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Un estudio en 1,4 millones de mujeres amplía el conocimiento sobre la endometriosis y su complejidad biológica

Dora Koller

La endometriosis, una enfermedad inflamatoria crónica que afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres en edad reproductiva —alrededor de 190 millones en todo el mundo—, sigue estando poco comprendida desde una perspectiva biológica, lo que históricamente ha dificultado tanto su diagnóstico preciso como el desarrollo de tratamientos eficaces. Ahora, un estudio internacional publicado en Nature Genetics aporta nuevos datos para comprender mejor la base genética y los mecanismos implicados en esta patología.

El trabajo, que analiza información genética de cerca de 1,4 millones de mujeres, incluyendo más de 100.000 casos de endometriosis, constituye el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre esta enfermedad. La investigación ha sido desarrollada por investigadores de varias instituciones: Yale University (Estados Unidos), la Universitat de Barcelona y el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), entre otros centros de Europa y Estados Unidos. Sus resultados han identificado 80 regiones del genoma asociadas al riesgo de desarrollar endometriosis, 37 de las cuales no habían sido descritas previamente, lo que representa un avance significativo en la comprensión de su arquitectura genética.

«Cuando estudiamos una enfermedad, necesitamos entender su base biológica. Si no sabemos qué está ocurriendo a nivel molecular, es muy difícil desarrollar tratamientos eficaces o mejorar el diagnóstico», explica la Dra. Dora Koller, del grupo de investigación en Salud Perinatal y de la Mujer del IR Sant Pau y autora principal del estudio, quien añade que la investigación básica en endometriosis ha llegado más tarde que en otras áreas, lo que ha limitado la comprensión de la enfermedad durante años.

«Esta investigación aprovecha una colaboración multidisciplinar para mejorar la atención a la endometriosis. Estamos comprometidos con traducir nuestros hallazgos en soluciones aplicables para mujeres de todo el mundo», afirma el Dr. Renato Polimanti, autor sénior y profesor asociado de Psiquiatría en la Yale School of Medicine.

En este trabajo internacional también destaca la participación de los expertos Bru Cormand, Marina Mitjans y Selena Aranda, del Institut de Biomedicina de la UB (IBUB), el Instituto de Investigación Sant Joan de Déu (IRSJD) y de las áreas de Salud Mental (CIBERSAM) y de Enfermedades Raras (CIBERER) del CIBER.

Un enfoque integrador para comprender la enfermedad

Más allá de la identificación de nuevas regiones genéticas, uno de los principales avances del estudio es su capacidad para traducir estos resultados en conocimiento biológico. Los investigadores no se limitaron a identificar asociaciones estadísticas propias de los estudios de genoma completo, sino que integraron datos genéticos con múltiples capas de información funcional para comprender cómo estas variantes influyen en la expresión de genes y proteínas, así como en procesos epigenéticos. Este enfoque ha permitido ir más allá de la simple identificación del riesgo genético y conectar estas asociaciones con procesos biológicos reales, aportando una visión más completa y mecanística de la fisiopatología de la endometriosis.

Los resultados indican que la enfermedad no responde a un único mecanismo, sino a la interacción de múltiples procesos biológicos que actúan simultáneamente y contribuyen tanto a su inicio como a su progresión. Entre estos se incluyen la inflamación, la alteración de la respuesta inmune, el remodelado tisular, la proliferación y diferenciación celular y la formación de nuevos vasos sanguíneos, procesos que ayudan a explicar la diversidad de manifestaciones clínicas observadas entre las pacientes.

«Lo que vemos es que probablemente no existe una única causa, sino múltiples vías posibles que pueden contribuir a la enfermedad, y estas probablemente varían entre mujeres», señala la Dra. Koller. «Este hallazgo refuerza la idea de que la endometriosis debe entenderse como una enfermedad compleja y sistémica en la que intervienen múltiples mecanismos biológicos interrelacionados», continúa.

Una enfermedad heterogénea con subtipos poco definidos

Esta complejidad biológica se refleja en la amplia variabilidad clínica de la enfermedad. Algunas mujeres apenas presentan síntomas, mientras que otras experimentan dolor intenso y discapacitante o problemas de infertilidad que afectan significativamente a su calidad de vida. Esta diversidad, tanto en la presentación clínica como en su evolución, pone de manifiesto que la endometriosis no sigue un único patrón.

En la práctica clínica, la clasificación actual se basa principalmente en criterios quirúrgicos o en la localización de las lesiones, lo que resulta limitado, ya que no explica adecuadamente las diferencias en los síntomas, la evolución o la respuesta al tratamiento. Esta falta de herramientas diagnósticas más precisas también contribuye a que el diagnóstico de la enfermedad se retrase a menudo una media de 7-10 años, incluso en mujeres con síntomas evidentes.

«Necesitamos avanzar hacia una clasificación más basada en la biología, similar a lo que ha ocurrido en el cáncer, donde ahora distinguimos diferentes subtipos con comportamientos y tratamientos distintos», apunta la Dra. Koller. También reconoce que este retraso diagnóstico forma parte de la experiencia de muchas mujeres. Como paciente con endometriosis, señala que «en mi caso, fueron necesarios 15 años para obtener un diagnóstico, a pesar de presentar síntomas claros y discapacitantes».

Este cambio de enfoque no solo mejoraría la comprensión de la enfermedad, sino que también permitiría adaptar el diagnóstico y el tratamiento a las características específicas de cada paciente, un paso clave hacia una medicina más personalizada.

El papel combinado de la genética y los factores ambientales

El estudio aporta nuevos datos sobre el papel de la genética en la endometriosis, aunque confirma que la predisposición genética por sí sola no explica el desarrollo de la enfermedad. La genética solo explica parcialmente su desarrollo y progresión, lo que refuerza la idea de que la enfermedad sigue un modelo complejo con múltiples factores implicados.

En este sentido, los resultados sugieren que la interacción entre la genética, los factores ambientales y los mecanismos epigenéticos no es determinista. Elementos como la dieta, la exposición a determinados compuestos químicos y muchos otros factores pueden modular su desarrollo y progresión.

Este enfoque ayuda a explicar por qué mujeres con una predisposición genética similar pueden presentar trayectorias clínicas muy diferentes, tanto en la aparición de los síntomas como en su gravedad o respuesta al tratamiento. La variabilidad observada no depende únicamente de la carga genética, sino de cómo esta interactúa con el entorno a lo largo del tiempo.

Además, el análisis del riesgo poligénico combinado con información clínica aporta un resultado especialmente relevante: en algunos casos, los síntomas y las comorbilidades pueden desempeñar un papel más determinante que la propia genética en la identificación de la enfermedad. Este hallazgo cuestiona la idea de que el riesgo genético sea siempre el principal indicador y refuerza la importancia de una evaluación clínica integral.

«En la práctica clínica, los síntomas siguen siendo una pieza clave», señala la Dra. Koller. «Escuchar a las pacientes y comprender su historia clínica es esencial a la hora de orientar el diagnóstico». Esta perspectiva refuerza la necesidad de integrar de forma más estrecha la información genética y clínica en la práctica asistencial, con el objetivo de mejorar la identificación de las pacientes y avanzar hacia modelos de atención más precisos y personalizados.

Nuevas oportunidades para el diagnóstico y el tratamiento personalizado

Los hallazgos del estudio tienen implicaciones directas en el ámbito clínico. Actualmente, el tratamiento de la endometriosis se basa en gran medida en un enfoque de prueba y error, en el que muchas pacientes prueban diferentes terapias sin obtener resultados satisfactorios, lo que refleja la falta de herramientas para predecir la respuesta individual a los tratamientos.

«El problema no es solo que los tratamientos no funcionen igual en todas las pacientes, sino que no disponemos de suficientes herramientas para anticipar qué opción será la más adecuada en cada caso», explica la Dra. Koller. «La genética puede ayudarnos a comprender mejor qué está ocurriendo en cada paciente y a orientar decisiones terapéuticas más alineadas con su perfil biológico».

De este modo, la integración de información genética, clínica y molecular abre la puerta a un enfoque más personalizado, en el que el tratamiento puede adaptarse a las características específicas de cada paciente. Este cambio no solo mejoraría la eficacia de las terapias, sino que también reduciría la exposición innecesaria a tratamientos ineficaces.

El estudio también identifica posibles nuevas opciones terapéuticas mediante la reutilización de fármacos existentes, una estrategia que permite acelerar la aplicación de nuevos tratamientos para la endometriosis a partir de medicamentos con perfiles de seguridad ya conocidos. Entre estos se incluyen fármacos utilizados en oncología y otros como la nortriptilina, que podría tener un efecto dual al actuar tanto sobre el dolor crónico como sobre la depresión, dos condiciones frecuentemente asociadas a la enfermedad.

Impacto clínico, retos diagnósticos y necesidad de una perspectiva de género

Más allá de su contribución científica, esta investigación se enmarca en una realidad clínica y social urgente: la endometriosis sigue siendo una enfermedad ampliamente infradiagnosticada que a menudo se normaliza o se minimiza. El diagnóstico se retrasa con frecuencia durante varios años, un retraso que no solo limita el acceso a un tratamiento adecuado, sino que también permite que el dolor se cronifique y que se desarrollen complicaciones como problemas de fertilidad o afectación emocional, entre muchas otras. Es precisamente esta realidad la que hace que avanzar en la comprensión biológica de la enfermedad sea tan crítico.

«El dolor intenso nunca es normal. Si una mujer no puede levantarse de la cama durante la menstruación, es una señal de que algo no va bien y debe investigarse», enfatiza la Dra. Koller. Más allá del caso concreto de la endometriosis, estos resultados apuntan a un reto más amplio en la investigación biomédica. «Las enfermedades que afectan exclusivamente a las mujeres han sido históricamente menos investigadas y han recibido menos recursos», señala la Dra. Koller. «Incorporar una perspectiva de género en la investigación no es solo una cuestión de equidad, sino una necesidad para avanzar en el conocimiento y mejorar la atención».

Artículo de referencia:

Koller D, He J, Løkhammer S, Aranda S, Qiu D, Davtian D, Chen Q, Xu Z, Mao Z, Friligkou E, Karaca S, Cormand B, Flores I, Altmäe S, Mitjans M, Cabrera-Mendoza B, Polimanti R. Multi-ancestry genome-wide association and integrated multi-omics analyses of endometriosis and its clinical manifestations. Nature Genetics. 2026. https://doi.org/10.1038/s41588-026-02582-2


La insuficiencia placentaria en el embarazo se asocia con alteraciones de memoria años después del parto

La insuficiència placentària durant l’embaràs s’associa amb alteracions de memòria anys després del part

El desequilibrio vascular que se produce en algunos embarazos puede dejar huella más allá del parto. Un estudio liderado por el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), publicado en American Journal of Obstetrics and Gynecology, muestra que esta alteración, reflejada por el cociente sFlt-1/PlGF, se asocia con un mayor riesgo de problemas de memoria entre tres y seis años después del embarazo y aporta nuevas claves sobre el mecanismo vascular que podría estar detrás de este efecto.

En los últimos años, diversos estudios han relacionado la preeclampsia con un mayor riesgo de deterioro cognitivo, incluyendo alteraciones de memoria e incluso cambios estructurales cerebrales décadas después del embarazo. Sin embargo, la evidencia disponible se ha centrado principalmente en el muy corto plazo —donde influyen factores como la falta de sueño o el estrés posparto— o en el largo plazo, con intervalos de hasta 30 o 40 años, lo que dificulta establecer una relación directa. En este contexto, este estudio es el primero que analiza de forma específica el impacto a medio plazo tras el embarazo.

«Analizar este periodo intermedio permite reducir la influencia de factores propios del posparto y observar con mayor claridad el impacto del proceso vascular subyacente, en un momento en el que las pacientes ya han recuperado una cierta estabilidad», explica el Dr. Pablo García-Manau, investigador del grupo de Medicina Perinatal y de la Mujer del IR Sant Pau y uno de los autores del estudio.

Mayor riesgo de alteraciones de memoria

El trabajo incluyó a 266 mujeres evaluadas tras el embarazo, en las que se había medido el estado angiogénico durante la gestación mediante el cociente sFlt-1/PlGF, utilizado en la práctica clínica. Se consideró que existía desequilibrio angiogénico cuando este cociente era igual o superior a 38. Del total de la cohorte, un 30 % había presentado preeclampsia, lo que permitió comparar la evolución de distintos perfiles en condiciones clínicas reales. La función de memoria se analizó mediante el cuestionario validado MFE-30, una herramienta ampliamente utilizada que evalúa fallos de memoria en la vida cotidiana a partir de la percepción de las propias pacientes, incluyendo aspectos como olvidos frecuentes o dificultades para retener información reciente.

Los resultados mostraron que las mujeres con desequilibrio angiogénico presentaban una mayor frecuencia de alteraciones de memoria (30,0 % frente a un 16,2 %) y aproximadamente el doble de probabilidad de presentar dificultades de memoria, incluso teniendo en cuenta otros factores clínicos. Este hallazgo se mantuvo tras considerar variables como el índice de masa corporal, el nivel educativo o la hipertensión.

