Una ayuda Joan Oró apoya la investigación para predecir la evolución de los aneurismas de aorta abdominal
Combinar lo que muestran las imágenes de un aneurisma con la información molecular de cada paciente puede ayudar a entender por qué algunos crecen más rápidamente que otros. Este es el planteamiento de la tesis doctoral de Ager Uribezubia, investigador predoctoral del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau), que ha obtenido una ayuda Joan Oró de la convocatoria FI 2026 para estudiar la progresión de los aneurismas de aorta abdominal y desarrollar herramientas que permitan anticipar mejor su evolución.
El proyecto, codirigido por la Dra. Maria Sabater Lleal y el Dr. Josep Munuera, combina la experiencia de la Unidad de Genómica de Enfermedades Complejas y del Grupo de Imagen Médica Avanzada, Inteligencia Artificial y Terapia Guiada por Imagen del centro. La investigación se desarrolla en el marco del programa de doctorado en Ingeniería Biomédica de la Universitat Politècnica de Catalunya e integra el análisis de imágenes médicas con datos genéticos, moleculares y clínicos.
La ayuda Joan Oró, gestionada por la Agència de Gestió d’Ajuts Universitaris i de Recerca (AGAUR), tiene un importe concedido de 27.928,03 euros, que incluye la primera anualidad de contratación, actividades formativas y tutela académica del doctorado. La concesión inicial es de doce meses, con posibilidad de renovación por un máximo de tres anualidades adicionales, y el gasto de contratación está cofinanciado en un 40 % por el Fondo Social Europeo Plus.
Más información para valorar el riesgo de cada paciente
Los aneurismas de aorta abdominal son dilataciones de la arteria principal que transporta la sangre hacia la parte inferior del cuerpo. A menudo no provocan síntomas, pero su rotura puede tener consecuencias muy graves. El diámetro de la aorta y la velocidad a la que aumenta son medidas importantes para realizar su seguimiento y valorar la necesidad de una intervención. Sin embargo, no permiten explicar completamente las diferencias en la evolución de la enfermedad entre pacientes.
«Además del diámetro, queremos estudiar el volumen y la forma del aneurisma, la tortuosidad de la aorta, las calcificaciones o la presencia de trombo, una acumulación de sangre coagulada en el interior del vaso. Analizaremos estas características de manera automatizada en las imágenes de tomografía computarizada para ver cuáles se asocian con un crecimiento más rápido», explica Ager Uribezubia.
La base principal del trabajo es el Triple A Barcelona Study (TABS), una cohorte que reúne información de más de 500 pacientes de tres hospitales españoles, entre ellos Sant Pau, con un seguimiento medio de tres años. Disponer de imágenes, datos clínicos y muestras biológicas de estos pacientes permite estudiar conjuntamente los cambios en la estructura del aneurisma y los procesos moleculares que pueden acompañarlos.
Conectar las imágenes con los mecanismos de la enfermedad
A partir de esta información, el proyecto analizará la relación entre las características de los aneurismas y los datos genéticos, de expresión de microARN —pequeñas moléculas que regulan la actividad de los genes— y de proteínas circulantes. El objetivo es identificar posibles marcadores de progresión y comprender mejor los mecanismos biológicos implicados en el crecimiento de la aorta.
«Queremos que toda esta información ayude a responder preguntas concretas del seguimiento de los pacientes, como cuándo es necesario volver a revisar un aneurisma o en qué momento conviene intervenir. Para ello, tendremos que comprobar si combinar las imágenes con los datos moleculares nos permite anticipar su evolución con mayor precisión», señala el investigador.
El siguiente paso será integrar las variables más relevantes en modelos predictivos que ayuden a estimar el crecimiento del aneurisma y el riesgo de rotura, y evaluar su funcionamiento con datos de otras cohortes internacionales.