, pero una parte relevante de los casos pediátricos continúa sin una respuesta genética definitiva.

«Sabemos que hay alteraciones que no se detectan bien con las técnicas de lectura corta. Leer fragmentos más largos del ADN nos da una visión más completa del genoma y puede ayudarnos a encontrar la causa de la enfermedad en casos que hasta ahora no han podido resolverse», añade la investigadora.

Impacto clínico para pacientes y familias

Obtener un diagnóstico molecular preciso puede tener un impacto directo en el manejo de los pacientes y en sus familias. Permite establecer un pronóstico más ajustado, orientar el seguimiento clínico, anticipar posibles complicaciones, evitar pruebas innecesarias y ofrecer consejo genético y reproductivo. En algunos casos, también puede facilitar el acceso a tratamientos específicos o a ensayos clínicos, especialmente en un campo en el que las terapias génicas están ganando relevancia.

«El diagnóstico molecular no es solo poner nombre a una enfermedad. Puede cambiar el seguimiento clínico, ayudar a tomar decisiones familiares informadas y, en determinados casos, abrir la puerta a opciones terapéuticas o estudios clínicos», destaca la Dra. Segarra.

Más allá de los pacientes incluidos en el estudio, el proyecto busca desarrollar y validar un algoritmo diagnóstico coste-efectivo que pueda trasladarse a la práctica clínica y aplicarse también al estudio de otras enfermedades raras. La investigación integrará datos genómicos y transcriptómicos para priorizar las alteraciones con mayor probabilidad de ser causantes de la enfermedad y validar funcionalmente los hallazgos.

El proyecto contará con la participación de profesionales del Servicio de Genética del Hospital de Sant Pau, del grupo de Enfermedades Genéticas y del laboratorio de Enfermedades Neuromusculares del IR Sant Pau, así como con la colaboración de la Unidad de Patología Neuromuscular del Hospital Sant Joan de Déu y de la Universitat Autònoma de Barcelona.

«Queremos que esta tecnología no se quede solo en el ámbito de la investigación, sino que contribuya a definir cuándo y cómo puede incorporarse de manera eficiente al diagnóstico de las enfermedades genéticas», concluye la Dra. Segarra.

La XXIII Convocatoria de Ayudas a la Investigación Médica de la Fundación Mutua Madrileña está dotada con 2,3 millones de euros y financiará 21 nuevos proyectos científicos en hospitales de toda España. Las ayudas apoyan investigaciones clínicas en áreas como enfermedades raras infantiles, oncología, trasplantes, traumatología y salud mental infanto-juvenil.

IB Sant Pau
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