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20 Aniversari Unitat de Memòria

19/02/2026

La Unidad de Memoria celebra 20 años consolidando su liderazgo mundial en la nueva era contra el Alzheimer

Los expertos coinciden en que hoy estamos mucho más cerca de vencer el Alzheimer, que vivimos un cambio de paradigma histórico. Aún no existe una cura, pero es la primera vez que se ha conseguido ralentizar el curso de la enfermedad gracias a un punto de inflexión: la nueva generación de fármacos que eliminan la proteína beta-amiloide que se acumula en el cerebro de los pacientes y frenan la progresión del Alzheimer en un 30 %. También destacan los biomarcadores plasmáticos como una revolución en el diagnóstico en todas las fases de la enfermedad mediante un análisis de sangre. Y lanzan un mensaje de salud pública a la sociedad: el 45 % de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse interviniendo sobre 14 factores de riesgo modificables. Son algunas conclusiones destacadas del reciente encuentro que ha celebrado el 20.º aniversario de la Unidad de Memoria (UM) del Hospital de Sant Pau, que ha reunido a expertos mundiales, pacientes y familiares.

«Tenemos biomarcadores muy robustos que permiten un diagnóstico muy preciso, fármacos que modifican la progresión de la enfermedad, 130 medicamentos más que están en fase de estudio y que amplían el abanico de estrategias, incluyendo aproximaciones centradas en la inflamación y la protección sináptica… Cada día podemos y debemos abrir una puerta más en la lucha contra el Alzheimer y estoy convencida de que acabaremos derrotando esta enfermedad neurodegenerativa», ha destacado la prestigiosa neuróloga Teresa Gómez-Isla, jefa de la División de Trastornos de la Memoria en Mass General Brigham (Massachusetts General Hospital) y profesora de Neurología de la Facultad de Medicina de Harvard (EE. UU.), quien también formó parte de la UM de Sant Pau durante sus inicios.

«En 2026 comienza el siglo XXI en Alzheimer», ha afirmado el Dr. Juan Fortea, actual director de la UM. «Estos nuevos fármacos suponen un cambio radical y son solo el primer paso de un futuro que tenemos motivos para contemplar con mucho optimismo». El Dr. Alberto Lleó, director del Servicio de Neurología de Sant Pau, ha señalado que «veremos muchos tratamientos que coexistirán». Y que estos cambios «comportan un reto importante: un nuevo manejo del paciente, que requiere un seguimiento mucho más estrecho. Se necesitan nuevas infraestructuras de espacios, personal y tecnología». Y ha destacado que Sant Pau «está muy bien posicionado para continuar siendo líder mundial en este ámbito».

El Dr. Adrià Comella, director del Hospital de Sant Pau, ha afirmado al inicio del acto que «nuestro centro es referente y pionero en este ámbito, siempre con una visión de sistema y de aportaciones y colaboraciones con otras entidades. La Unidad de Memoria es un buen ejemplo». Por su parte, el Dr. Jordi Surrallés, director del IR Sant Pau, ha puesto de relieve «nuestro liderazgo mundial en la investigación del Alzheimer y de las formas genéticas de esta enfermedad y estamos llevando a cabo una intensa labor en la identificación de biomarcadores».

Un avance decisivo: los biomarcadores plasmáticos

La Dra. Gómez-Isla, con una extensa trayectoria clínica, investigadora y docente, quien tuvo como paciente al exalcalde de Barcelona Pasqual Maragall, estudia los cambios cerebrales asociados al envejecimiento, especialmente en las primeras fases del Alzheimer, los mecanismos de resiliencia cerebral y la validación de nuevos biomarcadores de imagen para la detección e intervención precoces de la patología. Ha abordado estos temas en «Alzheimer: decidiendo el futuro de la memoria» y ha afirmado que «con la UM nació una convicción: la ciencia debe ir acompañada del cuidado de los pacientes», recordando los inicios de una trayectoria definida por la investigación traslacional.

«Los biomarcadores de imagen y plasmáticos han sido un avance clave. Antes, el diagnóstico definitivo solo era posible con el análisis post mortem del cerebro. Ahora tenemos herramientas que permiten identificar la enfermedad en vida, como el biomarcador plasmático p-tau217, que ha demostrado una gran capacidad para discriminar el Alzheimer de otras enfermedades neurodegenerativas, superando incluso a otros biomarcadores sanguíneos y de resonancia magnética. Estos métodos, sencillos y no invasivos, abren la puerta a una detección fiable y más accesible».

Otro avance son los fármacos recientemente aprobados. En el Massachusetts General Hospital han analizado los datos de los dos primeros años de tratamiento: «Hay que ver cómo se traducirá el beneficio observado en los ensayos en el día a día de los pacientes, pero estos avances son un rayo de esperanza para los pacientes y las familias». Ha añadido que «medir los beneficios en cada paciente no es fácil, porque cada uno es diferente y las patologías concomitantes dificultan entender cómo progresa el Alzheimer y evaluar la eficacia de estos tratamientos».

También ha repasado algunos hitos importantes en la investigación del Alzheimer, como la evidencia genética. «Se sabía que el 90 % de los casos de Alzheimer aparecían en personas mayores de sesenta años, mientras que un 10 % afectaba a pacientes más jóvenes, a menudo por causas genéticas. Esta evidencia fue determinante para formular la hipótesis de la cascada amiloide: primero se acumula de manera anómala la beta-amiloide, después la proteína tau y, finalmente, se produce una pérdida progresiva de neuronas y sinapsis que da lugar a los síntomas clínicos».

