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Una ayuda del programa José Castillejo permitirá avanzar en nuevas dianas terapéuticas en la enfermedad de Alzheimer

Sonia Sirisi

La Dra. Sònia Sirisi Dolcet, investigadora del grupo de Neurobiología de las Demencias del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau), ha obtenido una ayuda del programa de estancias de movilidad internacional José Castillejo, impulsado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Este programa financia estancias de investigación en centros extranjeros de excelencia con el objetivo de reforzar la formación y la proyección internacional del personal investigador.

La ayuda permitirá a la investigadora desarrollar su proyecto en la University of Pennsylvania en Estados Unidos, uno de los centros de referencia internacional en el estudio de las enfermedades neurodegenerativas. La estancia, de tres meses de duración, se llevará a cabo en la Perelman School of Medicine, en el laboratorio dirigido por el Dr. David Irwin, especialista en neuropatología.

Durante este periodo, la Dra. Sirisi trabajará en la caracterización de nuevos anticuerpos monoclonales dirigidos contra un fragmento de la proteína precursora de amiloide (APP), una diana emergente en la investigación del Alzheimer. «Esta ayuda representa una oportunidad clave para avanzar en una línea de investigación que estamos desarrollando en el IR Sant Pau y que puede contribuir a entender mejores mecanismos que hasta ahora han sido poco explorados en la enfermedad de Alzheimer», explica la investigadora.

La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por la acumulación de proteínas como el amiloide-β y la tau, consideradas los principales marcadores neuropatológicos. No obstante, en los últimos años han surgido evidencias que apuntan a la implicación de otros mecanismos en la disfunción neuronal. En este contexto, el proyecto se centra en el estudio de fragmentos derivados de APP que podrían tener un papel relevante en el desarrollo de la enfermedad.

El trabajo se basará en el análisis de estos anticuerpos en tejido cerebral humano post mortem procedente de diferentes patologías neurodegenerativas, incluyendo Alzheimer esporádico y genético, así como otras taupatías. El objetivo es identificar patrones específicos de acumulación de estos fragmentos y estudiar su relación con procesos clave de la enfermedad, como la deposición de amiloide, la patología tau y la neuroinflamación. «El estudio de estos anticuerpos en nuevas cohortes nos permitirá validar si el patrón observado hasta ahora se reproduce en diferentes contextos neuropatológicos y avanzar en la comprensión de su papel en la progresión de la enfermedad», añade la Dra. Sònia Sirisi.

Este enfoque permitirá evaluar el potencial de estos anticuerpos tanto como herramientas de investigación como posibles dianas terapéuticas. Todo ello en un contexto en el que, a pesar de los avances recientes en tratamientos dirigidos al amiloide, sigue siendo necesario desarrollar estrategias más eficaces para modificar el curso de la enfermedad.

La colaboración entre el IR Sant Pau y el equipo de la University of Pennsylvania se enmarca en una línea de trabajo consolidada entre ambos grupos, que ya han participado conjuntamente en diversos estudios en el ámbito del Alzheimer y la demencia frontotemporal. Esta nueva estancia refuerza esta cooperación internacional y abre la puerta a futuras líneas de investigación conjuntas en el campo de las enfermedades neurodegenerativas.


Biomarcadores, terapias avanzadas y nuevas dianas impulsan el cambio en la investigación del Parkinson

2026 Dia Mundial del Parkinson

El Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente y afecta a más de 160.000 personas en España, con una prevalencia estimada de entre 20.000 y 25.000 pacientes en Cataluña. En el marco del Día Mundial del Parkinson, el Hospital de Sant Pau acogió una jornada impulsada por la Asociación Catalana de Parkinson en la que especialistas analizaron los avances que están transformando el diagnóstico, el tratamiento y la investigación de esta patología.

El encuentro reunió a más de 220 personas entre pacientes, familiares y profesionales sanitarios, contando con un programa que combinó divulgación, reflexión y participación. La jornada se inició con una conferencia centrada en cómo el Parkinson puede manifestarse de forma diferente según factores como la edad o el sexo, impartida por la Dra. Núria Caballol, neuróloga del Hospital Universitari de Bellvitge. Tras ella tuvo lugar un bloque dedicado a los avances en investigación y tratamiento, en formato de diálogo entre expertos moderado por el Dr. Jaime Kulisevsky, jefe del grupo de investigación de Enfermedad del Parkinson y Trastornos del Movimiento del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau). La sesión se completó con un espacio abierto de preguntas en el que los asistentes han podido trasladar sus dudas directamente a los profesionales.

