Una beca de la Sociedad Catalana de Cardiología impulsará la búsqueda de nuevos biomarcadores del shock cardiogénico
La Sociedad Catalana de Cardiología ha concedido una de sus Becas Sociedad 2026 a un proyecto de Sant Pau que estudiará el potencial de los microARN circulantes para caracterizar con mayor precisión a los pacientes con shock cardiogénico y mejorar la predicción de su evolución. La ayuda, dotada con 10.000 euros, permitirá desarrollar la primera fase de la investigación.
El proyecto, titulado «Caracterización molecular del shock cardiogénico mediante microARN plasmáticos: identificación de firmas diferenciales para el subfenotipado y el pronóstico», está co-liderado por el Dr. Alessandro Sionis, cardiólogo del Hospital de Sant Pau e investigador del grupo de Cardiología Clínica y Traslacional del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y la Dra. Teresa Padró, jefa del grupo de Biomarcadores de la Enfermedad Cardiovascular. Carlos González, estudiante de doctorado, está vinculado también a este proyecto que contará además con la Dra. Montserrat Vila, la Dra. Laura Rodríguez, el Dr. Lluís Asmarats y la Dra. Mireia Padilla, todos ellos cardiólogos del Hospital de Sant Pau e investigadores del grupo de Cardiología Clínica y Translacional.
Una patología de extrema gravedad y gran heterogeneidad
El shock cardiogénico es una situación clínica de extrema gravedad que se produce cuando el corazón no puede mantener un flujo sanguíneo suficiente para garantizar una adecuada perfusión de los tejidos y órganos. Aunque los avances en la revascularización coronaria y en los dispositivos de asistencia circulatoria han mejorado su abordaje, continúa asociado a una elevada morbimortalidad, con una mortalidad estimada de entre el 40 % y el 50 % durante el primer año.
Esta complicación puede aparecer principalmente como consecuencia de un infarto agudo de miocardio o en el contexto de una insuficiencia cardiaca. Sin embargo, incluso dentro de estos grupos existen diferencias importantes en los mecanismos biológicos implicados, la respuesta del organismo, el grado de afectación de otros órganos y la evolución clínica.
Esta gran heterogeneidad constituye una de las principales dificultades para su manejo. Las clasificaciones basadas únicamente en la causa, la gravedad o los parámetros hemodinámicos no siempre permiten anticipar con suficiente precisión la evolución de cada paciente. Por este motivo, la investigación cardiovascular trabaja en la identificación de subfenotipos basados en características biológicas que permitan avanzar hacia un abordaje más personalizado.
«El shock cardiogénico continúa siendo una de las situaciones más graves a las que nos enfrentamos en cardiología. La evolución puede ser muy distinta entre pacientes que, inicialmente, presentan un cuadro clínico similar, y disponer de nuevos biomarcadores podría ayudarnos a anticipar mejor ese riesgo y orientar la toma de decisiones», explica el Dr. Alessandro Sionis.
Perfiles moleculares para caracterizar mejor a los pacientes
El proyecto estudiará los microARN presentes en el plasma, pequeñas moléculas de ARN que regulan la expresión de los genes y que pueden actuar como biomarcadores de diferentes procesos biológicos. La hipótesis de los investigadores es que los pacientes con shock cardiogénico asociado a un infarto de miocardio y aquellos que lo desarrollan en el contexto de una insuficiencia cardiaca presentan perfiles específicos de microARN plasmáticos.
«Los microARN pueden detectarse de manera estable en el plasma y reflejar procesos como la inflamación, el daño del músculo cardiaco o la disfunción de otros órganos, que tienen un papel importante en la evolución del shock cardiogénico. Su estudio puede ayudarnos a comprender mejor qué está ocurriendo en cada paciente más allá de lo que observamos mediante la evaluación clínica habitual», señala la Dra. Padró.
La identificación de estas firmas permitiría definir subgrupos de pacientes a partir de sus características moleculares, más allá del origen y la gravedad inicial del cuadro. El equipo analizará si estos perfiles pueden mejorar la estratificación del riesgo y la predicción del pronóstico a corto y largo plazo, y comparará su capacidad discriminativa con la de las escalas clínicas y otros biomarcadores empleados actualmente.
Una primera fase con 30 pacientes
En una primera etapa se analizarán muestras de plasma de 30 pacientes, 15 con shock cardiogénico asociado a un infarto agudo de miocardio y 15 relacionado con una insuficiencia cardiaca. Mediante técnicas de análisis de alto rendimiento se estudiará el conjunto de microARN circulantes y, posteriormente, se emplearán herramientas bioinformáticas para seleccionar los 20 candidatos con mayor potencial como biomarcadores.
En fases posteriores, los microARN seleccionados se validarán mediante PCR cuantitativa en tiempo real. Para ello, se compararán los perfiles de los dos grupos de pacientes con shock cardiogénico entre sí y con grupos de control formados por personas con infarto o insuficiencia cardiaca que no hayan desarrollado esta complicación.
La beca financiará específicamente la primera fase del proyecto, con una duración prevista de doce meses, que incluye la selección de los pacientes, la obtención y el análisis de las muestras, la identificación de los perfiles diferenciales de microARN y los estudios bioinformáticos. Si esta etapa se completa antes del plazo previsto, el equipo avanzará hacia la validación de los biomarcadores seleccionados.
Una colaboración consolidada entre la asistencia y la investigación
El proyecto se basa en una colaboración de más de quince años entre los equipos clínicos del Hospital de Sant Pau y los grupos de Cardiología Clínica y Traslacional y de Biomarcadores de la Enfermedad Cardiovascular del IR Sant Pau. A lo largo de este tiempo, han trabajado conjuntamente en la identificación y el estudio de biomarcadores moleculares y epigenéticos que contribuyan a mejorar el diagnóstico, la estratificación del riesgo y el abordaje clínico de las enfermedades cardiovasculares.
La investigación parte, además, de resultados previos que han relacionado diferentes microARN con el riesgo y el pronóstico del shock cardiogénico. Entre ellos se encuentra el miR-619-5p, cuyas concentraciones elevadas se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar esta complicación en pacientes con infarto agudo de miocardio y con procesos vinculados a la respuesta inflamatoria.
La Unidad de Cuidados Agudos Cardiológicos del Hospital de Sant Pau atiende aproximadamente 70 pacientes con shock cardiogénico cada año y dispone de dispositivos avanzados de soporte circulatorio mecánico y de un programa de trasplante cardiaco. Esta experiencia asistencial, junto con las capacidades del IR Sant Pau en tecnologías ómicas, análisis molecular y bioinformática, proporciona el entorno necesario para desarrollar el proyecto.
«La experiencia acumulada en la atención de estos pacientes nos permite plantear preguntas de investigación directamente vinculadas con los problemas que encontramos en la práctica clínica. Al mismo tiempo, las capacidades del IR Sant Pau hacen posible abordarlas desde una perspectiva molecular y avanzar hacia nuevas herramientas que puedan resultar útiles para los pacientes», concluye el Dr. Sionis.