Detectar la enfermedad de Alzheimer años antes de la aparición de la demencia es una posibilidad cada vez más cercana gracias al avance de los biomarcadores y otras herramientas diagnósticas. Este cambio de paradigma, que está transformando la manera de abordar la enfermedad, centró una jornada celebrada en el Senado que reunió a expertos, representantes de pacientes y responsables políticos y que contó con la participación de la Dra. Mireia Tondo, investigadora del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau).
La jornada, organizada por la Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (CEAFA), abordó los retos que plantea la incorporación de nuevas herramientas capaces de identificar alteraciones biológicas asociadas a la enfermedad en fases muy tempranas. Los participantes analizaron cómo estos avances están modificando el proceso diagnóstico y debatieron sobre la necesidad de adaptar los sistemas sanitarios a una realidad en la que el Alzheimer puede detectarse mucho antes de la aparición de los síntomas más evidentes.
«Estamos asistiendo a un cambio de paradigma en la manera de entender y diagnosticar la enfermedad de Alzheimer. Cada vez disponemos de herramientas más sensibles que nos permiten detectar alteraciones biológicas en etapas muy tempranas, cuando todavía existe una importante ventana de oportunidad para actuar y planificar la atención de los pacientes», señala la Dra. Mireia Tondo. Precisamente, la investigadora del IR Sant Pau participó en una mesa de debate dedicada a los nuevos biomarcadores y a su impacto en el diagnóstico y el abordaje de la enfermedad.
Durante la jornada se debatió sobre cómo garantizar que los avances científicos lleguen de manera efectiva a los pacientes. Los expertos destacaron la necesidad de desarrollar circuitos asistenciales adaptados a las nuevas herramientas diagnósticas, reforzar la coordinación entre profesionales y asegurar un acceso equitativo a estas tecnologías en todo el territorio.
Los biomarcadores están llamados a desempeñar un papel cada vez más importante en el diagnóstico del Alzheimer, ya que permiten identificar cambios biológicos asociados a la enfermedad incluso antes de la aparición de los primeros síntomas cognitivos. Su incorporación progresiva a la práctica clínica plantea oportunidades importantes, pero también desafíos organizativos, asistenciales y éticos.
«El reto ya no es únicamente disponer de herramientas diagnósticas innovadoras, sino asegurar que puedan incorporarse de manera efectiva y equitativa a los sistemas de salud. Es fundamental que los avances científicos se traduzcan en beneficios reales para los pacientes y sus familias», añade la Dra. Tondo.
La jornada también puso de manifiesto la importancia de incorporar la perspectiva de las personas afectadas y de sus cuidadores en el diseño de los futuros modelos asistenciales, así como de promover una mayor coordinación entre la investigación, la práctica clínica y las políticas sanitarias.
La participación de la investigadora del IR Sant Pau en este foro se enmarca en la trayectoria del centro en el estudio de los mecanismos biológicos de la enfermedad de Alzheimer y en el desarrollo de nuevas herramientas para su detección precoz.
Entre las investigaciones recientes lideradas desde Sant Pau destaca un estudio publicado en la revista Journal of Lipid Research que identificó una alteración en la captación neuronal de colesterol asociada a la variante genética APOE4, el principal factor de riesgo genético para la enfermedad de Alzheimer. El trabajo aportó nuevas evidencias sobre los procesos biológicos implicados en la enfermedad y abrió nuevas vías para el desarrollo de futuras estrategias diagnósticas y terapéuticas.
La jornada celebrada en el Senado puso de manifiesto que la llegada de biomarcadores cada vez más precisos está impulsando una transformación profunda en el abordaje del Alzheimer. Para los participantes, aprovechar plenamente el potencial de estos avances requerirá una estrecha colaboración entre investigadores, profesionales sanitarios, asociaciones de pacientes y responsables políticos, con el objetivo de trasladar el conocimiento científico a mejoras reales en la atención de las personas afectadas por la enfermedad.