Una nueva forma de entender la enfermedad

Aunque tradicionalmente se ha asociado a síntomas motores como el temblor o la rigidez, hoy se sabe que el Parkinson también conlleva una amplia variedad de síntomas no motores —como alteraciones del sueño, depresión o trastornos cognitivos— que pueden ser incluso más incapacitantes y que condicionan de forma decisiva la evolución de la enfermedad. Durante la jornada, los especialistas coincidieron en que uno de los cambios más relevantes de los últimos años ha sido la transformación en la manera de entender el Parkinson, tanto desde el punto de vista clínico como biológico.

«Estamos viendo la enfermedad de una manera muy diferente. Hoy sabemos que el Parkinson tiene una trayectoria muy larga y que puede empezar muchos años antes de que aparezcan los primeros síntomas. Este cambio de perspectiva nos abre una ventana de oportunidad para actuar antes y avanzar hacia tratamientos que puedan modificar su evolución», explicó la Dra. Maria Josep Martí, neuróloga de la Unidad de Parkinson y Trastornos del Movimiento del Hospital Clínic de Barcelona.

El Dr. Eduard Tolosa, neurólogo experto en enfermedad de Parkinson, puso el foco en la creciente relevancia de los síntomas no motores, tradicionalmente infravalorados en la práctica clínica. «Durante muchos años nos centramos en los síntomas motores, pero hoy sabemos que problemas como la depresión, los trastornos del sueño o las alteraciones autonómicas son muy frecuentes y tienen un gran impacto en la calidad de vida, por lo que requieren una atención específica y un abordaje más completo», señaló.

Avances en el diagnóstico: hacia los biomarcadores

El diagnóstico del Parkinson también ha experimentado avances relevantes en los últimos años. Tal y como explicó el Dr. Tolosa, se ha pasado de un abordaje basado casi exclusivamente en criterios clínicos —fundamentado en la observación de los síntomas— a la incorporación progresiva de biomarcadores que permiten objetivar la enfermedad. «Estamos empezando a disponer de herramientas que permiten detectar agregados de alfa-sinucleína en el líquido cefalorraquídeo o incluso en la piel, lo que aporta una mayor certeza diagnóstica y puede ser clave para seleccionar mejor a los pacientes en los ensayos clínicos», destacó.

Estos avances suponen un cambio importante, ya que permiten reducir la incertidumbre diagnóstica, especialmente en fases iniciales o en casos con presentaciones atípicas. Además, facilitan la identificación de pacientes en estadios más precoces, cuando las intervenciones terapéuticas podrían tener un mayor impacto. En este contexto, los biomarcadores se perfilan como una herramienta clave no solo para mejorar el diagnóstico, sino también para impulsar el desarrollo de nuevas terapias, al permitir definir mejor los perfiles de pacientes y evaluar de forma más precisa la respuesta a los tratamientos en investigación.

Nuevas estrategias terapéuticas y mejora del manejo clínico

En el ámbito terapéutico, los expertos destacaron la evolución experimentada en las últimas décadas, especialmente en el tratamiento de los síntomas más avanzados. «En los últimos años, uno de los avances más importantes ha sido el desarrollo de nuevas formas de administrar levodopa de manera continua, especialmente por vía subcutánea, que permiten mejorar el control de las fluctuaciones en pacientes con enfermedad avanzada», explicó el Dr. Tolosa.

Estos avances reflejan un cambio progresivo hacia tratamientos más sofisticados y adaptados a la evolución de cada paciente. La posibilidad de mantener niveles más estables de medicación contribuye a reducir las fluctuaciones motoras y mejorar la autonomía en fases avanzadas de la enfermedad. Antonia Campolongo, enfermera especialista del Hospital Sant Pau, valoró el impacto de estos cambios en la práctica clínica diaria. «Hemos pasado de tratamientos fundamentalmente orales a terapias mucho más complejas y personalizadas, como infusiones o sistemas de administración continua, que requieren un seguimiento estrecho, pero que permiten un mejor control de la enfermedad», señaló.

Una investigación que se diversifica: genética, inflamación y nuevas dianas

La investigación en Parkinson se orienta cada vez más hacia el desarrollo de terapias capaces de modificar el curso de la enfermedad, aunque este objetivo sigue siendo complejo. «Durante años hemos centrado muchos esfuerzos en la alfa-sinucleína, pero los resultados de los ensayos clínicos no han sido los esperados, lo que nos obliga a ampliar el foco y explorar otras vías», señaló el Dr. Tolosa. De esta forma, las líneas de investigación se están diversificando hacia nuevas dianas biológicas. «Se están estudiando distintas vías moleculares, incluyendo factores genéticos y procesos inflamatorios, que podrían estar implicados en la enfermedad y abrir nuevas oportunidades terapéuticas», explicó la Dra. Martí.