En el caso de la preeclampsia, las mujeres que la habían presentado mostraban inicialmente más problemas de memoria, pero esta diferencia dejaba de ser significativa al considerar estos mismos factores. En cambio, el desequilibrio angiogénico sí se mantenía asociado a estas dificultades, lo que apunta a que el factor clave no es la preeclampsia en sí, sino la alteración vascular que la acompaña.

«No estamos diciendo que la preeclampsia no se asocie a deterioro cognitivo, sino que estamos empezando a identificar el mecanismo que podría explicarlo», señala el Dr. García-Manau. «Este desequilibrio angiogénico puede aparecer incluso en mujeres sin preeclampsia clínica, lo que amplía el grupo de pacientes que podrían presentar riesgo».

Más allá de la preeclampsia

El cociente sFlt-1/PlGF es un marcador utilizado en la práctica clínica para evaluar el riesgo de preeclampsia, ya que refleja un desequilibrio en los factores que regulan el funcionamiento de los vasos sanguíneos durante el embarazo. Cuando este cociente se altera, indica un estado de disfunción endotelial y de peor adaptación vascular, asociado no solo a complicaciones obstétricas, sino también a una mayor vulnerabilidad de distintos órganos.

Desde el punto de vista biológico, esta alteración angiogénica podría desencadenar cambios persistentes en la microcirculación. Este fenómeno, descrito previamente en el sistema cardiovascular y renal, podría afectar también al cerebro, comprometiendo la perfusión de regiones especialmente sensibles como el hipocampo, clave en los procesos de memoria.

«Estos resultados apuntan a que el desequilibrio vascular durante el embarazo podría reflejar un proceso más amplio que también afecta al cerebro y que podría explicar las alteraciones de memoria observadas años después», explica el Dr. García-Manau.

Qué implican estos resultados

Aunque los resultados abren una nueva línea de investigación, los autores subrayan que todavía es pronto para trasladar estos hallazgos a la práctica clínica. «Este estudio define un posible mecanismo fisiopatológico, pero necesitamos confirmarlo con pruebas objetivas de memoria y técnicas de neuroimagen», señala el Dr. García-Manau.

En este sentido, el siguiente paso será determinar si estas alteraciones subjetivas —basadas en la percepción de las propias pacientes— se corresponden con cambios medibles a nivel cognitivo y cerebral, así como validar estos resultados en cohortes más amplias que permitan identificar con mayor precisión qué subgrupos de mujeres presentan un mayor riesgo.

Más allá de su aplicación inmediata, el estudio introduce un cambio relevante en la forma de interpretar estas complicaciones: apunta a que los marcadores angiogénicos podrían utilizarse en el futuro no solo para evaluar el riesgo obstétrico, sino también para anticipar posibles consecuencias a medio y largo plazo en la salud de la mujer.

«Este tipo de marcadores podría ayudarnos a identificar qué mujeres presentan una mayor vulnerabilidad y requieren un seguimiento más estrecho, pero también a entender mejor cómo determinados procesos que se inician durante el embarazo pueden tener un impacto en la salud a medio y largo plazo», concluye el investigador.

Artículo de referencia:

Platero J, Garcia-Manau P, Costa N, Garcia Z, Garrido-Giménez C, Pellicer C, Ullmo J, Jordi M, Nan M, Mora J, Garcia-Osuna A, Sánchez-Garcia O, Choliz M, Cruz-Lemini M, Llurba E. Abnormal soluble fms-like tyrosine kinase to placental growth factor ratio during pregnancy and subjective memory impairment 3 to 6 years postpartum. Am J Obstet Gynecol 2026. https://doi.org/10.1016/j.ajog.2026.02.028.


Identificada una respuesta protectora de la pared vascular en el aneurisma de aorta abdominal

Un estudio liderado desde el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y el CIBER de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV) identifica un nuevo mecanismo protector implicado en el desarrollo del aneurisma de aorta abdominal (AAA), una enfermedad cardiovascular grave para la que actualmente no existen tratamientos farmacológicos eficaces para frenar su progresión. Los resultados, fruto de la colaboración entre varios grupos del CIBERCV y el área de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), se han publicado en British Journal of Pharmacology.

El remodelado de la matriz extracelular es un proceso clave en el aneurisma de aorta abdominal (AAA), sin embargo, los componentes clave de la matriz que regulan la integridad vascular y los procesos de remodelado siguen siendo poco conocidos. En este sentido, el equipo investigador identificó la proteína de matriz extracelular trombospondina 4 (TSP4) como un factor clave en el desarrollo de la enfermedad.

«El aneurisma de aorta abdominal es una enfermedad silenciosa y potencialmente letal, para la que actualmente solo existe el tratamiento quirúrgico en fases avanzadas. Identificar factores como TSP4, que contribuyen a limitar el daño vascular, es esencial para avanzar hacia terapias farmacológicas eficaces», señala la Dra. Cristina Rodríguez, investigadora del IR Sant Pau y del CIBERCV que ha coordinado el estudio.

«En una amplia cohorte de pacientes y donantes y en modelos de ratón, en este estudio hemos demostrado que TSP4 se activa de forma temprana y sostenida durante el desarrollo del aneurisma» explica el Dr. José Martínez González, jefe de grupo del CIBERCV del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona-CSIC y coinvestigador principal del estudio junto a la Dra. Rodríguez Sinovas.

«Confirmamos un aumento significativo de los niveles de ARNm del gen THBS4 y de la proteína TSP4 en la aorta en el AAA, y observamos que THBS4 se sobreexpresa de forma temprana en las lesiones preaneurismáticas» apunta la Dra. Rodríguez. Además, el equipo observó que la inhibición de esta proteína acelera la progresión de la enfermedad, aumentando la inflamación y el daño vascular.

El equipo afirma que la trombospondina 4 no es simplemente un marcador del proceso patológico, sino que desempeña un papel activo y protector en la estabilidad de la pared vascular. Los coordinadores concluyen que los resultados revelan el papel protector de TSP4 y sugieren que su modulación constituir una nueva estrategia terapéutica para mejorar la estabilidad de la pared vascular en el AAA.

Referencia del artículo:

Thrombospondin-4 is upregulated in abdominal aortic aneurysm: A vasoprotective response with potential therapeutic relevance. Laia Blanco-Casoliva, Lidia Puertas-Umbert, Judith Alonso, Rafael Almendra-Pegueros, Saray Varona, Mercedes Camacho, Gemma Arderiu, Lluís Asmarats, Marta Alegret, Jose Martínez-González, Cristina Rodríguez. https://doi.org/10.1111/bph.70402Digital Object Identifier (DOI)


XWHIN impulsa su primera jornada científica para transformar la salud de las mujeres

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A pesar de los avances en investigación biomédica, la salud de las mujeres continúa infrarepresentada en muchos ámbitos de la innovación y la práctica clínica, con carencias en diagnóstico, tratamiento y generación de conocimiento. Para dar respuesta a este reto, nació la red XWHIN (Women’s Health Innovation Network), liderada por el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), que el pasado 24 de abril celebró en el Recinto Modernista de Sant Pau su primer espacio de trabajo, abierto al público, en el marco de la jornada científica «Entre Dones», con la participación de más de 80 profesionales. Se trata de una jornada participativa sobre la salud de la mujer organizada por el Hospital de Sant Pau para hablar, compartir y aprender sobre la salud de la mujer desde una mirada centrada en la perspectiva de género.

La jornada fue inaugurada por Lourdes Puigbarraca, subdirectora general de Transferencia y Sociedad de la Generalitat de Cataluña, y contó con la presentación de la red a cargo de la Dra. Maria Rosa Ballester, jefa de Investigación e Innovación Responsable del IR Sant Pau y directora de XWHIN. La sesión se estructuró en torno a ponencias breves de personas expertas de distintos ámbitos, espacios de debate y dinámicas de cocreación, con el objetivo de generar un diálogo interdisciplinar e identificar oportunidades para avanzar en la integración de la perspectiva de sexo y género en la investigación y la innovación en salud.

La jornada también sirvió para presentar la identidad visual de la red y dar a conocer sus objetivos estratégicos, orientados a impulsar una nueva forma de hacer investigación e innovación en salud de las mujeres. Tal como destaca la Dra. Ballester, «la creación de XWHIN responde a la necesidad de incorporar de forma transversal la perspectiva de sexo y género en la investigación y la innovación en salud», y este primer encuentro «ha sido el primer paso para activar una red que quiere generar conocimiento útil e impulsar proyectos de innovación con impacto real en la salud de las mujeres y de la población en toda su diversidad».

XWHIN se posiciona así como una iniciativa pionera que integra de forma sistemática esta perspectiva en todas las fases de la I+D+i, con el objetivo de generar soluciones más equitativas y con impacto real en la práctica clínica y la sociedad. La red cuenta con la financiación de la Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de Investigación (AGAUR) del Departamento de Investigación y Universidades de la Generalitat de Cataluña.

Personas expertas en diferentes ámbitos identifican los principales retos para la innovación en salud de las mujeres

Durante la primera parte de la jornada, siete especialistas de distintos ámbitos —oncohematología, salud neurovascular, salud mental, salud cardiovascular, epidemiología y salud pública, atención primaria y salud reproductiva— compartieron en cinco minutos cada uno retos en sus campos para avanzar en innovación en salud de las mujeres integrando la perspectiva de sexo y género en la investigación y la práctica clínica.

Las intervenciones pusieron en común una visión amplia y complementaria de los desafíos actuales. De forma transversal, se puso de relieve la necesidad de disponer de datos más representativos y de incorporar la perspectiva de sexo y género desde las primeras fases de la investigación hasta su translación a la práctica clínica. Se evidenció también que la falta de esta mirada no solo genera sesgos científicos, sino que tiene consecuencias directas sobre el diagnóstico, el tratamiento y la equidad en la atención a la salud. En este sentido, las ponencias subrayaron la importancia de impulsar aproximaciones interdisciplinarias capaces de integrar la complejidad de los factores biológicos, clínicos y sociales que inciden en la salud, avanzando hacia soluciones más precisas, inclusivas y adaptadas a la diversidad de la población.

El conjunto de ponencias puso de manifiesto que avanzar en esta dirección requiere una mirada compartida y una mayor coordinación entre los distintos agentes del ecosistema, incluyendo el ámbito de la investigación, la práctica clínica, la innovación y la sociedad, generando las bases para espacios de trabajo colaborativo orientados a identificar oportunidades y activar nuevas líneas de acción.

Cocreación para transformar la investigación en salud de las mujeres

La jornada continuó con una sesión de trabajo colaborativo en la que las personas participantes se organizaron en grupos para identificar necesidades, oportunidades y posibles líneas de acción, con una dinámica diseñada con metodología participativa.

Entre los principales ámbitos de reflexión, se puso de relieve la necesidad de hacer más visibles y accesibles los datos, así como de impulsar su generación con criterios que incorporen la perspectiva de sexo y género. Se apuntó también la importancia de avanzar en estándares compartidos para la recogida y el uso de la información y en mecanismos que faciliten su aplicación en la investigación y la práctica clínica.

Por otra parte, se destacó la necesidad de alinear mecanismos de financiación con esta perspectiva y de reforzar la coordinación entre los distintos niveles del sistema, desde las políticas públicas y las instituciones hasta la práctica asistencial y la investigación. Se puso de manifiesto también el valor de impulsar cambios culturales y organizativos que favorezcan su integración, incluyendo la generación de referentes, la participación de la ciudadanía y una mayor sensibilización en el ámbito profesional.

Las conclusiones de los grupos configuraron un primer mapa de prioridades compartidas que orientará el plan estratégico de XWHIN en los próximos meses, con el objetivo de impulsar acciones coordinadas y con impacto real en el sistema.

XWHIN: una apuesta por una innovación más equitativa

La jornada ha marcado el punto de partida de la actividad pública de XWHIN, una red pionera en Cataluña concebida para conectar a los distintos actores del ecosistema —investigación, clínica, innovación, empresa y pacientes— y generar un espacio estable de colaboración orientado a transformar la manera en que se aborda la salud de las mujeres. Este primer encuentro ha permitido poner en común conocimiento, identificar retos compartidos y empezar a definir líneas de trabajo conjuntas que den respuesta a las necesidades detectadas.

Con este enfoque, XWHIN impulsa un modelo que integra de forma sistemática la perspectiva de sexo y género en todas las fases de la I+D+i, desde la generación de conocimiento hasta su aplicación en la práctica clínica. La red nace con el objetivo de reducir las desigualdades existentes en salud y de promover una innovación más precisa, inclusiva y alineada con las necesidades específicas de la población, impulsando proyectos colaborativos con capacidad de impacto real en el sistema sanitario.


La comisión internacional de The Lancet sobre sepsis inicia sus trabajos con la participación del Dr. Otavio Ranzani

Dr. Otavio Ranzani

A pesar de los avances en los últimos años, la sepsis sigue siendo una de las principales causas de mortalidad en el mundo y su abordaje presenta importantes limitaciones clínicas y científicas. En este contexto, la revista The Lancet ha impulsado una nueva comisión internacional que inicia ahora sus trabajos y en la que participa el Dr. Otavio Ranzani, investigador del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y jefe del grupo SalutData Lab – Laboratori de Dades i Salut.

La sepsis es un síndrome clínico grave que se produce cuando la respuesta del organismo a una infección se desregula y provoca un fallo en el funcionamiento de los órganos. Este síndrome continúa representando un importante problema de salud a nivel global, tanto por su elevada mortalidad como por las dificultades asociadas a su diagnóstico y tratamiento en distintos contextos sanitarios.

