Un ensayo estudiará cómo mejorar la prevención de neumonías en pacientes con ventilación mecánica

17/08/2026 | Tiempo de lectura: 5 min.
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La Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias (SEEIUC) ha concedido la Beca SEEIUC Investiga 2026 al proyecto «Aspiración de secreciones y neumonía asociada a la ventilación mecánica: técnica y sistema», liderado por la Doctoranda Àngels Aloy Orozco, investigadora del grupo de Cuidados de Enfermería del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau). El estudio comparará los dos sistemas utilizados para aspirar las secreciones respiratorias de los pacientes sometidos a ventilación mecánica invasiva —el sistema abierto y el cerrado— con el objetivo de determinar cuál resulta más eficaz para prevenir la neumonía, ofrece una mayor seguridad y permite utilizar de forma más eficiente los recursos sanitarios.

«La aspiración de secreciones es una intervención muy habitual en la atención al paciente crítico, pero todavía existe incertidumbre sobre si el sistema cerrado aporta ventajas clínicas frente al abierto. Resolver esta pregunta puede ayudarnos a tomar decisiones mejor fundamentadas y a homogeneizar los cuidados que reciben estos pacientes», explica la Dnda. Aloy.

Eliminar secreciones para reducir el riesgo de neumonía

La ventilación mecánica invasiva requiere introducir un tubo en la tráquea que altera los mecanismos naturales de defensa del aparato respiratorio. Los pacientes intubados tienen más dificultades para toser y expulsar la mucosidad, por lo que las secreciones pueden acumularse en la vía aérea y facilitar que microorganismos alcancen los pulmones, aumentando el riesgo de desarrollar una neumonía.

Para evitar esta acumulación, mantener despejada la vía aérea y reducir el riesgo de infección, el personal de enfermería aspira periódicamente las secreciones a través del tubo endotraqueal. Se trata de un procedimiento esencial en el cuidado de los pacientes ventilados, pero la forma de realizarlo puede influir tanto en su eficacia como en la aparición de efectos adversos.

La aspiración puede llevarse a cabo mediante un sistema abierto, que obliga a desconectar momentáneamente al paciente del ventilador, o mediante un sistema cerrado, que permite retirar las secreciones sin interrumpir la ventilación. Aunque ambos sistemas se utilizan en la práctica clínica, la evidencia disponible todavía no permite determinar con claridad si uno de ellos es más eficaz para prevenir la neumonía asociada a la ventilación mecánica.

Esta infección puede aparecer a partir de las 48 horas de iniciarse la ventilación invasiva y constituye una de las infecciones más frecuentes adquiridas en las unidades de cuidados intensivos (UCI). Su aparición se relaciona con una mayor duración de la ventilación mecánica, estancias hospitalarias más prolongadas, más complicaciones y un mayor consumo de recursos sanitarios.

Formación, ensayo clínico y evaluación económica

El proyecto se desarrollará en tres fases consecutivas. La primera consistirá en una intervención formativa dirigida al personal de enfermería de la UCI, destinada a actualizar sus conocimientos y estandarizar la técnica de aspiración de secreciones antes de iniciar la comparación entre ambos sistemas.

«Para obtener resultados fiables no basta con comparar dos dispositivos. Primero debemos asegurar que la técnica se aplica de manera homogénea y de acuerdo con la evidencia disponible. Por eso, la formación del personal de enfermería es una parte esencial del propio diseño de la investigación», señala la investigadora.

La segunda fase será un ensayo clínico aleatorizado y controlado que prevé incluir a más de 400 pacientes adultos con una duración estimada de la ventilación mecánica superior a 48 horas. Los participantes serán asignados aleatoriamente para recibir la aspiración mediante el sistema abierto o el cerrado.

La variable principal será la incidencia de neumonía asociada a la ventilación mecánica, diagnosticada según los criterios establecidos por el programa Neumonía Zero. También se analizarán el tiempo transcurrido hasta la aparición de la infección, el número de aspiraciones realizadas, la duración de la ventilación mecánica y los posibles eventos adversos, como las disminuciones de la saturación de oxígeno, las alteraciones de la frecuencia cardiaca o los cambios en la presión arterial.

Finalmente, una tercera fase evaluará los costes sanitarios directos asociados a cada sistema y calculará su coste-efectividad. El estudio permitirá así determinar no solo si una de las alternativas mejora los resultados clínicos, sino también si sus posibles beneficios justifican los recursos necesarios para aplicarla.

Evidencia enfermera con aplicación directa en la UCI

El proyecto combina investigación clínica, formación de profesionales y evaluación económica para abordar una intervención cotidiana con un impacto directo en la seguridad de los pacientes críticos. Sus resultados podrían contribuir a reducir la variabilidad en la práctica clínica y servir de base para revisar los protocolos de aspiración de secreciones y prevención de infecciones en las unidades de cuidados intensivos.

La investigación contempla asimismo la difusión de los resultados mediante publicaciones científicas y comunicaciones en congresos, además de su transferencia a la práctica asistencial a través de la actualización de protocolos y de nuevas actividades formativas dirigidas a los profesionales.

«El objetivo final no es demostrar que un sistema sea mejor por principio, sino identificar qué opción aporta un mayor beneficio para el paciente y permite utilizar los recursos de manera más eficiente. Generar evidencia sólida sobre una intervención que realizamos cada día puede traducirse directamente en unos cuidados más seguros y de mayor calidad», concluye la enfermera Aloy.

IB Sant Pau
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