Este cambio de estrategia responde a la necesidad de comprender mejor la heterogeneidad del Parkinson y de desarrollar abordajes más específicos. El estudio de los casos con base genética —aunque representan un porcentaje reducido— permite avanzar en tratamientos más dirigidos y podría aportar claves aplicables al conjunto de la enfermedad. En conjunto, esta diversificación refleja una etapa de transición en la investigación, en la que la ampliación de hipótesis y el desarrollo de nuevas aproximaciones podrían ser determinantes para lograr avances significativos en los próximos años.

El papel clave de los ensayos clínicos

Los especialistas subrayaron también la importancia de la participación de los pacientes en ensayos clínicos como parte fundamental del avance científico. «Participar en un ensayo clínico no es ser un “conejillo de indias”. Es una oportunidad de acceder a nuevas opciones terapéuticas y de contribuir de forma directa al avance del conocimiento», afirmó Campolongo.

Además de facilitar el desarrollo de nuevas terapias, estos estudios permiten un seguimiento más estrecho y estructurado de los pacientes, lo que puede traducirse en una mejor atención y en una mayor comprensión de la evolución de la enfermedad. Fomentar la participación en ensayos clínicos es, por tanto, un elemento clave para acelerar la investigación y trasladar los avances científicos a la práctica clínica.

Mirando al futuro: una perspectiva prudente pero optimista

Aunque todavía no existen tratamientos capaces de frenar o curar la enfermedad, los especialistas coincidieron en trasladar un mensaje de cautela optimista. «Hemos avanzado mucho en el control de los síntomas y en la comprensión de la enfermedad, y es muy probable que los próximos años traigan avances relevantes, especialmente si conseguimos intervenir en fases más precoces», señaló el Dr. Jaime Kulisevsky.

Entre las líneas emergentes, el Dr. Tolosa destacó el potencial de las terapias celulares. «Se están desarrollando estrategias basadas en la implantación de células capaces de producir dopamina, que podrían representar una nueva vía terapéutica en el futuro si se confirman sus resultados», apuntó.

El Parkinson sigue siendo un gran reto biomédico, pero también un campo en plena transformación, en el que los avances en investigación están abriendo nuevas vías para mejorar el diagnóstico, el tratamiento y la calidad de vida de las personas afectadas.


La cardiopatía isquémica en mujeres presenta particularidades que condicionan el diagnóstico, el tratamiento y el pronóstico

Dra. Teresa Padró

A pesar de los avances en cardiología, las mujeres continúan enfrentándose a desigualdades relevantes en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la cardiopatía isquémica, una enfermedad causada por la reducción del flujo sanguíneo en el tejido cardiaco y que constituye la principal causa de muerte cardiovascular en el mundo. Un trabajo publicado en European Heart Journal, en forma de documento de posicionamiento científico del “Working Group on Coronary Pathophysiology and Microcirculation” y asociaciones (ACVC y EAPCI) de la European Society of Cardiology (ESC), pone el foco en cómo las diferencias de sexo y de género influyen de forma decisiva en el riesgo cardiovascular, la fisiopatología y el pronóstico de la cardiopatía isquémica, y en la necesidad de integrar esta perspectiva de manera sistemática en la práctica clínica y en la investigación.

Lejos de ser una simple variación del modelo masculino, la cardiopatía isquémica presenta características propias en las mujeres a lo largo de todo el continuum de la enfermedad, desde los factores de riesgo hasta los resultados clínicos. «Durante décadas, la enfermedad coronaria se ha estudiado y tratado desde una perspectiva fundamentalmente androcéntrica, lo que ha contribuido a infradiagnosticar y a tratar de forma subóptima a muchas mujeres», explica la Dra. Teresa Padró, jefa del grupo de Biomarcadores de la Evolución de la Enfermedad Cardiovascular del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) e investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV), autora correspondiente del trabajo.

Riesgo y fisiopatología: una cardiopatía isquémica distinta en mujeres

En las mujeres, los factores de riesgo cardiovascular clásicos, como el tabaquismo, la diabetes mellitus o la hipertensión arterial, tienen un impacto relativo mayor que en los hombres. A este perfil se suman factores propios de las mujeres, como las complicaciones del embarazo (preeclampsia, hipertensión gestacional, parto prematuro o restricción del crecimiento fetal) y la menopausia precoz, que se asocian a un aumento posterior del riesgo de cardiopatía isquémica. También se señala un posible efecto desfavorable de la terapia hormonal sustitutiva cuando se inicia en mujeres de mayor edad o muchos años después del inicio de la menopausia.