También ha destacado un estudio pionero de 1996 que demostró una marcada pérdida neuronal en la corteza entorrinal —clave para la memoria y los recuerdos— desde fases muy iniciales de la enfermedad, desmintiendo la creencia de que el envejecimiento comportaba inevitablemente una reducción generalizada de neuronas. «El cerebro humano sano tiene unos 7 millones de neuronas en esta región. En pacientes con síntomas muy leves de Alzheimer se observaba una muerte neuronal del 30 %, que podía alcanzar un 70 % en fases avanzadas. Esto indicaba que el daño cerebral comenzaba muchos años antes de los primeros síntomas y ponía de manifiesto la necesidad de diagnosticar la enfermedad antes y mejor». Hoy sabemos que el amiloide cerebral puede empezar a detectarse hasta quince años antes de la sintomatología en determinados casos, definiendo una larga fase silenciosa que representa la mejor ventana terapéutica antes de que la pérdida neuronal sea irreversible.

Sant Pau y la Unidad de Memoria, referente mundial en Alzheimer

El Hospital de Sant Pau creó el primer Servicio de Neurología de España en 1882. Desde entonces, ha seguido siendo pionero en este ámbito, tanto en asistencia como en investigación. En 2005 creó la UM con 4 miembros: el Dr. Rafael Blesa, el Dr. Alberto Lleó, la Dra. Isabel Sala y la Dra. Gómez-Isla; ahora son un equipo interdisciplinar de 75 profesionales. «Además, la Dra. Isabel Illa fue clave para impulsar la investigación y el laboratorio durante los primeros años», señala el Dr. Lleó.

Actualmente, Sant Pau ocupa un lugar clave en el panorama mundial del Alzheimer y la UM ha obtenido recientemente un CSUR en enfermedades minoritarias en adultos que cursan con trastornos cognitivos. Es el principal centro reclutador del mundo para ensayos clínicos en esta enfermedad, donde destaca la Cohorte SPIN (Sant Pau Initiative on Neurodegeneration), clave para el descubrimiento y validación de biomarcadores, y el proyecto DABNI (Down Alzheimer Barcelona Neuroimaging Initiative), un estudio intensivo de biomarcadores en Alzheimer en adultos con síndrome de Down (SD). «Hemos realizado más de 1.000 visitas clínicas a pacientes con SD y Alzheimer, siendo con diferencia la cohorte más grande del mundo en biomarcadores en SD», ha explicado el Dr. Fortea. «Hemos logrado reconceptualizar el SD y en 2024 se ha incorporado a los criterios diagnósticos estadounidenses».

Todo ello ha convertido al centro en referente para otras entidades a la hora de establecer colaboraciones. Ejemplos claros son el HUB Alzheimer Barcelona, con los 6 centros de referencia en Barcelona; el Global Brain Health Institute (GBHI), coordinado por la Universidad de California (EE. UU.) y el Trinity College de Dublín para promover la formación de una red de líderes en salud cerebral; o el Brave-AD (Barcelona REsearch on APOE, Vascular risk and Eye in Alzheimer’s Disease), entre otros.

Actualmente, la UM está llevando a cabo 28 ensayos clínicos con las principales moléculas relacionadas con el Alzheimer y es referente en biomarcadores. Destaca el descubrimiento de una nueva forma genética del Alzheimer: concretamente, que tener 2 copias del gen APOE4 causa la enfermedad en el 95 % de los casos —hasta entonces se consideraba un factor de riesgo, pero ahora se sabe que prácticamente quien lo tenga acabará desarrollando la enfermedad—. Entre el 2 % y el 3 % de la población y 1 de cada 5 personas con demencia tienen este gen duplicado. «Poder prever quién tendrá la enfermedad puede ser un dato muy útil para empezar a tratar a los pacientes antes de que presenten los primeros síntomas», afirma el Dr. Fortea sobre el estudio publicado en Nature Medicine.

También un estudio publicado en JAMA Neurology que refuerza el papel del análisis de sangre en el futuro del diagnóstico y seguimiento de las demencias y que demuestra cómo el biomarcador p-tau217 en plasma tiene una precisión del 90-95 %, comparable a los biomarcadores en líquido cefalorraquídeo, incluso en las fases más iniciales de la enfermedad, cuando los síntomas aún no son evidentes.

Conferencia magistral a cargo del Dr. Rafael Blesa, fundador de la UM

Con el título «Cuatro décadas de investigación en la enfermedad de Alzheimer y el desarrollo de las Unidades de Memoria en Cataluña», el Dr. Rafael Blesa, neurólogo de reconocimiento internacional en la investigación y el estudio del Alzheimer, creador de la UM de Sant Pau y exdirector del Servicio de Neurología de Sant Pau, ha repasado los hitos más importantes de la historia reciente del Alzheimer, como los estudios sobre la genética de la enfermedad, la hipótesis de la cascada amiloide, la aprobación de los primeros fármacos para tratar los síntomas, la creación de asociaciones de familiares, programas pioneros en el mundo como PICOGEN, los protocolos de diagnóstico, los avances en neuroimagen y biomarcadores… y la creación de las unidades de memoria en los hospitales de Cataluña.

Mirando al futuro, ha afirmado que «habrá algo más que el tratamiento sintomático con los nuevos fármacos recientemente aprobados», y también que «es necesario continuar investigando la causa de la enfermedad, porque ninguna de las terapias actuales puede curarla». Asimismo, ha subrayado «la atención interdisciplinar y orientada a políticas sociales, marcos como el PLADEMCAT que guían la atención integral, y la educación a la población sobre los factores de riesgo modificables en el desarrollo del Alzheimer».

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