Un estudio liderado por los equipos de Atención Primaria EAP Dreta de l’Eixample y EAP Sardenya, junto con el Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau), demuestra que los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) presentan más exacerbaciones respiratorias y de mayor gravedad en periodos con niveles elevados de contaminación ambiental. El trabajo ha sido desarrollado por la Dra. Marta García, el Dr. Daniel Planchuelo, el Dr. Lluís Cuixart y el Dr. Carles Brotons, todos ellos miembros del grupo de investigación en Atención Primaria.
Publicado en Revista Clínica de Medicina de Familia, compara un año de alta contaminación (2017) con un año de mejor calidad del aire (2021), un periodo marcado por las restricciones asociadas a la pandemia de la COVID-19, que conllevaron una reducción significativa del tráfico y de la actividad urbana, y refuerza la importancia de las políticas públicas orientadas a reducir los contaminantes atmosféricos.
La contaminación del aire es un problema de salud pública de primer orden y afecta de manera especial a las personas con enfermedades respiratorias crónicas. Tal como destaca el Dr. Lluís Cuixart, «las personas con EPOC son especialmente vulnerables a la contaminación ambiental, porque cualquier empeoramiento de la calidad del aire puede actuar como desencadenante de exacerbaciones con un impacto clínico relevante».
En ciudades como Barcelona, la exposición a contaminantes como el dióxido de nitrógeno y el material particulado fino se ha asociado de forma consistente con un mayor riesgo de agudizaciones de la EPOC, un fenómeno que este estudio analiza desde una perspectiva clínica y asistencial.
El estudio incluyó 150 pacientes con EPOC atendidos en un centro de Atención Primaria de Barcelona, distribuidos en dos cohortes equivalentes. En el año 2017, con niveles elevados de contaminación, el 41,3 % de los pacientes presentó al menos una exacerbación respiratoria, frente al 25,3 % registrado en 2021, cuando la calidad del aire mejoró de forma notable.
Además de ser más frecuentes, las exacerbaciones también fueron más graves en el año con mayor contaminación ambiental. En 2017 se registró un mayor número de visitas a urgencias hospitalarias y de ingresos hospitalarios, mientras que en 2021 la mayoría de las exacerbaciones pudieron resolverse en el ámbito ambulatorio.
Según explica la Dra. Marta García, investigadora principal del estudio, «los resultados muestran que no solo aumentan las exacerbaciones cuando la calidad del aire es peor, sino que estas tienden a ser más graves y a requerir una atención sanitaria más compleja, con el impacto que ello tiene tanto para los pacientes como para el sistema de salud».
El análisis tuvo en cuenta diversas variables clínicas y demográficas, como la edad, el tabaquismo, la función pulmonar o las comorbilidades cardiovasculares. En este sentido, el Dr. Cuixart subraya que «en pacientes con EPOC es fundamental interpretar los efectos de la contaminación teniendo en cuenta las enfermedades asociadas, ya que patologías frecuentes como la hipertensión arterial pueden modular tanto la frecuencia como la gravedad de las exacerbaciones».
En relación con los eventos cardiovasculares, el estudio no encontró diferencias significativas en su incidencia entre ambos años. No obstante, sí se observó una tendencia hacia episodios menos graves en 2021, con una mayor proporción de pacientes atendidos de forma ambulatoria. Los autores subrayan que estos resultados deben interpretarse con prudencia, ya que el tamaño muestral no permite extraer conclusiones firmes para este desenlace.
El contexto de la pandemia de la COVID-19 en 2021 constituye otro factor a tener en cuenta. Las restricciones de movilidad, el uso generalizado de mascarillas y la reducción de las infecciones respiratorias no COVID podrían haber contribuido, al menos en parte, a la menor incidencia de exacerbaciones observada ese año.
A pesar de sus limitaciones, el estudio aporta evidencia local que refuerza el papel de la contaminación ambiental como factor de riesgo modificable en la EPOC. «Mejorar la calidad del aire no es solo una cuestión ambiental, sino una intervención con un impacto directo sobre la salud de pacientes especialmente vulnerables», señala el Dr. Cuixart. «Nuestros datos respaldan la necesidad de integrar la vigilancia de la contaminación en la prevención y el manejo de la EPOC, junto con el control de las comorbilidades».
Los investigadores destacan la necesidad de futuros estudios prospectivos y multicéntricos que permitan profundizar en la relación causal entre la exposición a los contaminantes y los desenlaces clínicos respiratorios y cardiovasculares. Mientras tanto, los resultados respaldan las estrategias de reducción de emisiones y las políticas urbanas orientadas a mejorar la calidad del aire como una medida clave para disminuir la carga de enfermedad en pacientes con EPOC.
García Torres M, Planchuelo Calatayud D, Cuixart Costa L, Brotons Cuixart C. Impacto de la contaminación ambiental en las exacerbaciones respiratorias y eventos cardiovasculares en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Estudio de cohortes retrospectivo. Rev Clin Med Fam. 2025;18(4):324–330. doi:10.55783/rcmf.180404.