Desde el punto de vista anatómico y funcional, la circulación coronaria de las mujeres presenta particularidades relevantes, como arterias de menor calibre y un patrón más difuso de enfermedad coronaria arteriosclerótica. Además, en la mujer es más frecuente la enfermedad coronaria no obstructiva, la disfunción microvascular y el espasmo coronario, capaces de provocar isquemia miocárdica incluso en ausencia de estenosis significativas. «Comprender esta fisiopatología es clave para explicar por qué muchas mujeres presentan síntomas claros de isquemia sin lesiones obstructivas evidentes en la angiografía convencional», señala la Dra. Padró.

Cuando el diagnóstico y el tratamiento no se ajustan a la realidad de las mujeres

La forma en que se manifiesta la cardiopatía isquémica en las mujeres contribuye de manera directa a las desigualdades asistenciales. Frente al dolor torácico típico en los hombres, las mujeres presentan con más frecuencia síntomas menos específicos, como disnea, fatiga o malestar general, lo que reduce la sospecha clínica inicial y retrasa el diagnóstico. Este problema se ve reforzado por un sesgo histórico en la interpretación de los síntomas, basado en patrones predominantemente masculinos.

Las diferencias se extienden también al ámbito diagnóstico. En mujeres, la reserva de flujo coronario suele ser más baja, mientras que la reserva fraccional de flujo puede resultar más alta para un mismo grado de estenosis, reflejando la contribución de la disfunción microvascular a la isquemia. Además, algunas pruebas diagnósticas tradicionales tienen menor rendimiento en mujeres, mientras que técnicas de imagen funcional y pruebas específicas de microcirculación ayudan a detectar isquemia en ausencia de estenosis obstructivas. Cuando estas particularidades no se tienen en cuenta, existe un riesgo real de infradiagnóstico. «Si no se interpretan correctamente estas diferencias, la cardiopatía isquémica en mujeres puede pasar desapercibida o no tratarse de forma adecuada», advierte la Dra. Padró.

En cuanto al tratamiento, persisten desigualdades relevantes. Las mujeres reciben con menor frecuencia terapias basadas en la evidencia y procedimientos invasivos, y presentan una mayor tasa de abandono terapéutico, en parte debido a la incidencia de efectos adversos. Estas diferencias, sumadas a un perfil de riesgo y a características clínicas propias, se traducen en peores resultados clínicos, especialmente tras el síndrome coronario agudo, con una mortalidad más elevada en mujeres, sobre todo a edades más jóvenes, incluso tras ajustar por características basales, tratamientos y tiempos de atención.

Evidencia científica y necesidad de un cambio de enfoque

Una de las principales limitaciones identificadas es la infrarrepresentación de las mujeres en los ensayos clínicos aleatorizados, lo que condiciona la solidez de la evidencia disponible. Muchos estudios no están diseñados para analizar diferencias por sexo y género, lo que dificulta identificar variaciones en la eficacia, la seguridad o los efectos adversos de los tratamientos en mujeres y limita la extrapolación de los resultados a la práctica clínica.

Esta falta de evidencia específica contribuye a perpetuar desigualdades en el abordaje de la cardiopatía isquémica y frena el avance hacia una medicina más personalizada. Para revertir esta situación, resulta imprescindible aumentar la participación de mujeres en los ensayos clínicos y diseñar estudios que incorporen de forma explícita la perspectiva de sexo y género desde su concepción.

El trabajo también pone de relieve la necesidad de reforzar la concienciación y la formación de los profesionales sanitarios, optimizar las estrategias diagnósticas y promover cambios organizativos y de políticas sanitarias que garanticen una atención cardiovascular más equitativa. «Integrar de forma sistemática la perspectiva de sexo y género en la investigación y en la práctica clínica es imprescindible para mejorar la salud cardiovascular de las mujeres», concluye la Dra. Padró.

Este planteamiento conecta con la labor investigadora que se desarrolla en el IR Sant Pau, donde la investigación en cardiología aborda de forma prioritaria los mecanismos fisiopatológicos de la enfermedad cardiovascular y su aplicación clínica, con una atención creciente a las diferencias por sexo y género. La participación de investigadores del IR Sant Pau en trabajos de referencia internacional como este refuerza el compromiso del centro con una investigación cardiovascular rigurosa, traslacional y orientada a mejorar los resultados en salud.

Artículo de referencia:

Manfrini O, Tousoulis D, Antoniades C, Badimon L, Bugiardini R, Chieffo A, Crea F, De Luca G, Djordjevic-Dikic A, Drenjancevic I, Duncker DJ, Fleming I, Gallinoro E, Kunadian V, Galassi AR, Guzik TJ, Masip J, Merkus D, Milicic D, Pöss J, Riou L, Sambola A, Trifunovic-Zamaklar D, Tycinska A, Vavlukis M, Zdravkovic M, Cenko E, Padro T. Sex and gender differences in coronary pathophysiology and ischaemic heart disease. Eur Heart J 2026. https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehaf1059.