«La sepsis exige un cambio de enfoque que vaya más allá de los modelos tradicionales y permita integrar mejor la investigación biológica, la práctica clínica y la organización de los sistemas de salud», señala el Dr. Otavio Ranzani. «Solo con una visión más global y coordinada será posible avanzar en su prevención, diagnóstico y tratamiento».

La comisión se ha presentado públicamente con la publicación en The Lancet de su primer artículo, un texto programático que marca el inicio de sus trabajos y que establece las bases para el desarrollo de una agenda internacional en los próximos años. Este primer documento identifica los principales desafíos aún pendientes en el abordaje global y define las áreas prioritarias de trabajo para la comisión.

Retos pendientes en el abordaje de la sepsis

Uno de los principales retos señalados es la falta de consenso en la definición y en los criterios de vigilancia a nivel global, lo que se traduce en estimaciones muy variables de su incidencia. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de establecer definiciones estandarizadas que permitan mejorar la medición de la carga de este síndrome y facilitar la comparación entre estudios.

Además, la ausencia de herramientas diagnósticas validadas a nivel global sigue siendo una limitación importante. En la práctica, esto implica una dependencia de pruebas microbiológicas que van desde métodos basados en cultivos hasta técnicas de secuenciación de patógenos, junto con biomarcadores de inflamación como la procalcitonina, la proteína C reactiva o las citocinas. Estas herramientas presentan un rendimiento diagnóstico dependiente del contexto, una disponibilidad desigual entre países y, en muchos casos, limitaciones asociadas a su coste y al acceso a servicios de diagnóstico, lo que dificulta una identificación precisa y una estimación fiable de su epidemiología.

«El reto no es solo mejorar las herramientas disponibles, sino replantear cómo entendemos la sepsis como proceso clínico complejo», señala el Dr. Otavio Ranzani. «Sin este cambio de enfoque será difícil avanzar hacia modelos más precisos que permitan adaptar el diagnóstico y el tratamiento a cada paciente».

Asimismo, aunque se reconoce la heterogeneidad biológica y clínica, los avances científicos siguen siendo limitados. A pesar del desarrollo de ensayos clínicos innovadores, persiste la falta de evidencia de terapias inmunomoduladoras eficaces que mejoren la supervivencia. Esto se debe, en parte, a que los estudios continúan centrados en mediadores individuales, mientras que los resultados clínicos dependen de múltiples mecanismos biológicos interrelacionados y, en muchos casos, aún no completamente identificados.

Una iniciativa internacional para definir nuevas estrategias

En este contexto, la comisión impulsada por The Lancet tiene como objetivo llevar a cabo una evaluación sistemática de la epidemiología y de los factores clínicos, biológicos y de sistema sanitario que condicionan su abordaje, con el fin de identificar las principales limitaciones actuales y proponer soluciones a escala global.

La iniciativa plantea desarrollar un marco integral que abarque todo el continuo, desde la prevención de infecciones y la detección precoz en todos los niveles asistenciales hasta el tratamiento y el seguimiento de los pacientes, adaptado a las diferencias entre sistemas sanitarios. Asimismo, incorpora de forma explícita el impacto a largo plazo, un ámbito todavía poco estudiado pese a su relevancia clínica, y aborda la interacción entre la sepsis, la salud previa de los pacientes y los factores socioeconómicos, que influyen tanto en el riesgo como en la evolución.

«Este trabajo busca sentar las bases para una mejor toma de decisiones basada en evidencia, tanto en el ámbito clínico como en salud pública», añade el Dr. Otavio Ranzani. «Avanzar en este campo requiere integrar datos clínicos, biológicos y de sistemas de salud».

La comisión desarrollará sus trabajos en los próximos años con el objetivo de generar recomendaciones y publicaciones que contribuyan a orientar el abordaje de este síndrome a nivel internacional. En este marco, la participación del IR Sant Pau sitúa al centro en una iniciativa internacional de referencia, en un momento clave de definición de sus líneas de trabajo, con la contribución del Dr. Otavio Ranzani al análisis de la epidemiología y a la identificación de los principales retos en su abordaje.

Artículo de referencia:

Shankar-Hari M, Ming D, Mendelson M, Rupali P, Adhikari NKJ, Ranzani O, Randolph A, Davenport E, van der Poll T, Moita LF, Beane A, Lamontagne F, Kwizera A, Holmes A, Diaz J. The Lancet Commission on Sepsis: transforming sepsis care and outcomes. Lancet 2026. https://doi.org/10.1016/s0140-6736(26)00648-3


Un estudio identifica nuevos factores genéticos que modulan la gravedad de la encefalopatía SYNGAP1

Àlex Bayés

Un estudio multicéntrico con participación del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) ha profundizado en los mecanismos genéticos de la encefalopatía asociada al gen SYNGAP1, una enfermedad rara caracterizada por epilepsia, discapacidad intelectual, retraso psicomotor y, en muchos casos, autismo. El trabajo, publicado en la revista Neurobiology of Disease, demuestra que la severidad de la enfermedad no depende únicamente de la mutación principal, sino también de otros factores genéticos que pueden modular su expresión clínica.

La investigación, liderada por equipos de la Universidad de Barcelona, el Instituto de Investigación San Juan de Dios y el CIBER, cuenta también con la participación del IR Sant Pau, con el Dr. Àlex Bayés, jefe del grupo de Fisiología Molecular de la Sinapsis de este centro, como autor correspondiente del estudio.

«Este trabajo pone de manifiesto que, incluso en enfermedades consideradas monogénicas, la realidad biológica es más compleja de lo que se pensaba», señala el Dr. Bayés. «La variabilidad clínica entre pacientes no puede explicarse únicamente por la mutación en SYNGAP1, sino que existen otros factores genéticos que influyen de forma significativa en la evolución de la enfermedad».

Una enfermedad genética con manifestaciones muy diversas

La encefalopatía SYNGAP1 está causada por alteraciones en un gen clave para el desarrollo cerebral y la función cognitiva. A pesar de este origen bien definido, sus manifestaciones clínicas son muy heterogéneas, lo que complica tanto el pronóstico como el manejo clínico de los pacientes.

En este contexto, el estudio analizó una cohorte de 44 pacientes procedentes de 16 hospitales de toda España, todos ellos portadores de mutaciones dominantes en SYNGAP1. El análisis detallado de la relación genotipo-fenotipo confirmó que pacientes con alteraciones en el mismo gen pueden presentar cuadros clínicos muy distintos. «No estamos ante una relación simple de causa-efecto», apunta el Dr. Bayés. «Estos resultados obligan a interpretar la información genética de forma más matizada, teniendo en cuenta la complejidad del conjunto del genoma».

Nuevas variantes y el papel del contexto genético

El trabajo permitió identificar cuatro nuevas variantes del gen SYNGAP1 que no se habían descrito previamente, lo que amplía el conocimiento sobre las bases genéticas de esta encefalopatía. Más allá de este hallazgo, el análisis de secuenciación masiva también reveló la presencia de alteraciones en otros genes que interactúan con la proteína SYNGAP1, como SHANK1, SHANK3 o NLGN2, lo que apunta a la existencia de genes modificadores capaces de influir en la expresión clínica de la enfermedad.

En este sentido, los resultados refuerzan la idea de que el contexto genético global del paciente desempeña un papel relevante en la variabilidad observada. «El hecho de identificar variantes en genes que forman parte de la misma red sináptica sugiere que el contexto genético global del paciente tiene un papel determinante», explica el Dr. Bayés. «Esto permite avanzar hacia una comprensión más integrada de estas patologías».

Factores que influyen en la gravedad de la enfermedad

Otro de los aspectos abordados en el estudio fue la posible relación entre las características de las mutaciones y la severidad del cuadro clínico. Los resultados indicaron que la localización de la variante dentro del gen puede ser un factor relevante y que determinadas regiones se asocian con manifestaciones clínicas diferenciadas.

En particular, las variantes situadas en el dominio PH se asociaron con formas más leves de la enfermedad, con menor afectación del lenguaje, menor frecuencia de epilepsia y una severidad global inferior. No obstante, esta relación es parcial y no permite predecir de forma concluyente la evolución de cada paciente, lo que refuerza la complejidad del vínculo entre genotipo y fenotipo.

«No basta con identificar la mutación; es necesario entender su localización y el contexto genético en el que aparece», señala el Dr. Bayés. «Este enfoque resulta clave para avanzar hacia una medicina más personalizada».

Implicaciones para el diagnóstico y la investigación

Los resultados del estudio tienen implicaciones relevantes para el abordaje clínico de esta encefalopatía, ya que la identificación de patrones genéticos asociados a distintos niveles de severidad podría contribuir a anticipar la evolución de la enfermedad y a orientar mejor la toma de decisiones terapéuticas. En paralelo, el trabajo refuerza la consideración de la encefalopatía SYNGAP1 como una de las formas monogénicas del trastorno del espectro autista, presente en aproximadamente dos tercios de los pacientes.

En conjunto, estos hallazgos contribuyen a redefinir la comprensión de las enfermedades genéticas raras y abren nuevas líneas de investigación orientadas a identificar biomarcadores y posibles dianas terapéuticas. «Avanzar en el conocimiento de los factores que modulan estas enfermedades es fundamental para mejorar su diagnóstico y, en el futuro, su tratamiento», concluye el Dr. Bayés.

Artículo de referencia:

Aranda S, Ribeiro-Constante J, Tristán-Noguero A, Moreno-Ruiz N, Arenas C, Calvo FFM, Ibañez-Mico S, Segura JLP, Ramos-Fernández JM, Del Carmen Moyano Chicano M, León RC, Soto-Insuga V, González-Alguacil E, Dávila CV, Fernández-Jaén A, Plans L, Camacho A, Visa-Reñé N, Del Pilar Martin-Tamayo Blázquez M, Paredes-Carmona F, Marti-Carrera I, Ginot-Julià G, Hernández-Fabián A, Davi MT, Sanchez MC, Herraiz LC, Pita PF, Gonzalez TB, O’Callaghan M, Iglesias Santa Polonia FF, Cazorla MR, Lucas MTF, González-Meneses A, Sala-Coromina J, Macaya A, Lasa-Aranzasti A, Anna M, Cueto-González, Párraga FV, Plana JC, Serrano M, Alonso X, Palafoll MIV, Monteagudo E, Alonso-Colmenero I, Capdevila OS, Casals F, Cormand B, García-Cazorla A, Bayés À, Mitjans M. Genotype-phenotype correlations and putative modifier genes in SYNGAP1 encephalopathy. Neurobiology of Disease. 2026 Mar 17;107357. https://doi.org/10.1016/j.nbd.2026.107357


Reutilización de datos del estudio REDINSCOR III: información para participantes

Para dar cumplimiento a las leyes DA17.2 c) de la LO 3/2018 de reutilización de datos de investigación biomédica, se comunica a los participantes del estudio REDINSCOR III realizado realizado en Instituciones consorciadas del CIBER CV (coordinador IR Sant Pau) y cuyo investigador principal era el Dr Joan Cinca Cuscullola entre los años 2018 y 2022, que sus datos pseudonimizados se reutilizarán en el proyecto REDAMCOR (Genómica de la insuficiencia cardíaca de diferente etiología en 3600 casos y 36.000 controles. Proyecto REDAMCOR – PI24/00035) aprobado por el Comité de Ética de Investigación Médica del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas de Barcelona con número 2024/11683/I y financiado en la convocatoria de Proyectos de Investigación en Salud 2025. Se ruega a los participantes del estudio REDINSCOR III que lean atentamente la hoja informativa de este enlace. En caso de no estar de acuerdo en que sus datos se usen para esta investigación médica, pueden comunicarlo al responsable del estudio, Dr. Jaume Marrugat de la Iglesia, en el correo electrónico jmarrugat@researchmar.net, a la siguiente dirección postal C/ Doctor Aiguader 88, 08003 Barcelona, o al siguiente teléfono 933 160 710 / 933 160 800.


Una ayuda del programa José Castillejo permitirá avanzar en nuevas dianas terapéuticas en la enfermedad de Alzheimer

Sonia Sirisi

La Dra. Sònia Sirisi Dolcet, investigadora del grupo de Neurobiología de las Demencias del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau), ha obtenido una ayuda del programa de estancias de movilidad internacional José Castillejo, impulsado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Este programa financia estancias de investigación en centros extranjeros de excelencia con el objetivo de reforzar la formación y la proyección internacional del personal investigador.

La ayuda permitirá a la investigadora desarrollar su proyecto en la University of Pennsylvania en Estados Unidos, uno de los centros de referencia internacional en el estudio de las enfermedades neurodegenerativas. La estancia, de tres meses de duración, se llevará a cabo en la Perelman School of Medicine, en el laboratorio dirigido por el Dr. David Irwin, especialista en neuropatología.

Durante este periodo, la Dra. Sirisi trabajará en la caracterización de nuevos anticuerpos monoclonales dirigidos contra un fragmento de la proteína precursora de amiloide (APP), una diana emergente en la investigación del Alzheimer. «Esta ayuda representa una oportunidad clave para avanzar en una línea de investigación que estamos desarrollando en el IR Sant Pau y que puede contribuir a entender mejores mecanismos que hasta ahora han sido poco explorados en la enfermedad de Alzheimer», explica la investigadora.

