Las enfermedades minoritarias plantean uno de los mayores desafíos para la investigación biomédica actual. Su baja prevalencia individual, la heterogeneidad clínica y la complejidad molecular que las caracteriza dificultan el diagnóstico precoz y limitan el desarrollo de tratamientos específicos. Aunque cada una afecta a un número reducido de personas, en conjunto su impacto es considerable: se estima que existen más de 7.000 enfermedades minoritarias descritas y que, a nivel global, afectan entre el 6 % y el 8 % de la población, lo que equivale a más de 300 millones de personas en todo el mundo.
Ante este escenario, el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) ha situado la investigación en enfermedades minoritarias como una prioridad estratégica. A través del Programa en Medicina Genómica y Enfermedades Raras, el centro integra 18 grupos de investigación y reúne a más de 300 investigadores y técnicos que trabajan de forma coordinada para mejorar el diagnóstico, comprender las bases moleculares de estas patologías y avanzar hacia abordajes terapéuticos más personalizados, conectando la investigación básica con la práctica clínica. Este programa ha publicado más de 2.000 artículos científicos y revisiones desde 2018, posicionando al IR Sant Pau como uno de los centros más activos en este ámbito.
El IR Sant Pau es, además, la institución española con mayor representación en el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER), con cinco grupos financiados por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). Esta presencia refuerza el papel de Sant Pau como centro líder en investigación traslacional, facilitando la transferencia de conocimiento del laboratorio a la práctica clínica.
El centro también está plenamente comprometido con la medicina personalizada y de precisión, un enfoque que permite adaptar los tratamientos a las características genéticas individuales de los pacientes. En este sentido, participa en el proyecto IMPaCT (Infraestructura de Medicina de Precisión Asociada a la Ciencia y la Tecnología), con tres iniciativas clave:
En los últimos meses, el IR Sant Pau ha contribuido a generar nuevos conocimientos en enfermedades minoritarias con repercusión directa en el diagnóstico, la estandarización clínica y la comprensión de sus mecanismos biológicos. Estos avances se han materializado tanto en iniciativas orientadas a unificar criterios asistenciales como en estudios que profundizan en aspectos todavía poco explorados de estas patologías.
En este contexto, la publicación de la primera guía clínica europea para el abordaje del síndrome de Alport ha permitido establecer criterios diagnósticos y genéticos consensuados, así como recomendaciones estructuradas para el seguimiento de los pacientes. Este marco común facilita una atención más homogénea en el ámbito europeo y refuerza la toma de decisiones clínicas basadas en la evidencia en esta enfermedad renal genética de baja prevalencia.
En el ámbito de las enfermedades genéticas multisistémicas, un estudio en adultos con complejo de esclerosis tuberosa ha analizado la carga de síntomas neuropsiquiátricos no tratados en la edad adulta. Los resultados han puesto de manifiesto la persistencia de necesidades clínicas no cubiertas y han subrayado la importancia de mantener un abordaje integral y continuado que combine la atención neurológica, psiquiátrica y psicosocial a lo largo del tiempo.
La investigación también ha avanzado en la comprensión de los mecanismos fisiopatológicos de determinadas enfermedades raras. Una revisión científica centrada en el papel de la oxitocina en el hipopituitarismo ha ampliado la perspectiva sobre este trastorno endocrinológico poco frecuente, destacando posibles implicaciones de esta neurohormona más allá del déficit hormonal clásico y abriendo nuevas vías para futuras investigaciones clínicas.
De forma paralela, una revisión dedicada a las neuropatías autoinmunes primarias ha profundizado en los procesos inmunológicos implicados en estas patologías del sistema nervioso periférico, analizando cómo la interacción entre autoanticuerpos, células inmunes y estructuras nerviosas puede condicionar la evolución de la enfermedad y orientar el desarrollo de estrategias terapéuticas dirigidas.
Finalmente, la aplicación de técnicas avanzadas de resonancia magnética ha permitido mejorar la identificación de parkinsonismos atípicos como la parálisis supranuclear progresiva y la degeneración corticobasal. Estas taupatías minoritarias presentan a menudo síntomas superpuestos con otras enfermedades neurodegenerativas más prevalentes, lo que dificulta su diagnóstico precoz. La incorporación de biomarcadores de imagen más precisos contribuye a una caracterización clínica más objetiva y a la reducción de los retrasos diagnósticos.