Un programa busca mejorar el acceso y la continuidad laboral en personas con autismo

Aut-CARE

El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo que dura toda la vida, pero, hasta ahora, el abordaje se ha centrado principalmente en la infancia. Como consecuencia, muchas personas adultas no disponen de herramientas para afrontar retos clave como el empleo o la integración social, lo que también incrementa el riesgo de problemas de salud mental en la edad adulta. Para abordar esta brecha, el Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau) participa en el proyecto Aut-CARE (Autism Cognitive-Affective REmediation for adults), centrado en mejorar no solo el acceso al trabajo, sino también su continuidad a largo plazo.

Desarrollado en colaboración con la Fundación Friends y con el apoyo de la Convocatoria Connecta de la Fundación ”la Caixa”, se centra en la cocreación de un programa de intervención dirigido a personas jóvenes y adultas con TEA, con el objetivo de abordar tanto las dificultades en el acceso al empleo como los retos asociados a su mantenimiento a largo plazo. El proyecto parte de un enfoque participativo que incorpora la experiencia directa de las personas con autismo para adaptar las intervenciones a sus necesidades reales.

La magnitud de este problema se refleja claramente en los datos. Según Autismo Europa, entre el 76 % y el 90 % de las personas adultas con TEA se encuentran en situación de desempleo, lo que convierte a este colectivo en el que presenta la tasa más alta de paro entre las personas con discapacidad. Aunque entidades como la Confederación Autismo España han situado la inserción laboral como una prioridad, las dificultades de acceso persisten, en gran medida, por la ausencia de intervenciones basadas en la evidencia que se adapten a las necesidades cognitivas y emocionales específicas del autismo, o por la existencia de programas generalistas que no responden a estas características.

Un proyecto en tres fases para dar respuesta a una necesidad no cubierta

Durante su primera fase, el equipo investigador ha analizado en profundidad la situación sociolaboral de personas de entre 16 y 30 años con diagnóstico de TEA, así como su perfil cognitivo y emocional. Este trabajo ha permitido elaborar un informe exhaustivo de cerca de 100 páginas que ha servido como base para orientar la siguiente etapa del proyecto.

«La primera fase nos ha permitido comprender con mucho detalle las dificultades reales a las que se enfrentan estas personas en su día a día, tanto en el ámbito emocional como en funciones ejecutivas, y cómo estas impactan directamente en su trayectoria laboral», explica la Dra. Maria Portella, jefa del Grupo de Investigación en Salud Mental del IR Sant Pau y una de las responsables del proyecto.

A partir de estos resultados, el equipo ha desarrollado una segunda fase centrada en la cocreación del programa Aut-CARE junto con personas con TEA. Este proceso participativo, basado en grupos focales y análisis cualitativo, ha permitido definir aspectos clave como la estructura, el contenido y el formato de las sesiones de intervención.

Uno de los resultados más relevantes del proyecto ha sido identificar que las dificultades no se limitan al acceso al empleo, sino que comienzan ya en esta fase y se intensifican una vez se consigue un puesto de trabajo. «Son pocas las personas con autismo que logran incorporarse al mercado laboral y, en muchos casos, cuando lo consiguen, tienen grandes dificultades para mantener ese puesto de trabajo en el tiempo. Esto pone de manifiesto la necesidad de desarrollar herramientas específicas que acompañen todo el proceso, no solo el acceso», señala la Dra. Maria Portella.

La siguiente fase: implementar y evaluar el impacto del programa

El programa resultante, que incluye sesiones grupales orientadas a la regulación emocional y al entrenamiento de habilidades cognitivas, será implementado durante la tercera fase del proyecto, prevista antes del verano. Esta etapa permitirá evaluar su impacto en un estudio piloto con participantes.

Desde la Fundación Friends, entidad colaboradora en el proyecto, destacan el valor de este enfoque centrado en las necesidades reales de las personas. «La cocreación con los propios participantes ha sido clave para asegurar que las soluciones que se diseñan sean realmente útiles y aplicables en su vida cotidiana», afirma Susanna Díaz, directora de la Fundación Friends.

El proyecto Aut-CARE representa un avance en el desarrollo de intervenciones personalizadas en el ámbito del TEA, con un enfoque que integra la evidencia científica y la experiencia directa de las personas usuarias, y que aspira a mejorar de manera tangible su calidad de vida y su inclusión social.