La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por la acumulación de proteínas como el amiloide-β y la tau, consideradas los principales marcadores neuropatológicos. No obstante, en los últimos años han surgido evidencias que apuntan a la implicación de otros mecanismos en la disfunción neuronal. En este contexto, el proyecto se centra en el estudio de fragmentos derivados de APP que podrían tener un papel relevante en el desarrollo de la enfermedad.

El trabajo se basará en el análisis de estos anticuerpos en tejido cerebral humano post mortem procedente de diferentes patologías neurodegenerativas, incluyendo Alzheimer esporádico y genético, así como otras taupatías. El objetivo es identificar patrones específicos de acumulación de estos fragmentos y estudiar su relación con procesos clave de la enfermedad, como la deposición de amiloide, la patología tau y la neuroinflamación. «El estudio de estos anticuerpos en nuevas cohortes nos permitirá validar si el patrón observado hasta ahora se reproduce en diferentes contextos neuropatológicos y avanzar en la comprensión de su papel en la progresión de la enfermedad», añade la Dra. Sònia Sirisi.

Este enfoque permitirá evaluar el potencial de estos anticuerpos tanto como herramientas de investigación como posibles dianas terapéuticas. Todo ello en un contexto en el que, a pesar de los avances recientes en tratamientos dirigidos al amiloide, sigue siendo necesario desarrollar estrategias más eficaces para modificar el curso de la enfermedad.

La colaboración entre el IR Sant Pau y el equipo de la University of Pennsylvania se enmarca en una línea de trabajo consolidada entre ambos grupos, que ya han participado conjuntamente en diversos estudios en el ámbito del Alzheimer y la demencia frontotemporal. Esta nueva estancia refuerza esta cooperación internacional y abre la puerta a futuras líneas de investigación conjuntas en el campo de las enfermedades neurodegenerativas.


Biomarcadores, terapias avanzadas y nuevas dianas impulsan el cambio en la investigación del Parkinson

2026 Dia Mundial del Parkinson

El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente y afecta a más de 160.000 personas en España, con una prevalencia estimada de entre 20.000 y 25.000 pacientes en Cataluña. En el marco del Día Mundial del Parkinson, el Hospital de Sant Pau acogió una jornada impulsada por la Asociación Catalana de Parkinson en la que especialistas analizaron los avances que están transformando el diagnóstico, el tratamiento y la investigación de esta patología.

El encuentro reunió a más de 220 personas entre pacientes, familiares y profesionales sanitarios, contando con un programa que combinó divulgación, reflexión y participación. La jornada se inició con una conferencia centrada en cómo el Parkinson puede manifestarse de forma diferente según factores como la edad o el sexo, impartida por la Dra. Núria Caballol, neuróloga del Hospital Universitari de Bellvitge. Tras ella tuvo lugar un bloque dedicado a los avances en investigación y tratamiento, en formato de diálogo entre expertos moderado por el Dr. Jaime Kulisevsky, jefe del grupo de investigación de Enfermedad del Parkinson y Trastornos del Movimiento del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau). La sesión se completó con un espacio abierto de preguntas en el que los asistentes han podido trasladar sus dudas directamente a los profesionales.

Una nueva forma de entender la enfermedad

Aunque tradicionalmente se ha asociado a síntomas motores como el temblor o la rigidez, hoy se sabe que el Parkinson también conlleva una amplia variedad de síntomas no motores —como alteraciones del sueño, depresión o trastornos cognitivos— que pueden ser incluso más incapacitantes y que condicionan de forma decisiva la evolución de la enfermedad. Durante la jornada, los especialistas coincidieron en que uno de los cambios más relevantes de los últimos años ha sido la transformación en la manera de entender el Parkinson, tanto desde el punto de vista clínico como biológico.

«Estamos viendo la enfermedad de una manera muy diferente. Hoy sabemos que el Parkinson tiene una trayectoria muy larga y que puede empezar muchos años antes de que aparezcan los primeros síntomas. Este cambio de perspectiva nos abre una ventana de oportunidad para actuar antes y avanzar hacia tratamientos que puedan modificar su evolución», explicó la Dra. Maria Josep Martí, neuróloga de la Unidad de Parkinson y Trastornos del Movimiento del Hospital Clínic de Barcelona.

El Dr. Eduard Tolosa, neurólogo experto en enfermedad de Parkinson, puso el foco en la creciente relevancia de los síntomas no motores, tradicionalmente infravalorados en la práctica clínica. «Durante muchos años nos centramos en los síntomas motores, pero hoy sabemos que problemas como la depresión, los trastornos del sueño o las alteraciones autonómicas son muy frecuentes y tienen un gran impacto en la calidad de vida, por lo que requieren una atención específica y un abordaje más completo», señaló.

Avances en el diagnóstico: hacia los biomarcadores

El diagnóstico del Parkinson también ha experimentado avances relevantes en los últimos años. Tal y como explicó el Dr. Tolosa, se ha pasado de un abordaje basado casi exclusivamente en criterios clínicos —fundamentado en la observación de los síntomas— a la incorporación progresiva de biomarcadores que permiten objetivar la enfermedad. «Estamos empezando a disponer de herramientas que permiten detectar agregados de alfa-sinucleína en el líquido cefalorraquídeo o incluso en la piel, lo que aporta una mayor certeza diagnóstica y puede ser clave para seleccionar mejor a los pacientes en los ensayos clínicos», destacó.

Estos avances suponen un cambio importante, ya que permiten reducir la incertidumbre diagnóstica, especialmente en fases iniciales o en casos con presentaciones atípicas. Además, facilitan la identificación de pacientes en estadios más precoces, cuando las intervenciones terapéuticas podrían tener un mayor impacto. En este contexto, los biomarcadores se perfilan como una herramienta clave no solo para mejorar el diagnóstico, sino también para impulsar el desarrollo de nuevas terapias, al permitir definir mejor los perfiles de pacientes y evaluar de forma más precisa la respuesta a los tratamientos en investigación.

Nuevas estrategias terapéuticas y mejora del manejo clínico

En el ámbito terapéutico, los expertos destacaron la evolución experimentada en las últimas décadas, especialmente en el tratamiento de los síntomas más avanzados. «En los últimos años, uno de los avances más importantes ha sido el desarrollo de nuevas formas de administrar levodopa de manera continua, especialmente por vía subcutánea, que permiten mejorar el control de las fluctuaciones en pacientes con enfermedad avanzada», explicó el Dr. Tolosa.

Estos avances reflejan un cambio progresivo hacia tratamientos más sofisticados y adaptados a la evolución de cada paciente. La posibilidad de mantener niveles más estables de medicación contribuye a reducir las fluctuaciones motoras y mejorar la autonomía en fases avanzadas de la enfermedad. Antonia Campolongo, enfermera especialista del Hospital Sant Pau, valoró el impacto de estos cambios en la práctica clínica diaria. «Hemos pasado de tratamientos fundamentalmente orales a terapias mucho más complejas y personalizadas, como infusiones o sistemas de administración continua, que requieren un seguimiento estrecho, pero que permiten un mejor control de la enfermedad», señaló.

Una investigación que se diversifica: genética, inflamación y nuevas dianas

La investigación en Parkinson se orienta cada vez más hacia el desarrollo de terapias capaces de modificar el curso de la enfermedad, aunque este objetivo sigue siendo complejo. «Durante años hemos centrado muchos esfuerzos en la alfa-sinucleína, pero los resultados de los ensayos clínicos no han sido los esperados, lo que nos obliga a ampliar el foco y explorar otras vías», señaló el Dr. Tolosa. De esta forma, las líneas de investigación se están diversificando hacia nuevas dianas biológicas. «Se están estudiando distintas vías moleculares, incluyendo factores genéticos y procesos inflamatorios, que podrían estar implicados en la enfermedad y abrir nuevas oportunidades terapéuticas», explicó la Dra. Martí.

Este cambio de estrategia responde a la necesidad de comprender mejor la heterogeneidad del Parkinson y de desarrollar abordajes más específicos. El estudio de los casos con base genética —aunque representan un porcentaje reducido— permite avanzar en tratamientos más dirigidos y podría aportar claves aplicables al conjunto de la enfermedad. En conjunto, esta diversificación refleja una etapa de transición en la investigación, en la que la ampliación de hipótesis y el desarrollo de nuevas aproximaciones podrían ser determinantes para lograr avances significativos en los próximos años.

El papel clave de los ensayos clínicos

Los especialistas subrayaron también la importancia de la participación de los pacientes en ensayos clínicos como parte fundamental del avance científico. «Participar en un ensayo clínico no es ser un “conejillo de indias”. Es una oportunidad de acceder a nuevas opciones terapéuticas y de contribuir de forma directa al avance del conocimiento», afirmó Campolongo.

Además de facilitar el desarrollo de nuevas terapias, estos estudios permiten un seguimiento más estrecho y estructurado de los pacientes, lo que puede traducirse en una mejor atención y en una mayor comprensión de la evolución de la enfermedad. Fomentar la participación en ensayos clínicos es, por tanto, un elemento clave para acelerar la investigación y trasladar los avances científicos a la práctica clínica.

Mirando al futuro: una perspectiva prudente pero optimista

Aunque todavía no existen tratamientos capaces de frenar o curar la enfermedad, los especialistas coincidieron en trasladar un mensaje de cautela optimista. «Hemos avanzado mucho en el control de los síntomas y en la comprensión de la enfermedad, y es muy probable que los próximos años traigan avances relevantes, especialmente si conseguimos intervenir en fases más precoces», señaló el Dr. Jaime Kulisevsky.

Entre las líneas emergentes, el Dr. Tolosa destacó el potencial de las terapias celulares. «Se están desarrollando estrategias basadas en la implantación de células capaces de producir dopamina, que podrían representar una nueva vía terapéutica en el futuro si se confirman sus resultados», apuntó.

El Parkinson sigue siendo un gran reto biomédico, pero también un campo en plena transformación, en el que los avances en investigación están abriendo nuevas vías para mejorar el diagnóstico, el tratamiento y la calidad de vida de las personas afectadas.


La cardiopatía isquémica en mujeres presenta particularidades que condicionan el diagnóstico, el tratamiento y el pronóstico

Dra. Teresa Padró

A pesar de los avances en cardiología, las mujeres continúan enfrentándose a desigualdades relevantes en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la cardiopatía isquémica, una enfermedad causada por la reducción del flujo sanguíneo en el tejido cardiaco y que constituye la principal causa de muerte cardiovascular en el mundo. Un trabajo publicado en European Heart Journal, en forma de documento de posicionamiento científico del “Working Group on Coronary Pathophysiology and Microcirculation” y asociaciones (ACVC y EAPCI) de la European Society of Cardiology (ESC), pone el foco en cómo las diferencias de sexo y de género influyen de forma decisiva en el riesgo cardiovascular, la fisiopatología y el pronóstico de la cardiopatía isquémica, y en la necesidad de integrar esta perspectiva de manera sistemática en la práctica clínica y en la investigación.

Lejos de ser una simple variación del modelo masculino, la cardiopatía isquémica presenta características propias en las mujeres a lo largo de todo el continuum de la enfermedad, desde los factores de riesgo hasta los resultados clínicos. «Durante décadas, la enfermedad coronaria se ha estudiado y tratado desde una perspectiva fundamentalmente androcéntrica, lo que ha contribuido a infradiagnosticar y a tratar de forma subóptima a muchas mujeres», explica la Dra. Teresa Padró, jefa del grupo de Biomarcadores de la Evolución de la Enfermedad Cardiovascular del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) e investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV), autora correspondiente del trabajo.

Riesgo y fisiopatología: una cardiopatía isquémica distinta en mujeres

En las mujeres, los factores de riesgo cardiovascular clásicos, como el tabaquismo, la diabetes mellitus o la hipertensión arterial, tienen un impacto relativo mayor que en los hombres. A este perfil se suman factores propios de las mujeres, como las complicaciones del embarazo (preeclampsia, hipertensión gestacional, parto prematuro o restricción del crecimiento fetal) y la menopausia precoz, que se asocian a un aumento posterior del riesgo de cardiopatía isquémica. También se señala un posible efecto desfavorable de la terapia hormonal sustitutiva cuando se inicia en mujeres de mayor edad o muchos años después del inicio de la menopausia.

Desde el punto de vista anatómico y funcional, la circulación coronaria de las mujeres presenta particularidades relevantes, como arterias de menor calibre y un patrón más difuso de enfermedad coronaria arteriosclerótica. Además, en la mujer es más frecuente la enfermedad coronaria no obstructiva, la disfunción microvascular y el espasmo coronario, capaces de provocar isquemia miocárdica incluso en ausencia de estenosis significativas. «Comprender esta fisiopatología es clave para explicar por qué muchas mujeres presentan síntomas claros de isquemia sin lesiones obstructivas evidentes en la angiografía convencional», señala la Dra. Padró.