Junto con los avances ya publicados, el IR Sant Pau mantiene activas diversas líneas de investigación orientadas a profundizar en el conocimiento de enfermedades minoritarias y a generar nuevas oportunidades diagnósticas y terapéuticas. Estas iniciativas combinan investigación básica, aproximaciones traslacionales y apoyo competitivo que permite consolidar equipos y dedicar tiempo específico a patologías de baja prevalencia.
En este marco se inscribe el proyecto centrado en la anemia de Fanconi, una enfermedad hereditaria rara caracterizada por alteraciones en los mecanismos de reparación del ADN y una elevada predisposición al desarrollo de cáncer, especialmente el cáncer oral. La investigación analiza los procesos de inestabilidad genómica asociados a la enfermedad y profundiza en la caracterización funcional de variantes genéticas, con el objetivo de comprender con mayor precisión los mecanismos biológicos implicados y su impacto en la evolución clínica. Los investigadores están llevando a cabo actualmente el primer ensayo clínico realizado hasta la fecha para encontrar un tratamiento contra el cáncer oral en estos pacientes.
También en el ámbito de las enfermedades cerebrovasculares genéticas, el proyecto CADASIMUS desarrolla una estrategia de reposicionamiento farmacológico en el CADASIL, una arteriopatía cerebral hereditaria rara vinculada a alteraciones en el gen NOTCH3. La iniciativa evalúa fármacos ya disponibles para determinar su potencial capacidad de intervenir en los mecanismos implicados en la enfermedad, con la finalidad de explorar nuevas opciones terapéuticas en una patología que actualmente no dispone de tratamientos específicos modificadores del curso clínico.
En el terreno del diagnóstico, otro proyecto en marcha se centra en la identificación y validación de biomarcadores plasmáticos y de imagen para el diagnóstico de las taupatías 4R, un grupo de trastornos neurodegenerativos poco frecuentes que incluye entidades como la parálisis supranuclear progresiva y la degeneración corticobasal. Estas enfermedades presentan importantes dificultades diagnósticas, especialmente en fases iniciales, debido a la superposición de síntomas con otras patologías más prevalentes. El desarrollo de marcadores biológicos específicos busca mejorar la precisión y la objetividad del diagnóstico, facilitando una identificación más precoz y diferenciada.
Asimismo, una ayuda de intensificación investigadora permite reforzar la línea de trabajo centrada en la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa minoritaria de elevada complejidad clínica. Este apoyo facilita una mayor dedicación a la investigación clínica y biomolecular en ELA, consolidando una línea orientada a profundizar en los mecanismos implicados en la enfermedad y a avanzar en su caracterización diagnóstica y pronóstica.
De forma complementaria, las ayudas de intensificación también contribuyen a impulsar líneas de investigación en el ámbito de las endocrinopatías raras, en conexión con el entorno de las redes europeas de referencia como Endo-ERN. Este refuerzo de la dedicación investigadora permite avanzar en el estudio de trastornos hormonales poco frecuentes y consolidar una actividad científica sostenida en patologías que requieren alta especialización y continuidad para mejorar su abordaje clínico.
En conjunto, estas líneas activas reflejan una estrategia de investigación sostenida que aborda las enfermedades minoritarias desde distintos niveles —molecular, diagnóstico y terapéutico— y que permite mejorar de forma progresiva la precisión en su abordaje clínico.
Estas líneas en desarrollo, junto con los resultados ya obtenidos, configuran un modelo de investigación sostenido y estructurado que aborda las enfermedades minoritarias desde múltiples perspectivas: clínica, molecular y tecnológica. La combinación de estudios mecanísticos, herramientas diagnósticas avanzadas y proyectos traslacionales permite avanzar de forma progresiva hacia una mayor precisión en la caracterización de estas patologías y en la identificación de nuevas oportunidades terapéuticas.
En un ámbito marcado por la complejidad y la baja prevalencia individual de cada enfermedad, el avance depende de la continuidad, la especialización y la capacidad de integrar conocimiento diverso. Desde este enfoque transversal, el IR Sant Pau contribuye a transformar de manera progresiva el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades minoritarias, alineando investigación y práctica clínica para dar respuesta a un reto que, aunque individualmente poco frecuente, tiene un impacto colectivo de gran magnitud.