Reducir el daño que sufre el corazón durante un infarto sigue siendo uno de los principales retos en cardiología, incluso cuando se consigue reabrir la arteria coronaria a tiempo. Parte de la lesión miocárdica continúa siendo difícil de evitar pese a los avances en la reperfusión. En la búsqueda de soluciones para limitar este daño, un estudio liderado por el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), publicado en European Heart Journal, muestra que la administración intravenosa de atorvastatina durante el propio evento puede mejorar la protección del corazón en comparación con la administración de una dosis de carga oral previa al infarto.