Comparar varias intervenciones sanitarias y decidir cuál es la más adecuada para los pacientes es uno de los retos más complejos en la elaboración de guías clínicas. Un artículo publicado en Annals of Internal Medicine, liderado por investigadores de la Unidad de Síntesis de Evidencia, perteneciente al Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), presenta una actualización del marco de la evidencia a la decisión (Marco EtD), una herramienta metodológica diseñada para facilitar la toma de decisiones de los paneles que elaboran guías cuando existen múltiples opciones terapéuticas.
El marco EtD forma parte del sistema GRADE (Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation), el estándar metodológico internacional utilizado para desarrollar guías de práctica clínica basadas en la evidencia. Este enfoque permite estructurar el proceso mediante el cual los paneles de expertos integran los resultados de la investigación científica con otros factores relevantes, como los valores y preferencias de los pacientes, el uso de recursos, la equidad o la viabilidad de implementación, al formular recomendaciones.
El trabajo ha sido desarrollado por un grupo internacional de expertos del GRADE Working Group, con el liderazgo de investigadores del IR Sant Pau. El Dr. Pablo Alonso, jefe del grupo de Epidemiología Clínica y Servicios Sanitarios del IR Sant Pau, es autor principal y de correspondencia de este artículo. «Este trabajo proporciona una guía metodológica clara para abordar uno de los retos más complejos en la elaboración de guías clínicas: comparar múltiples intervenciones y determinar cuál es la opción más adecuada para los pacientes», explica el Dr. Pablo Alonso. «Este marco, publicado por nuestro grupo, ya se había posicionado como estándar internacional para formular recomendaciones basadas en la evidencia, y con esta actualización ampliamos su capacidad para responder a preguntas clínicas más complejas».
En la práctica clínica, elegir un tratamiento no depende únicamente de su eficacia. También influyen factores como los posibles efectos adversos, los recursos necesarios, las preferencias de los pacientes o la facilidad de implementación en distintos sistemas sanitarios. Este reto es especialmente relevante cuando existen varias alternativas terapéuticas, una situación cada vez más frecuente en la práctica clínica y en la salud pública.
Aunque herramientas como los metaanálisis en red permiten comparar múltiples intervenciones en un mismo análisis, no determinan por sí solas cuál es la opción preferible, ya que no integran de forma completa todos los factores que intervienen en la decisión. En este contexto, el nuevo modelo amplía el marco EtD para permitir que los paneles de expertos evalúen simultáneamente distintas opciones, integrando la evidencia científica con otros criterios relevantes para la práctica clínica.
Entre sus principales aportaciones destaca la incorporación del concepto de “efecto neto”, que resume el balance entre beneficios y riesgos de cada intervención y facilita comparar distintas alternativas de manera más transparente. Además, introduce herramientas que permiten ordenar las opciones según su grado de preferencia, teniendo en cuenta aspectos como la magnitud de los efectos, la certeza de la evidencia o el uso de recursos, lo que contribuye a formular recomendaciones más claras y consistentes.
«Las decisiones en salud son complejas y no pueden basarse solo en un único criterio», señala el Dr. Alonso. «Este enfoque integra todos los factores relevantes y hace explícitos los motivos detrás de cada recomendación».
Las guías clínicas son herramientas fundamentales que orientan la práctica médica y las decisiones en salud pública. Su elaboración implica traducir la evidencia científica en recomendaciones claras y aplicables, un proceso que debe ser riguroso, transparente y coherente entre distintos contextos.
El nuevo marco EtD contribuye a mejorar este proceso al facilitar que las recomendaciones sean más consistentes, comparables y aplicables en diferentes sistemas sanitarios. Para ello, el modelo propone definir previamente qué resultados son más importantes para los pacientes y qué magnitud de efecto se considera relevante, lo que ayuda a evitar interpretaciones sesgadas y refuerza la transparencia en la toma de decisiones.
«Las guías clínicas deben ayudar a tomar decisiones complejas en situaciones en las que existen varias alternativas posibles», explica Jessica Beltrán, primera autora del estudio. «Este marco proporciona una manera sistemática de analizar toda la información disponible y de hacer explícitos los criterios que sustentan cada decisión».
El trabajo ha sido desarrollado por el GRADE Working Group, con liderazgo de la Unidad de Síntesis, reforzando el papel del IR Sant Pau, como uno de los referentes internacionales en metodología para la elaboración de guías clínicas basadas en evidencia.
«En la Unidad de Síntesis llevamos años contribuyendo al desarrollo de los métodos GRADE y colaborando con organizaciones internacionales que elaboran guías clínicas y recomendaciones de salud pública», explica el Dr. Alonso. «Nuestro objetivo es mejorar la forma en que la evidencia científica se transforma en decisiones que afectan a la práctica clínica y a la salud de las personas».
La Unidad de Síntesis de Evidencia participa activamente en iniciativas internacionales dedicadas a mejorar la calidad metodológica de las recomendaciones sanitarias y también ha contribuido a la elaboración del manual internacional GRADE, utilizado por organismos y sociedades científicas de todo el mundo, así como los manuales del Programa de Guías del Sistema Nacional de Salud. Como reflejo de su trayectoria e impacto, cabe señalar que en el último año ha participado en otros tres desarrollos metodológicos GRADE, publicados también en Annals of Internal Medicine.
En la práctica, este tipo de avances metodológicos tiene un impacto directo en la forma en que se elaboran las recomendaciones clínicas que orientan la atención sanitaria. Al facilitar la comparación rigurosa entre múltiples alternativas terapéuticas, el nuevo marco EtD puede contribuir a que las guías clínicas reflejen mejor la evidencia científica disponible y ayuden a los profesionales sanitarios a tomar decisiones más informadas en beneficio de los pacientes.