Una iniciativa deportiva solidaria impulsa la investigación en sarcomas en el IR Sant Pau

Hace nueve años que Marta Brunet convive con un sarcoma y ha pasado por siete cirugías en el Hospital de Sant Pau. Lejos de quedarse en la experiencia personal, ha dado un paso más y ha decidido transformar este recorrido en una acción colectiva para apoyar la investigación en estos tumores en el Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau). Esta iniciativa nace del contacto directo con la enfermedad y de la voluntad de contribuir a avanzar en un ámbito que aún plantea importantes retos clínicos.

La propuesta se concretó el pasado 21 de febrero con un torneo de pádel celebrado simultáneamente en todos los clubes de Aurial Group. Impulsado por la propia Brunet, el evento reunió a jugadores y participantes con un objetivo compartido: convertir el deporte en una herramienta de apoyo a la investigación. Las inscripciones y las aportaciones voluntarias de los asistentes permitieron recaudar un total de 12.000 euros, que se destinarán a los proyectos que el IR Sant Pau desarrolla en este ámbito.

Los sarcomas son tumores poco frecuentes, pero con una elevada complejidad clínica, lo que dificulta su diagnóstico y tratamiento y requiere un esfuerzo sostenido en investigación. En este contexto, iniciativas como esta contribuyen a reforzar las líneas de investigación orientadas a mejorar el conocimiento de la enfermedad y a avanzar en el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas.

Más allá de la recaudación, la iniciativa refleja cómo una experiencia personal puede convertirse en motor de una acción con impacto colectivo. En este caso, el recorrido de Marta Brunet no solo da origen al proyecto, sino que moviliza un entorno que se implica activamente en el apoyo a la investigación y contribuye a aumentar la visibilidad de una enfermedad que a menudo queda en segundo plano.


Un estudio del IR Sant Pau, entre los mejores pósteres jóvenes de la EBMT

Premi EBMT - Irene Pascual

Irene Pascual-Latorre, investigadora predoctoral del grupo de Inmunoterapia Celular y Terapia Génica del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y del Servicio de Hematología del Hospital de Sant Pau, fue reconocida con el premio a uno de los Best Young Poster Abstracts en el congreso anual de la European Society for Blood and Marrow Transplantation (EBMT), celebrado en Madrid del 22 al 25 de marzo de 2026. El trabajo distinguió una estrategia innovadora para mejorar la eficacia de las terapias CAR-T mediante modulación farmacológica durante su producción ex vivo, en un ámbito de investigación clave para el desarrollo de terapias celulares más eficaces.

«Optimizar las características del producto CAR-T es un aspecto clave para mejorar sus resultados clínicos. Este trabajo aporta nuevas aproximaciones para modular este proceso durante su generación», explica Irene Pascual-Latorre.

Optimizar la calidad de las células CAR-T para mejorar su eficacia clínica

Las terapias CAR-T han supuesto un avance relevante en el tratamiento de neoplasias hematológicas, aunque persisten retos importantes relacionados con la durabilidad de la respuesta. En este contexto, la composición del producto celular infundido emerge como un factor determinante, especialmente la proporción de células T con fenotipo de memoria stem (TSCM), que se asocia con una mayor capacidad de expansión y persistencia a largo plazo. Mejorar este perfil celular es, por tanto, una de las estrategias más activas en el campo.

El estudio se centró en incrementar esta población mediante la modulación de rutas moleculares de señalización implicadas en la diferenciación y expansión de los linfocitos T. En concreto, analizó el impacto de la inhibición de PI3K y de CBP/p300 durante la expansión ex vivo de células CAR-T dirigidas frente a CD30 y CD19, con el objetivo de optimizar las características funcionales del producto final.

Modulación farmacológica durante la expansión ex vivo

Para ello, el equipo utilizó células T de pacientes con linfomas en recaída o refractarios, que fueron modificadas genéticamente para expresar CAR30 o CAR19. Durante el proceso de expansión celular, se aplicaron distintos tratamientos farmacológicos —un inhibidor de PI3K, un inhibidor de CBP/p300 y una combinación de ambos— además de una condición control sin tratamiento. A lo largo del proceso se evaluaron parámetros clave en las células CAR-T como la viabilidad celular, la capacidad de expansión, la proporción de células TSCM y la actividad antitumoral frente a líneas celulares tumorales.

«Hemos analizado cómo distintas intervenciones farmacológicas durante la expansión ex vivo pueden influir en el equilibrio entre diferenciación y capacidad proliferativa de las células CAR-T. Este tipo de aproximaciones permite ajustar de forma más precisa las características del producto final», señala Pascual-Latorre.