Cuando el diagnóstico y el tratamiento no se ajustan a la realidad de las mujeres

La forma en que se manifiesta la cardiopatía isquémica en las mujeres contribuye de manera directa a las desigualdades asistenciales. Frente al dolor torácico típico en los hombres, las mujeres presentan con más frecuencia síntomas menos específicos, como disnea, fatiga o malestar general, lo que reduce la sospecha clínica inicial y retrasa el diagnóstico. Este problema se ve reforzado por un sesgo histórico en la interpretación de los síntomas, basado en patrones predominantemente masculinos.

Las diferencias se extienden también al ámbito diagnóstico. En mujeres, la reserva de flujo coronario suele ser más baja, mientras que la reserva fraccional de flujo puede resultar más alta para un mismo grado de estenosis, reflejando la contribución de la disfunción microvascular a la isquemia. Además, algunas pruebas diagnósticas tradicionales tienen menor rendimiento en mujeres, mientras que técnicas de imagen funcional y pruebas específicas de microcirculación ayudan a detectar isquemia en ausencia de estenosis obstructivas. Cuando estas particularidades no se tienen en cuenta, existe un riesgo real de infradiagnóstico. «Si no se interpretan correctamente estas diferencias, la cardiopatía isquémica en mujeres puede pasar desapercibida o no tratarse de forma adecuada», advierte la Dra. Padró.

En cuanto al tratamiento, persisten desigualdades relevantes. Las mujeres reciben con menor frecuencia terapias basadas en la evidencia y procedimientos invasivos, y presentan una mayor tasa de abandono terapéutico, en parte debido a la incidencia de efectos adversos. Estas diferencias, sumadas a un perfil de riesgo y a características clínicas propias, se traducen en peores resultados clínicos, especialmente tras el síndrome coronario agudo, con una mortalidad más elevada en mujeres, sobre todo a edades más jóvenes, incluso tras ajustar por características basales, tratamientos y tiempos de atención.

Evidencia científica y necesidad de un cambio de enfoque

Una de las principales limitaciones identificadas es la infrarrepresentación de las mujeres en los ensayos clínicos aleatorizados, lo que condiciona la solidez de la evidencia disponible. Muchos estudios no están diseñados para analizar diferencias por sexo y género, lo que dificulta identificar variaciones en la eficacia, la seguridad o los efectos adversos de los tratamientos en mujeres y limita la extrapolación de los resultados a la práctica clínica.

Esta falta de evidencia específica contribuye a perpetuar desigualdades en el abordaje de la cardiopatía isquémica y frena el avance hacia una medicina más personalizada. Para revertir esta situación, resulta imprescindible aumentar la participación de mujeres en los ensayos clínicos y diseñar estudios que incorporen de forma explícita la perspectiva de sexo y género desde su concepción.

El trabajo también pone de relieve la necesidad de reforzar la concienciación y la formación de los profesionales sanitarios, optimizar las estrategias diagnósticas y promover cambios organizativos y de políticas sanitarias que garanticen una atención cardiovascular más equitativa. «Integrar de forma sistemática la perspectiva de sexo y género en la investigación y en la práctica clínica es imprescindible para mejorar la salud cardiovascular de las mujeres», concluye la Dra. Padró.

Este planteamiento conecta con la labor investigadora que se desarrolla en el IR Sant Pau, donde la investigación en cardiología aborda de forma prioritaria los mecanismos fisiopatológicos de la enfermedad cardiovascular y su aplicación clínica, con una atención creciente a las diferencias por sexo y género. La participación de investigadores del IR Sant Pau en trabajos de referencia internacional como este refuerza el compromiso del centro con una investigación cardiovascular rigurosa, traslacional y orientada a mejorar los resultados en salud.

Artículo de referencia:

Manfrini O, Tousoulis D, Antoniades C, Badimon L, Bugiardini R, Chieffo A, Crea F, De Luca G, Djordjevic-Dikic A, Drenjancevic I, Duncker DJ, Fleming I, Gallinoro E, Kunadian V, Galassi AR, Guzik TJ, Masip J, Merkus D, Milicic D, Pöss J, Riou L, Sambola A, Trifunovic-Zamaklar D, Tycinska A, Vavlukis M, Zdravkovic M, Cenko E, Padro T. Sex and gender differences in coronary pathophysiology and ischaemic heart disease. Eur Heart J 2026. https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehaf1059.


Un programa busca mejorar el acceso y la continuidad laboral en personas con autismo

Aut-CARE

El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que dura toda la vida, pero, hasta ahora, el abordaje se ha centrado principalmente en la infancia. Como consecuencia, muchas personas adultas no disponen de herramientas para afrontar retos clave como el empleo o la integración social, lo que también incrementa el riesgo de problemas de salud mental en la edad adulta. Para abordar esta brecha, el Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau) participa en el proyecto Aut-CARE (Autism Cognitive-Affective REmediation for adults), centrado en mejorar no solo el acceso al trabajo, sino también su continuidad a largo plazo.

Desarrollado en colaboración con la Fundación Friends y con el apoyo de la Convocatoria Connecta de la Fundación ”la Caixa”, se centra en la cocreación de un programa de intervención dirigido a personas jóvenes y adultas con TEA, con el objetivo de abordar tanto las dificultades en el acceso al empleo como los retos asociados a su mantenimiento a largo plazo. El proyecto parte de un enfoque participativo que incorpora la experiencia directa de las personas con autismo para adaptar las intervenciones a sus necesidades reales.

La magnitud de este problema se refleja claramente en los datos. Según Autismo Europa, entre el 76 % y el 90 % de las personas adultas con TEA se encuentran en situación de desempleo, lo que convierte a este colectivo en el que presenta la tasa más alta de paro entre las personas con discapacidad. Aunque entidades como la Confederación Autismo España han situado la inserción laboral como una prioridad, las dificultades de acceso persisten, en gran medida, por la ausencia de intervenciones basadas en la evidencia que se adapten a las necesidades cognitivas y emocionales específicas del autismo, o por la existencia de programas generalistas que no responden a estas características.

Un proyecto en tres fases para dar respuesta a una necesidad no cubierta

Durante su primera fase, el equipo investigador ha analizado en profundidad la situación sociolaboral de personas de entre 16 y 30 años con diagnóstico de TEA, así como su perfil cognitivo y emocional. Este trabajo ha permitido elaborar un informe exhaustivo de cerca de 100 páginas que ha servido como base para orientar la siguiente etapa del proyecto.

«La primera fase nos ha permitido comprender con mucho detalle las dificultades reales a las que se enfrentan estas personas en su día a día, tanto en el ámbito emocional como en funciones ejecutivas, y cómo estas impactan directamente en su trayectoria laboral», explica la Dra. Maria Portella, jefa del Grupo de Investigación en Salud Mental del IR Sant Pau y una de las responsables del proyecto.

A partir de estos resultados, el equipo ha desarrollado una segunda fase centrada en la cocreación del programa Aut-CARE junto con personas con TEA. Este proceso participativo, basado en grupos focales y análisis cualitativo, ha permitido definir aspectos clave como la estructura, el contenido y el formato de las sesiones de intervención.

Uno de los resultados más relevantes del proyecto ha sido identificar que las dificultades no se limitan al acceso al empleo, sino que comienzan ya en esta fase y se intensifican una vez se consigue un puesto de trabajo. «Son pocas las personas con autismo que logran incorporarse al mercado laboral y, en muchos casos, cuando lo consiguen, tienen grandes dificultades para mantener ese puesto de trabajo en el tiempo. Esto pone de manifiesto la necesidad de desarrollar herramientas específicas que acompañen todo el proceso, no solo el acceso», señala la Dra. Maria Portella.

La siguiente fase: implementar y evaluar el impacto del programa

El programa resultante, que incluye sesiones grupales orientadas a la regulación emocional y al entrenamiento de habilidades cognitivas, será implementado durante la tercera fase del proyecto, prevista antes del verano. Esta etapa permitirá evaluar su impacto en un estudio piloto con participantes.

Desde la Fundación Friends, entidad colaboradora en el proyecto, destacan el valor de este enfoque centrado en las necesidades reales de las personas. «La cocreación con los propios participantes ha sido clave para asegurar que las soluciones que se diseñan sean realmente útiles y aplicables en su vida cotidiana», afirma Susanna Díaz, directora de la Fundación Friends.

El proyecto Aut-CARE representa un avance en el desarrollo de intervenciones personalizadas en el ámbito del TEA, con un enfoque que integra la evidencia científica y la experiencia directa de las personas usuarias, y que aspira a mejorar de manera tangible su calidad de vida y su inclusión social.


Una iniciativa deportiva solidaria impulsa la investigación en sarcomas en el IR Sant Pau

Hace nueve años que Marta Brunet convive con un sarcoma y ha pasado por siete cirugías en el Hospital de Sant Pau. Lejos de quedarse en la experiencia personal, ha dado un paso más y ha decidido transformar este recorrido en una acción colectiva para apoyar la investigación en estos tumores en el Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau). Esta iniciativa nace del contacto directo con la enfermedad y de la voluntad de contribuir a avanzar en un ámbito que aún plantea importantes retos clínicos.

La propuesta se concretó el pasado 21 de febrero con un torneo de pádel celebrado simultáneamente en todos los clubes de Aurial Group. Impulsado por la propia Brunet, el evento reunió a jugadores y participantes con un objetivo compartido: convertir el deporte en una herramienta de apoyo a la investigación. Las inscripciones y las aportaciones voluntarias de los asistentes permitieron recaudar un total de 12.000 euros, que se destinarán a los proyectos que el IR Sant Pau desarrolla en este ámbito.

Los sarcomas son tumores poco frecuentes, pero con una elevada complejidad clínica, lo que dificulta su diagnóstico y tratamiento y requiere un esfuerzo sostenido en investigación. En este contexto, iniciativas como esta contribuyen a reforzar las líneas de investigación orientadas a mejorar el conocimiento de la enfermedad y a avanzar en el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas.

Más allá de la recaudación, la iniciativa refleja cómo una experiencia personal puede convertirse en motor de una acción con impacto colectivo. En este caso, el recorrido de Marta Brunet no solo da origen al proyecto, sino que moviliza un entorno que se implica activamente en el apoyo a la investigación y contribuye a aumentar la visibilidad de una enfermedad que a menudo queda en segundo plano.


Un estudio del IR Sant Pau, entre los mejores pósteres jóvenes de la EBMT

Premi EBMT - Irene Pascual

Irene Pascual-Latorre, investigadora predoctoral del grupo de Inmunoterapia Celular y Terapia Génica del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y del Servicio de Hematología del Hospital de Sant Pau, fue reconocida con el premio a uno de los Best Young Poster Abstracts en el congreso anual de la European Society for Blood and Marrow Transplantation (EBMT), celebrado en Madrid del 22 al 25 de marzo de 2026. El trabajo distinguió una estrategia innovadora para mejorar la eficacia de las terapias CAR-T mediante modulación farmacológica durante su producción ex vivo, en un ámbito de investigación clave para el desarrollo de terapias celulares más eficaces.

«Optimizar las características del producto CAR-T es un aspecto clave para mejorar sus resultados clínicos. Este trabajo aporta nuevas aproximaciones para modular este proceso durante su generación», explica Irene Pascual-Latorre.

Optimizar la calidad de las células CAR-T para mejorar su eficacia clínica

Las terapias CAR-T han supuesto un avance relevante en el tratamiento de neoplasias hematológicas, aunque persisten retos importantes relacionados con la durabilidad de la respuesta. En este contexto, la composición del producto celular infundido emerge como un factor determinante, especialmente la proporción de células T con fenotipo de memoria stem (TSCM), que se asocia con una mayor capacidad de expansión y persistencia a largo plazo. Mejorar este perfil celular es, por tanto, una de las estrategias más activas en el campo.

El estudio se centró en incrementar esta población mediante la modulación de rutas moleculares de señalización implicadas en la diferenciación y expansión de los linfocitos T. En concreto, analizó el impacto de la inhibición de PI3K y de CBP/p300 durante la expansión ex vivo de células CAR-T dirigidas frente a CD30 y CD19, con el objetivo de optimizar las características funcionales del producto final.

Modulación farmacológica durante la expansión ex vivo

Para ello, el equipo utilizó células T de pacientes con linfomas en recaída o refractarios, que fueron modificadas genéticamente para expresar CAR30 o CAR19. Durante el proceso de expansión celular, se aplicaron distintos tratamientos farmacológicos —un inhibidor de PI3K, un inhibidor de CBP/p300 y una combinación de ambos— además de una condición control sin tratamiento. A lo largo del proceso se evaluaron parámetros clave en las células CAR-T como la viabilidad celular, la capacidad de expansión, la proporción de células TSCM y la actividad antitumoral frente a líneas celulares tumorales.

«Hemos analizado cómo distintas intervenciones farmacológicas durante la expansión ex vivo pueden influir en el equilibrio entre diferenciación y capacidad proliferativa de las células CAR-T. Este tipo de aproximaciones permite ajustar de forma más precisa las características del producto final», señala Pascual-Latorre.

Mejora de la composición de subpoblaciones de memoria y de la capacidad expansiva

Los resultados mostraron que la modulación farmacológica permitió mejorar características fundamentales de los productos CAR-T. La inhibición de PI3K favoreció el enriquecimiento en células TSCM en el caso de CAR30-T, aunque con cierto impacto en la actividad citotóxica a dosis más elevadas. Por su parte, la inhibición de CBP/p300 incrementó la capacidad de expansión celular, sin afectar a la diferenciación de las subpoblaciones CAR30-T ni a la función antitumoral.