Mejora de la composición de subpoblaciones de memoria y de la capacidad expansiva

Los resultados mostraron que la modulación farmacológica permitió mejorar características fundamentales de los productos CAR-T. La inhibición de PI3K favoreció el enriquecimiento en células TSCM en el caso de CAR30-T, aunque con cierto impacto en la actividad citotóxica a dosis más elevadas. Por su parte, la inhibición de CBP/p300 incrementó la capacidad de expansión celular, sin afectar a la diferenciación de las subpoblaciones CAR30-T ni a la función antitumoral.

La combinación de ambos inhibidores permitió alcanzar un equilibrio entre la mejora de la expansión celular y aumento del fenotipo TSCM, sin comprometer la eficacia a corto plazo frente a células tumorales. En las células CAR19-T, la inhibición de CBP/p300 también demostró mejorar la expansión sin inducir diferenciación celular ni pérdida de actividad antitumoral, reforzando la consistencia de los resultados en diferentes contextos experimentales.

Un avance hacia terapias celulares más eficaces

El estudio concluyó que la inhibición farmacológica dirigida durante la producción ex vivo puede contribuir a generar productos CAR-T con mayor potencial terapéutico, al optimizar su composición celular y funcionalidad. Este enfoque resulta especialmente relevante en el desarrollo de nuevas estrategias para pacientes con enfermedad refractaria, donde la mejora incremental de estas terapias puede tener un impacto clínico significativo.

«Aunque se trata de resultados preclínicos, estos datos aportan una base sólida para seguir explorando estrategias que permitan mejorar la eficacia de las terapias CAR-T en el entorno clínico», concluye Pascual-Latorre.

El reconocimiento obtenido en el congreso de la EBMT valoró tanto la calidad científica del trabajo como su proyección en el ámbito de la inmunoterapia celular, y refuerza el papel del IR Sant Pau en el desarrollo de terapias avanzadas en hematología.


Los psicodélicos avanzan como nueva vía terapéutica en la depresión resistente

Dr. Narcis Cardoner

El uso terapéutico de los psicodélicos continúa ganando terreno en psiquiatría, especialmente en el abordaje de trastornos complejos como la depresión resistente al tratamiento, donde las opciones disponibles siguen siendo limitadas. En este contexto, un ensayo clínico de fase II publicado en JAMA Psychiatry evaluó la eficacia y la seguridad de GH001, una formulación sintética inhalada de mebufotenina (5-MeO-DMT), un compuesto psicodélico de acción rápida, en estos pacientes. En el estudio participó el Dr. Narcís Cardoner, director del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Sant Pau e investigador del grupo de Salud Mental del Instituto de Investigación Sant Pau.

Este compuesto psicodélico de acción rápida se está investigando como posible alternativa terapéutica en trastornos psiquiátricos, especialmente por su potencial para producir efectos clínicos rápidos tras una única sesión de tratamiento en pacientes con depresión resistente. En este sentido, el Dr. Narcís Cardoner señala que «el interés por los psicodélicos en salud mental responde a la necesidad de explorar nuevas vías terapéuticas en pacientes que no responden a los tratamientos convencionales».

El estudio incluyó a 193 pacientes con depresión resistente al tratamiento que recibieron GH001 mediante administración inhalada en un entorno clínico controlado y con apoyo psicológico estructurado. El diseño contemplaba la administración de dosis repetidas en una misma sesión hasta alcanzar un efecto terapéutico definido.

Los resultados mostraron reducciones significativas de los síntomas depresivos tras el tratamiento, con una disminución media de hasta 15 puntos en la escala MADRS (Montgomery-Åsberg Depression Rating Scale), una herramienta clínica ampliamente utilizada para evaluar la gravedad de la depresión y los cambios tras el tratamiento. Esta magnitud de reducción se considera clínicamente relevante en pacientes con depresión resistente. Además, aproximadamente el 57 % de los pacientes alcanzaron respuesta clínica y cerca del 29 % lograron remisión en las semanas posteriores a la intervención. El perfil de seguridad observado fue consistente con el de otros compuestos psicodélicos, con efectos adversos generalmente transitorios y manejables en el contexto del ensayo.

A partir de estos resultados, el Dr. Narcís Cardoner señala que «este tipo de estudios contribuyen a consolidar el interés por los psicodélicos como una posible vía terapéutica en trastornos psiquiátricos complejos, aunque es importante interpretar los resultados con cautela, dado que se trata de ensayos en fases iniciales».

El trabajo también evaluó el perfil de seguridad del tratamiento, describiendo efectos adversos generalmente transitorios y manejables en el contexto clínico del ensayo. No obstante, estos resultados apuntan a la necesidad de seguir investigando para determinar la duración del efecto, las dosis óptimas y el papel del acompañamiento psicoterapéutico en la respuesta observada.