La combinación de ambos inhibidores permitió alcanzar un equilibrio entre la mejora de la expansión celular y aumento del fenotipo TSCM, sin comprometer la eficacia a corto plazo frente a células tumorales. En las células CAR19-T, la inhibición de CBP/p300 también demostró mejorar la expansión sin inducir diferenciación celular ni pérdida de actividad antitumoral, reforzando la consistencia de los resultados en diferentes contextos experimentales.

Un avance hacia terapias celulares más eficaces

El estudio concluyó que la inhibición farmacológica dirigida durante la producción ex vivo puede contribuir a generar productos CAR-T con mayor potencial terapéutico, al optimizar su composición celular y funcionalidad. Este enfoque resulta especialmente relevante en el desarrollo de nuevas estrategias para pacientes con enfermedad refractaria, donde la mejora incremental de estas terapias puede tener un impacto clínico significativo.

«Aunque se trata de resultados preclínicos, estos datos aportan una base sólida para seguir explorando estrategias que permitan mejorar la eficacia de las terapias CAR-T en el entorno clínico», concluye Pascual-Latorre.

El reconocimiento obtenido en el congreso de la EBMT valoró tanto la calidad científica del trabajo como su proyección en el ámbito de la inmunoterapia celular, y refuerza el papel del IR Sant Pau en el desarrollo de terapias avanzadas en hematología.


Los psicodélicos avanzan como nueva vía terapéutica en la depresión resistente

Dr. Narcis Cardoner

El uso terapéutico de los psicodélicos continúa ganando terreno en psiquiatría, especialmente en el abordaje de trastornos complejos como la depresión resistente al tratamiento, donde las opciones disponibles siguen siendo limitadas. En este contexto, un ensayo clínico de fase II publicado en JAMA Psychiatry evaluó la eficacia y la seguridad de GH001, una formulación sintética inhalada de mebufotenina (5-MeO-DMT), un compuesto psicodélico de acción rápida, en estos pacientes. En el estudio participó el Dr. Narcís Cardoner, director del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Sant Pau e investigador del grupo de Salud Mental del Instituto de Investigación Sant Pau.

Este compuesto psicodélico de acción rápida se está investigando como posible alternativa terapéutica en trastornos psiquiátricos, especialmente por su potencial para producir efectos clínicos rápidos tras una única sesión de tratamiento en pacientes con depresión resistente. En este sentido, el Dr. Narcís Cardoner señala que «el interés por los psicodélicos en salud mental responde a la necesidad de explorar nuevas vías terapéuticas en pacientes que no responden a los tratamientos convencionales».

El estudio incluyó a 193 pacientes con depresión resistente al tratamiento que recibieron GH001 mediante administración inhalada en un entorno clínico controlado y con apoyo psicológico estructurado. El diseño contemplaba la administración de dosis repetidas en una misma sesión hasta alcanzar un efecto terapéutico definido.

Los resultados mostraron reducciones significativas de los síntomas depresivos tras el tratamiento, con una disminución media de hasta 15 puntos en la escala MADRS (Montgomery-Åsberg Depression Rating Scale), una herramienta clínica ampliamente utilizada para evaluar la gravedad de la depresión y los cambios tras el tratamiento. Esta magnitud de reducción se considera clínicamente relevante en pacientes con depresión resistente. Además, aproximadamente el 57 % de los pacientes alcanzaron respuesta clínica y cerca del 29 % lograron remisión en las semanas posteriores a la intervención. El perfil de seguridad observado fue consistente con el de otros compuestos psicodélicos, con efectos adversos generalmente transitorios y manejables en el contexto del ensayo.

A partir de estos resultados, el Dr. Narcís Cardoner señala que «este tipo de estudios contribuyen a consolidar el interés por los psicodélicos como una posible vía terapéutica en trastornos psiquiátricos complejos, aunque es importante interpretar los resultados con cautela, dado que se trata de ensayos en fases iniciales».

El trabajo también evaluó el perfil de seguridad del tratamiento, describiendo efectos adversos generalmente transitorios y manejables en el contexto clínico del ensayo. No obstante, estos resultados apuntan a la necesidad de seguir investigando para determinar la duración del efecto, las dosis óptimas y el papel del acompañamiento psicoterapéutico en la respuesta observada.

Para el Dr. Narcís Cardoner, más allá de los resultados concretos, el valor del estudio radica en su contribución a un campo emergente. «Los psicodélicos están generando un interés creciente en investigación clínica, y estudios como este ayudan a definir mejor su potencial y sus limitaciones, así como a establecer las bases para futuros ensayos más amplios e independientes».

El abordaje de la depresión resistente sigue siendo uno de los principales retos en salud mental, lo que ha impulsado la exploración de nuevas estrategias terapéuticas. En este escenario, la investigación en psicodélicos se está consolidando como un área de interés creciente, en la que el IR Sant Pau está reforzando su actividad investigadora con el objetivo de contribuir al desarrollo de nuevas opciones basadas en la evidencia científica.

Artículo de referencia:

Cubała WJ, Bajbouj M, Bauer M, Baune BT, Cardoner N, Devlin F, Doolin K, Dueñas Herrero RM, Elices M, Feeney A, Gałuszko-Węgielnik M, Jakuszkowiak-Wojten K, Janů L, Kelly JR, Ledden K, Maclsaac R, Madero S, McInerney SJ, Montejo AL, Nawka A, Páleníček T, Pérez Solà V, Ramaekers JG, Reif A, Ritter P, Ryan F, Svendsen CB, Sweeney C, Terwey TH, Trivedi MH, Valcheva V, Vieta E, Thase ME. GH001 vs placebo in patients with treatment-resistant depression: A randomized clinical trial. JAMA Psychiatry 2026. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2026.0096


Un ensayo clínico investiga si prevenir la epilepsia puede frenar el Alzheimer en personas con síndrome de Down

Maria Carmona-Iragui

Más del 90 % de las personas con síndrome de Down desarrollará síntomas de enfermedad de Alzheimer a lo largo de su vida. Y cuando a ese diagnóstico se suma la epilepsia, el deterioro se acelera de forma significativa. El estudio LESS-AD es un ensayo clínico impulsado conjuntamente por la Unidad Alzheimer Down del Hospital de Sant Pau y el IR Sant Pau para investigar si prevenir esas crisis epilépticas con un fármaco puede frenar la progresión de la enfermedad. El ensayo está actualmente en fase de reclutamiento.

«El síndrome de Down conlleva una carga genética muy importante que determina el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, y eso lo sabemos desde hace tiempo. La aparición de crisis epilépticas a lo largo de la enfermedad es frecuente y empeora su curso. Lo que nos preguntamos es si, actuando antes de que aparezcan las crisis epilépticas, podemos ralentizar también la progresión del Alzheimer», explica la Dra. María Carmona-Iragui, investigadora del grupo de Neurobiología de las Demencias del IR Sant Pau y de la Unidad de Memoria Sant Pau, quien dirige el estudio. «Cada vez entendemos mejor cómo progresa la enfermedad en esta población, y eso nos permite identificar momentos en los que una intervención podría marcar la diferencia».

Un triple diagnóstico que acelera el deterioro

El vínculo entre síndrome de Down y Alzheimer tiene una explicación biológica bien establecida: la triplicación del cromosoma 21 provoca una sobreproducción de proteína beta-amiloide, lo que hace que esta población sea vulnerable a la enfermedad. Pero el curso de la enfermedad de Alzheimer no es siempre el mismo. En muchos casos, a lo largo de su evolución aparecen también crisis epilépticas —entre el 50 % y el 80 % de las personas con síndrome de Down y Alzheimer las desarrollarán en algún momento— y cuando eso ocurre, el deterioro cognitivo y funcional se acelera respecto a quienes no las presentan. Este cuadro tiene incluso nombre propio: LOMEDS (Late-Onset Myoclonic Epilepsy in Down Syndrome), una forma de epilepsia de inicio tardío con características electroclínicas propias y estrechamente vinculada a la progresión del Alzheimer en esta población.

Pese a la gravedad de este cuadro, las personas con síndrome de Down han estado históricamente poco representadas en la investigación clínica. La complejidad de trabajar con esta población —que requiere adaptaciones específicas en el diseño de los estudios y una estrecha implicación de familias y cuidadores— ha llevado a que muchas preguntas relevantes sigan sin respuesta. «Sabemos mucho sobre cómo evoluciona la enfermedad en esta población, pero durante demasiado tiempo eso no se ha traducido en ensayos clínicos que busquen soluciones reales», señala la Dra. Carmona-Iragui. «Este estudio es una apuesta por cambiar eso».

La hipótesis: actuar antes de que aparezcan las crisis

El estudio LESS-AD parte de una hipótesis terapéutica novedosa: administrar levetiracetam de manera preventiva, antes de que se produzca la primera crisis epiléptica, podría no solo reducir el riesgo de que éstas aparezcan, sino también contribuir a frenar la progresión de la enfermedad de Alzheimer en esta población. El levetiracetam es un fármaco antiepiléptico ampliamente utilizado en la práctica clínica, con décadas de experiencia de uso y un perfil de seguridad bien establecido, lo que hace viable su evaluación en un contexto preventivo.

Los participantes en el ensayo recibirán comprimidos de levetiracetam o placebo durante 96 semanas. A lo largo del estudio se llevarán a cabo evaluaciones clínicas periódicas que incluirán exámenes médicos, analíticas, resonancia magnética cerebral, electroencefalograma y pruebas de memoria y funcionamiento cognitivo.

¿Quién puede participar?

El ensayo está abierto a adultos con síndrome de Down que ya hayan manifestado los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, pero que no hayan tenido ninguna crisis epiléptica. Es precisamente en esta ventana —tras la aparición de los primeros síntomas cognitivos y antes de que se produzcan las primeras crisis— donde el equipo investigador considera que puede existir la mayor oportunidad de intervención. Los participantes deben contar con un cuidador con contacto diario que pueda acompañarlos a las visitas de seguimiento, que se realizan cada seis meses en varios centros de España: Barcelona, Madrid, Donostia, Santander y Granada.

El estudio LESS-AD es un ensayo de iniciativa académica, sin financiación ni patrocinio de la industria farmacéutica, lo que subraya el compromiso del IR Sant Pau con la investigación independiente al servicio de los pacientes. Este tipo de estudios es especialmente relevante en el contexto del síndrome de Down, una población históricamente infrarrepresentada en los ensayos clínicos con medicamentos, pese a la elevada prevalencia de comorbilidades graves como la enfermedad de Alzheimer.

La Unidad Alzheimer Down del IR Sant Pau, creada en 2014 conjuntamente con la Fundació Catalana Síndrome de Down, es una unidad asistencial y de investigación pionera a nivel mundial en la atención a personas adultas con síndrome de Down y Alzheimer. Es, además, la única unidad de este tipo en España, reconocida por la Generalitat de Catalunya como unidad de referencia en Cataluña para la patología neurológica asociada al síndrome de Down. A este reconocimiento se suma el que el Ministerio de Sanidad ha otorgado recientemente a la Unidad de Memoria del Hospital de Sant Pau como centro CSUR —Centro, Servicio y Unidad de Referencia del Sistema Nacional de Salud— para las enfermedades minoritarias que cursan con trastornos cognitivos.

El liderazgo del IR Sant Pau en este ámbito ha generado una de las cohortes de referencia internacional más importantes del mundo para el estudio de la enfermedad de Alzheimer en el síndrome de Down: el proyecto DABNI (Down Alzheimer Barcelona Neuroimaging Initiative), que ha permitido publicar hallazgos relevantes en revistas de primer nivel como The Lancet o Brain.


Las lesiones cerebrovasculares en el síndrome de Down no siguen una evolución lineal

Alejandra Morcillo-Nieto i Dr. Alexandre Bejanin

Lo que durante años se ha interpretado como un daño vascular permanente e irreversible podría no ser exclusivamente así. En personas con síndrome de Down —una de las poblaciones más sólidas para estudiar la enfermedad de Alzheimer debido a la presencia casi universal de las proteinopatías características de esta demencia a partir de los 40 años— algunas lesiones visibles en la resonancia magnética no siguen una evolución lineal. Un estudio longitudinal del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), publicado en Alzheimer’s & Dementia, demuestra que estas alteraciones pueden fluctuar e incluso disminuir con el tiempo en la población con síndrome de Down, especialmente cuando ya ha comenzado a manifestarse los síntomas clínicos propios de la enfermedad de Alzheimer.

La investigación analizó la evolución de las hiperintensidades de sustancia blanca (HSB), lesiones típicamente asociadas a alteraciones vasculares cerebrales visibles como zonas más brillantes en la resonancia magnética. Estas alteraciones se consideran un marcador de afectación de los pequeños vasos cerebrales y se han relacionado con deterioro cognitivo en distintos contextos.

En estudios previos del IR Sant Pau se había demostrado que, en personas con síndrome de Down, la carga de estas lesiones aumenta con la edad y se asocia con biomarcadores característicos del Alzheimer, como las proteínas beta-amiloide y tau fosforilada. Sin embargo, aquellos trabajos eran de carácter transversal y ofrecían una fotografía de la enfermedad en distintos momentos, sin permitir observar su evolución en las mismas personas.

«El análisis transversal nos da una foto fija de cada fase del proceso, pero no nos muestra cómo cambian las alteraciones dentro de cada individuo con el paso del tiempo. Con este estudio hemos podido ver la película y comprobar que la trayectoria no siempre es lineal», explica Alejandra Morcillo-Nieto, investigadora del grupo de Imagen y Envejecimiento Cerebral del IR Sant Pau y primera autora del artículo.

Seguir a las mismas personas para entender la evolución real

El estudio incluyó a 80 adultos con síndrome de Down y 53 adultos neurotípicos como grupo de control, todos ellos con al menos dos resonancias magnéticas separadas por un mínimo de seis meses. En la evaluación basal, 65 participantes con síndrome de Down se encontraban en fase asintomática de la enfermedad de Alzheimer y 13 en fase sintomática —prodrómica o demencia. Durante el seguimiento, diez personas inicialmente asintomáticas progresaron a fases sintomáticas, lo que permitió analizar los cambios estructurales en distintos momentos del continuo clínico.

A diferencia de los estudios transversales previos, este trabajo permitió calcular el cambio anual del volumen de las HSB en las mismas personas a lo largo del tiempo. El análisis se realizó tanto de forma global como por regiones específicas del cerebro —lóbulos frontal, parietal, temporal y occipital, ganglios basales y áreas periventriculares— mediante una metodología de segmentación longitudinal diseñada para detectar cambios reales y minimizar posibles variaciones técnicas entre exploraciones.

Los resultados mostraron que hasta aproximadamente los 40 años los cambios eran mínimos y relativamente estables. A partir de esa edad —cuando prácticamente todas las personas con síndrome de Down ya presentan patología amiloide cerebral— comenzó a observarse una mayor variabilidad en la evolución de estas lesiones. un intervalo aproximado de dos a tres años, la trayectoria predominante no fue el incremento progresivo, sino una evolución heterogénea, en la que una proporción relevante de personas que ya tenía HSB experimentó reducciones medibles.

«Cuando vimos que un porcentaje relevante de participantes presentaba una reducción, entendimos que no podíamos seguir interpretando estas lesiones como algo fijo e irreversible. En determinados momentos, su comportamiento es más dinámico de lo que pensábamos», señala Alejandra Morcillo-Nieto.

Una reducción más evidente cuando ya hay síntomas

El análisis mostró que la disminución anual del volumen de las HSB fue significativamente mayor en las personas con síntomas clínicos de Alzheimer que en aquellas en fase asintomática y que en los controles. Es decir, el descenso no se observó en las etapas iniciales, sino cuando la enfermedad ya se manifestaba clínicamente.

Mientras que los participantes asintomáticos presentaron cambios muy pequeños y una trayectoria relativamente estable a lo largo del seguimiento, el grupo sintomático mostró reducciones más pronunciadas. «En las personas con síndrome de Down se estima que alrededor de los 40 años prácticamente todas ya presentan patología de Alzheimer, aunque los síntomas aparezcan más tarde. Que esta mayor variabilidad y reducción coincida con esa etapa es algo que temporalmente resulta muy significativo», explica Alejandra Morcillo-Nieto.

Las diferencias fueron especialmente evidentes en regiones parietales y occipitales y en áreas periventriculares, localizaciones que en estudios previos del IR Sant Pau ya se habían identificado como particularmente afectadas en esta población. El hecho de que la mayor inestabilidad se concentre en estas zonas refuerza la idea de que las HSB podrían estar reflejando procesos vinculados a la interacción entre carga amiloide, alteraciones vasculares y progresión clínica, más que una simple acumulación lineal de daño.

Posibles mecanismos: neurodegeneración, inflamación y angiopatía amiloide

Para comprender este fenómeno, el equipo exploró distintos posibles mecanismos biológicos que pudieran explicar por qué, en una proporción relevante de participantes, las hiperintensidades disminuían con el tiempo. En algunos casos, la reducción podía asociarse a atrofia de sustancia blanca vinculada a neurodegeneración. Sin embargo, esta explicación no era suficiente para todos los casos observados, lo que sugiere la intervención de otros procesos.

En este sentido, cada vez hay más evidencia de que la inflamación en el cerebro juega un papel importante. En el síndrome de Down, esta inflamación puede tener varios orígenes: alteraciones del sistema inmunitario propias de la trisomía 21, la acumulación de proteínas anómalas como el amiloide (relacionada con la enfermedad de Alzheimer), y cambios en los vasos sanguíneos del cerebro.

El análisis mostró que la presencia de microhemorragias cerebrales —marcador de angiopatía amiloide cerebral— se asociaba con una mayor reducción longitudinal de las hiperintensidades. Este hallazgo apunta a un posible papel de los cambios vasculares relacionados con el depósito de amiloide en la dinámica de estas lesiones. «En el síndrome de Down el amiloide no solo se acumula en el tejido cerebral, sino también en los vasos. Esto puede alterar la barrera que protege el cerebro y permitir la salida de líquido, generando una señal visible en la resonancia. Si este proceso inflamatorio mejora, esa señal puede disminuir en exploraciones posteriores», explica Alejandra Morcillo-Nieto.

Independientemente de la causa, la inflamación en el cerebro puede contribuir a la aparición de estas lesiones, pero también puede disminuir con el tiempo, lo que explicaría que en algunos casos las hiperintensidades se reduzcan posteriormente. En conjunto, los datos sugieren que estas hiperintensidades no siguen siempre una evolución lineal, sino que reflejan procesos dinámicos donde interactúan la neurodegeneración, la inflamación y los cambios vasculares.

Relación con los biomarcadores del Alzheimer

El estudio también analizó la relación entre el cambio anual del volumen de las HSB y distintos biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer en líquido cefalorraquídeo y plasma, incluyendo las proteínas beta-amiloide y tau fosforilada. En estudios transversales previos del IR Sant Pau se había observado que una mayor carga de lesiones se asociaba con alteraciones en estos marcadores biológicos. Sin embargo, en el análisis longitudinal no se identificaron asociaciones significativas robustas entre la variación anual del volumen de las HSB y los cambios en estos biomarcadores.

Este resultado diferencia claramente los hallazgos longitudinales de los transversales. Los investigadores señalan que esta falta de asociación podría estar enmascarada por la propia complejidad y heterogeneidad clínica durante la vida adulta en el síndrome de Down, donde las trayectorias de los biomarcadores no son lineales y dependen de la fase de la enfermedad.

«En los análisis transversales encontramos asociaciones entre la carga de lesiones y los biomarcadores de Alzheimer. Pero cuando evaluamos cómo cambian esas lesiones año a año en las mismas personas, esa relación no aparece con la misma consistencia. Esto puede reflejar que la evolución de estos marcadores tiene fases muy distintas y no lineales a lo largo de la vida adulta», explica Alejandra Morcillo-Nieto.

Un reflejo de la complejidad del Alzheimer

En conjunto, los resultados subrayan que la enfermedad de Alzheimer —incluso en un modelo genético tan definido como el síndrome de Down— no sigue trayectorias simples ni lineales. La evolución de las HSB no responde a un patrón exclusivamente acumulativo, sino que muestra fases de estabilidad, aumento o incluso reducción, dependiendo del momento clínico y del contexto biológico.

Este comportamiento dinámico refuerza la idea de que en el cerebro conviven distintos procesos que pueden interactuar entre sí a lo largo del tiempo: la acumulación de amiloide, los cambios en los vasos sanguíneos, los fenómenos inflamatorios y la neurodegeneración no avanzan necesariamente al mismo ritmo ni con la misma intensidad.

«Estos resultados nos obligan a replantear cómo interpretamos las hiperintensidades de sustancia blanca en el contexto del Alzheimer. No podemos asumir automáticamente que todo aumento o disminución responde a un mismo mecanismo, porque el cerebro está atravesando procesos distintos al mismo tiempo. Por eso es fundamental estudiar la enfermedad de forma longitudinal: solo siguiendo a las mismas personas en el tiempo podemos entender realmente qué está ocurriendo», señala el Dr. Alexandre Bejanin, jefe del grupo de Imagen y Envejecimiento Cerebral del IR Sant Pau y ultimo autor del estudio.

Implicaciones para la investigación y las terapias

Los hallazgos adquieren una relevancia particular en el contexto actual del desarrollo de terapias dirigidas contra la proteína amiloide. Algunas de estas intervenciones pueden asociarse a alteraciones radiológicas vinculadas a la angiopatía amiloide cerebral, lo que hace imprescindible comprender cómo evolucionan estas lesiones en ausencia de tratamiento.

«En un momento en el que se están desarrollando y evaluando terapias antiamiloides, es fundamental entender cuál es la historia natural de estas lesiones en el síndrome de Down», señala el Dr. Alexandre Bejanin. «Saber que estas lesiones presentan fluctuaciones naturales nos obliga a ser muy precisos en los ensayos clínicos. Si somos capaces de separar el efecto real del tratamiento de la progresión biológica de la enfermedad, podremos evaluar bien los fármacos e identificar nuestra ventana de intervención ideal, es decir, cuándo es el mejor momento para iniciar estas terapias de forma segura y eficaz».

En este sentido, el estudio aporta una base necesaria para interpretar con mayor precisión los cambios radiológicos en futuros ensayos clínicos y abre nuevas líneas de investigación sobre los mecanismos biológicos que subyacen a esta variabilidad.

Artículo de referencia:

Morcillo-Nieto AO, Rozalem-Aranha M, Maure-Blesa L, Rodríguez-Baz Í, Arriola-Infante JE, Franquesa-Mullerat M, Zsadanyi SE, Vaqué-Alcázar L, Parra JA, Zhao Z, Arranz J, Videla L, Barroeta I, Del Hoyo Soriano L, Benejam B, Fernández S, Hernandez AS, Pertierra L, Giménez S, Alcolea D, Belbin O, Lleó A, Carmona-Iragui M, Fortea J, Bejanin A. Temporal dynamics of white matter hyperintensities related to Alzheimer’s disease in adults with Down syndrome. Alzheimers Dement 2026;22:e71157. https://doi.org/10.1002/alz.71157.

 


Una beca internacional impulsará un proyecto para mejorar el diagnóstico de las taupatías

Dr. Ignacio Illán - Dr. Jesús García-Castro

Las taupatías, un grupo de enfermedades neurodegenerativas que incluyen la parálisis supranuclear progresiva (PSP) y la degeneración corticobasal (CBD), siguen siendo hoy uno de los mayores retos diagnósticos en neurología. En sus fases iniciales pueden presentar síntomas muy diversos y solaparse con otras patologías neurodegenerativas, lo que dificulta identificar con precisión la enfermedad subyacente y retrasa el desarrollo de tratamientos dirigidos a modificar su evolución.

Un proyecto liderado por el Dr. Jesús García-Castro, investigador del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y neurólogo en la Unidad de Memoria Sant Pau, ha obtenido una Next Generation Research Grant in Frontotemporal Dementia, una beca internacional impulsada por la American Academy of Neurology Institute, la American Brain Foundation y The Association for Frontotemporal Degeneration. La ayuda financiará durante los próximos dos años un estudio centrado en el desarrollo y validación de nuevos biomarcadores que permitan mejorar el diagnóstico y el seguimiento de estas enfermedades.

«Uno de los grandes retos en estas patologías es que el diagnóstico definitivo todavía depende en muchos casos del estudio neuropatológico», explica el Dr. Jesús García-Castro. «Disponer de biomarcadores fiables que permitan identificar la enfermedad en vida del paciente es un paso esencial para mejorar el manejo clínico y avanzar en el desarrollo de nuevos tratamientos».

Biomarcadores sanguíneos y neuroimagen

El proyecto propone una estrategia innovadora basada en la combinación de biomarcadores sanguíneos y análisis avanzado de neuroimagen por resonancia magnética, con el objetivo de mejorar la identificación de las taupatías en fases tempranas de la enfermedad. En concreto, el estudio analizará la presencia de diferentes isoformas de la proteína tau en vesículas extracelulares presentes en el plasma, pequeñas partículas liberadas por las células que transportan proteínas y otras moléculas y que pueden reflejar procesos patológicos que tienen lugar en el cerebro. La proporción entre las isoformas de tau asociadas a estas vesículas podría aportar información relevante sobre el tipo de patología neurodegenerativa presente en cada paciente.

Estos datos se integrarán posteriormente con modelos de análisis de resonancia magnética estructural, capaces de identificar patrones específicos de atrofia cerebral en regiones corticales y subcorticales implicadas en las taupatías. La combinación de ambas aproximaciones permitirá desarrollar un algoritmo diagnóstico en dos etapas que facilite una identificación más precisa de estas enfermedades.

«Cada una de estas herramientas aporta información distinta sobre la enfermedad. Integrar biomarcadores sanguíneos y datos de neuroimagen puede ayudarnos a comprender mejor los mecanismos biológicos de las taupatías y mejorar su identificación en la práctica clínica», explica García-Castro.

Cohortes internacionales y seguimiento longitudinal

El estudio se apoyará en el análisis de datos procedentes de grandes cohortes internacionales de investigación en enfermedades neurodegenerativas, que incluyen participantes de iniciativas como 4RTNI, UCSF y la cohorte SPIN (Sant Pau Initiative on Neurodegeneration). El análisis longitudinal de estos pacientes permitirá evaluar no solo la capacidad diagnóstica de los biomarcadores, sino también su utilidad para predecir la evolución clínica de la enfermedad y comprender mejor los factores que influyen en su progresión.

«Este tipo de herramientas también puede ser clave para la investigación clínica, porque permitirá identificar con mayor precisión a los pacientes y seguir mejor la evolución de la enfermedad», señala García-Castro. «Esto es especialmente relevante para el desarrollo de futuros ensayos clínicos dirigidos a modificar el curso de estas patologías».

Impulso a la investigación en demencias frontotemporales

La Next Generation Research Grant in Frontotemporal Dementia es una iniciativa internacional destinada a apoyar a investigadores en etapas iniciales de su carrera científica y promover avances en el conocimiento de las demencias frontotemporales.

El proyecto se desarrollará en el entorno multidisciplinar del IR Sant Pau, con la mentoría del Dr. Ignacio Illán-Gala, experto en biomarcadores de neuroimagen y enfermedades neurodegenerativas, y con la participación de investigadores de la Unidad de Memoria del Hospital de Sant Pau, en el marco de las líneas de investigación dedicadas al estudio de las demencias frontotemporales y otras enfermedades neurodegenerativas.


Una nanoinmunoterapia de precisión busca eliminar las células madre responsables de la recaída en la leucemia mieloide aguda

Ugutz Unzueta

En la leucemia mieloide aguda, uno de los principales retos es evitar la recidiva: aunque muchos pacientes responden al tratamiento inicial, pueden persistir células madre leucémicas capaces de reactivar la enfermedad. Para abordar este problema, el Dr. Ugutz Unzueta, investigador del grupo de Oncogénesis y Fármacos Antitumorales del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), impulsa una nanoinmunoterapia de precisión diseñada para eliminar selectivamente estas células resistentes. El proyecto cuenta con el apoyo de la beca Miquel Rutllant, dotada con 100.000 euros y de dos años de duración, que acaba de renovarse para su segundo año tras un acto organizado por la Fundació d’Investigació Salut i Progrés (FISP).

Durante el encuentro de renovación, el Dr. Unzueta presentó los avances logrados en el primer año de trabajo y las próximas etapas de una investigación que busca mejorar el pronóstico de los pacientes mediante terapias más selectivas y potencialmente menos tóxicas.

Las becas Miquel Rutllant tienen como objetivo apoyar proyectos de investigación biomédica con potencial impacto clínico y favorecer el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas frente a enfermedades complejas. Estas ayudas contribuyen a consolidar líneas innovadoras y a generar resultados que puedan trasladarse posteriormente a la práctica clínica.

El reto de eliminar las células madre leucémicas

La leucemia mieloide aguda es una neoplasia hematológica minoritaria caracterizada por la proliferación descontrolada de células inmaduras en la médula ósea. Aunque muchos pacientes responden inicialmente a la quimioterapia de inducción, un porcentaje relevante puede experimentar recidivas debido a la persistencia de células madre leucémicas que permanecen ancladas y protegidas en el microambiente de la médula ósea.

«Nuestro objetivo es atacar directamente el origen de la recaída. Si conseguimos eliminar las células madre leucémicas que sobreviven al tratamiento, podríamos cambiar de forma significativa el pronóstico de estos pacientes», explica el Dr. Unzueta.

Entre los mecanismos que favorecen la supervivencia de estas células destaca el receptor CXCR4, implicado en su interacción con el microambiente medular y asociado a peor pronóstico y mayor riesgo de recidiva cuando se expresa a niveles elevados. La estrategia desarrollada por el equipo del IR Sant Pau utiliza nanoconjugados proteicos multivalentes capaces de reconocer específicamente las células que expresan CXCR4. Estas nanopartículas actúan como vehículos de precisión y transportan una molécula altamente citotóxica que se libera una vez que el nanoconjugado ha sido internalizado por la célula tumoral.

«Esta tecnología nos permite dirigir un fármaco muy potente directamente a las células leucémicas que expresan CXCR4, aumentando la eficacia del tratamiento y reduciendo potencialmente el daño sobre los tejidos sanos», señala el investigador.

Hacia terapias personalizadas para la leucemia

En esta fase del proyecto, el equipo evaluará la actividad del nanoconjugado en muestras de pacientes con leucemia mieloide aguda obtenidas en el Hospital de Sant Pau. El objetivo es determinar el grado de expresión de CXCR4 necesario para observar efecto terapéutico y, con ello, avanzar hacia un modelo de selección de pacientes con mayor probabilidad de respuesta.

Además, los investigadores estudiarán su eficacia en modelos murinos inmunocompetentes y su capacidad para inducir muerte celular inmunogénica, un mecanismo que podría contribuir a activar la respuesta inmunitaria frente a las células leucémicas. También se explorará su potencial en combinación con inhibidores de puntos de control inmunitario, con la finalidad de identificar estrategias terapéuticas con posible efecto sinérgico.

«Si conseguimos confirmar estos resultados, podríamos avanzar hacia terapias mucho más selectivas y personalizadas, dirigidas específicamente a las células responsables de la recaída en la leucemia mieloide aguda», concluye el Dr. Unzueta.


Una ayuda FI-STEP 2025 impulsa una investigación del Institut de Recerca Sant Pau sobre metabolismo lipídico y diabetes

Maria Antentas

Maria Antentas, nutricionista e investigadora predoctoral del grupo de investigación de Endocrinología, Diabetes y Nutrición del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), ha obtenido una ayuda predoctoral FI-STEP 2025, otorgada por la Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de Investigación (AGAUR). Esta ha sido la única ayuda concedida al IR Sant Pau en esta convocatoria. Gracias a esta financiación, la investigadora desarrollará su tesis doctoral durante un período de tres años bajo la supervisión del Dr. Dídac Mauricio y la Dra. Marina Idalia Rojo López.

Las ayudas FI-STEP tienen como objetivo impulsar la formación de personal investigador predoctoral mediante la contratación de jóvenes investigadores e investigadoras para que desarrollen su tesis doctoral en ámbitos estratégicos definidos por la Unión Europea. A través de este programa se pretende reforzar la capacidad científica y tecnológica del sistema de investigación, promoviendo proyectos de alto valor añadido con potencial impacto social, económico y científico.

El proyecto de investigación de Maria Antentas se centra en el estudio del metabolismo de los lípidos y de la ingesta de ácidos grasos a través de la dieta, así como del conjunto de lípidos presentes en el organismo, incluyendo el lipidoma y el perfil avanzado de lipoproteínas. El objetivo principal es profundizar en la comprensión de cómo estos perfiles lipídicos se asocian con el riesgo de desarrollar enfermedades hepáticas como la esteatosis y la fibrosis hepática, especialmente en personas con diabetes tipo 1 y tipo 2, pero también en población sin diabetes.

La investigación incorporará una perspectiva de género y analizará las posibles diferencias entre hombres y mujeres en relación con el metabolismo lipídico, la dieta y el riesgo de afectación hepática. Mediante técnicas avanzadas de lipidómica, bioinformática y análisis del perfil de lipoproteínas, el proyecto pretende profundizar en la identificación de posibles biomarcadores no invasivos asociados al riesgo de enfermedad hepática vinculada a la disfunción metabólica.

Los resultados de este proyecto podrían contribuir a mejorar el conocimiento de los mecanismos implicados en la enfermedad hepática asociada a la diabetes y a reforzar el papel de la nutrición y de la personalización dietética como herramienta clave en su prevención y abordaje. Además, la investigación se alinea con las prioridades europeas en el ámbito de las biotecnologías y la bioinformática, y refuerza el compromiso del IR Sant Pau con una investigación biomédica de excelencia y con impacto clínico y social.


Se establecen nuevos criterios para distinguir declaraciones de buena práctica y recomendaciones basadas en la evidencia en guías clínicas

S’estableixen nous criteris per distingir declaracions de bona pràctica i recomanacions basades en l’evidència en guies clíniques

Una nueva guía metodológica internacional del grupo GRADE (Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation) ha actualizado los criterios para desarrollar y utilizar las denominadas declaraciones o recomendaciones de buena práctica en guías de práctica clínica y de salud pública. El documento, publicado como artículo especial en Annals of Internal Medicine, una de las revistas médicas más influyentes a nivel internacional, busca evitar el uso inapropiado o excesivo de este tipo de afirmaciones y mejorar su justificación, transparencia y credibilidad.

En la elaboración de esta actualización han participado investigadores del Grupo de Epidemiología Clínica y Servicios Sanitarios del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), junto con investigadores del Centro Cochrane Iberoamericano, institución vinculada al IR Sant Pau. Entre los autores se encuentra el Dr. Pablo Alonso, investigador del IR Sant Pau, además de los Dres. David Rigau y Carlos Canelo, del Centro Cochrane Iberoamericano.

Las declaraciones de buena práctica se reservan para intervenciones consideradas tan obvias, esenciales o éticamente incuestionables —como las medidas básicas de seguridad o el respeto a principios éticos fundamentales— que no resulta pertinente realizar una revisión sistemática formal de la evidencia. Sin embargo, en la práctica, este tipo de declaraciones se han utilizado en ocasiones para formular recomendaciones sin una evaluación explícita de la evidencia disponible.

«Durante años hemos visto cómo las declaraciones de buena práctica se incorporaban a algunas guías sin una justificación suficientemente explícita», explica el Dr. Pablo Alonso. «Esto puede generar confusión y, a largo plazo, debilitar la confianza en las recomendaciones, incluso cuando buscan reforzar buenas prácticas».

Según el investigador, el objetivo principal de esta actualización es «ayudar a los desarrolladores de guías a distinguir con mayor claridad cuándo una recomendación puede considerarse realmente una buena práctica y cuándo, en cambio, debería someterse a una evaluación formal de la evidencia».

Una definición más clara y una nueva clasificación en tres categorías

La nueva orientación metodológica propone una definición revisada de las declaraciones de buena práctica y las clasifica en tres grandes categorías, en función de su fundamento principal: aquellas basadas en principios éticos y derechos humanos; las fundamentadas en prácticas o principios esenciales ampliamente aceptados; y las sustentadas en evidencia científica sólida y ampliamente consolidada.

Esta clasificación permite contextualizar mejor cada declaración y hacer explícito el razonamiento que la sustenta. «No se trata de restringir su uso, sino de utilizar estas declaraciones solo cuando están realmente justificadas y de documentar con claridad por qué se formulan», señala Alonso. «De este modo, las guías ganan en coherencia metodológica, transparencia y credibilidad».

Además, la guía incorpora la consideración explícita de los criterios clave para la toma de decisiones, como los posibles beneficios y riesgos, las consecuencias prácticas, los valores y preferencias o las implicaciones en términos de recursos. «Introducir estos criterios de forma sistemática ayuda a que las decisiones no se perciban como arbitrarias, sino como el resultado de un proceso reflexivo y estructurado», añade el Dr. Alonso.

Herramientas prácticas para mejorar la transparencia y la reproducibilidad

El artículo incluye ejemplos prácticos desarrollados paso a paso y presenta una herramienta estructurada que facilita a los equipos responsables de elaborar guías decidir cuándo corresponde formular una declaración de buena práctica y cómo reportarla de forma clara, transparente y reproducible.

«Queríamos ofrecer herramientas concretas y aplicables, no solo principios teóricos», destaca el Dr. Alonso. «La intención es que los equipos que elaboran guías puedan aplicar esta orientación de manera sencilla y consistente, independientemente del contexto clínico o de salud pública».

El trabajo se apoya en la experiencia metodológica de los autores en el marco de la Iniciativa de la Comisión Europea sobre Cáncer Colorrectal (ECICC), un proyecto orientado a mejorar la calidad y la armonización de las guías clínicas en este ámbito.

Para el Dr. Alonso, esta actualización tiene una relevancia directa para la práctica: «Las guías clínicas influyen de forma muy significativa en la toma de decisiones. Asegurar que incluso las recomendaciones consideradas ‘evidentes’ estén bien justificadas es clave para mantener la confianza de profesionales, gestores y pacientes».

Esta nueva guía resulta especialmente relevante para quienes elaboran, adaptan o implementan guías basadas en la evidencia, una actividad central para la comunidad Cochrane y para la toma de decisiones en salud pública. Su aplicación puede contribuir a reducir el uso inapropiado de declaraciones de buena práctica y a reforzar la calidad metodológica y la transparencia de las recomendaciones clínicas.

Artículo de referencia:

Dewidar O, Akl EA, Morgano GP, Parmelli E, Saz-Parkinson Z, Langendam MW, Meerpohl JJ, Marti M, Mayer M, Djulbegovic B, Brignardello-Petersen R, Chu DK, Murad MH, Canelo-Aybar C, Mathew JL, Alonso-Coello P, Qaseem A, Schwingshackl L, Bognanni A, Rojas-Reyes MX, Morgan RL, Klugar M, Rigau Comas D, Stallings E, Iorio A, Tugwell P, Darzi A, Turgeon AF, Shamliyan TA, Munn Z, Mathioudakis AG, Piggott T, Lotfi T, Pottie K, Guyatt G, Schünemann HJ. GRADE guidance: Update on developing good practice statements in guidelines. Ann Intern Med 2026. https://doi.org/10.7326/ANNALS-25-00431.

 


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