Para el Dr. Narcís Cardoner, más allá de los resultados concretos, el valor del estudio radica en su contribución a un campo emergente. «Los psicodélicos están generando un interés creciente en investigación clínica, y estudios como este ayudan a definir mejor su potencial y sus limitaciones, así como a establecer las bases para futuros ensayos más amplios e independientes».

El abordaje de la depresión resistente sigue siendo uno de los principales retos en salud mental, lo que ha impulsado la exploración de nuevas estrategias terapéuticas. En este escenario, la investigación en psicodélicos se está consolidando como un área de interés creciente, en la que el IR Sant Pau está reforzando su actividad investigadora con el objetivo de contribuir al desarrollo de nuevas opciones basadas en la evidencia científica.

Artículo de referencia:

Cubała WJ, Bajbouj M, Bauer M, Baune BT, Cardoner N, Devlin F, Doolin K, Dueñas Herrero RM, Elices M, Feeney A, Gałuszko-Węgielnik M, Jakuszkowiak-Wojten K, Janů L, Kelly JR, Ledden K, Maclsaac R, Madero S, McInerney SJ, Montejo AL, Nawka A, Páleníček T, Pérez Solà V, Ramaekers JG, Reif A, Ritter P, Ryan F, Svendsen CB, Sweeney C, Terwey TH, Trivedi MH, Valcheva V, Vieta E, Thase ME. GH001 vs placebo in patients with treatment-resistant depression: A randomized clinical trial. JAMA Psychiatry 2026. https://doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2026.0096


Un ensayo clínico investiga si prevenir la epilepsia puede frenar el Alzheimer en personas con síndrome de Down

Maria Carmona-Iragui

Más del 90 % de las personas con síndrome de Down desarrollará síntomas de enfermedad de Alzheimer a lo largo de su vida. Y cuando a ese diagnóstico se suma la epilepsia, el deterioro se acelera de forma significativa. El estudio LESS-AD es un ensayo clínico impulsado conjuntamente por la Unidad Alzheimer Down del Hospital de Sant Pau y el IR Sant Pau para investigar si prevenir esas crisis epilépticas con un fármaco puede frenar la progresión de la enfermedad. El ensayo está actualmente en fase de reclutamiento.

«El síndrome de Down conlleva una carga genética muy importante que determina el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, y eso lo sabemos desde hace tiempo. La aparición de crisis epilépticas a lo largo de la enfermedad es frecuente y empeora su curso. Lo que nos preguntamos es si, actuando antes de que aparezcan las crisis epilépticas, podemos ralentizar también la progresión del Alzheimer», explica la Dra. María Carmona-Iragui, investigadora del grupo de Neurobiología de las Demencias del IR Sant Pau y de la Unidad de Memoria Sant Pau, quien dirige el estudio. «Cada vez entendemos mejor cómo progresa la enfermedad en esta población, y eso nos permite identificar momentos en los que una intervención podría marcar la diferencia».

Un triple diagnóstico que acelera el deterioro

El vínculo entre síndrome de Down y Alzheimer tiene una explicación biológica bien establecida: la triplicación del cromosoma 21 provoca una sobreproducción de proteína beta-amiloide, lo que hace que esta población sea vulnerable a la enfermedad. Pero el curso de la enfermedad de Alzheimer no es siempre el mismo. En muchos casos, a lo largo de su evolución aparecen también crisis epilépticas —entre el 50 % y el 80 % de las personas con síndrome de Down y Alzheimer las desarrollarán en algún momento— y cuando eso ocurre, el deterioro cognitivo y funcional se acelera respecto a quienes no las presentan. Este cuadro tiene incluso nombre propio: LOMEDS (Late-Onset Myoclonic Epilepsy in Down Syndrome), una forma de epilepsia de inicio tardío con características electroclínicas propias y estrechamente vinculada a la progresión del Alzheimer en esta población.

Pese a la gravedad de este cuadro, las personas con síndrome de Down han estado históricamente poco representadas en la investigación clínica. La complejidad de trabajar con esta población —que requiere adaptaciones específicas en el diseño de los estudios y una estrecha implicación de familias y cuidadores— ha llevado a que muchas preguntas relevantes sigan sin respuesta. «Sabemos mucho sobre cómo evoluciona la enfermedad en esta población, pero durante demasiado tiempo eso no se ha traducido en ensayos clínicos que busquen soluciones reales», señala la Dra. Carmona-Iragui. «Este estudio es una apuesta por cambiar eso».

La hipótesis: actuar antes de que aparezcan las crisis

El estudio LESS-AD parte de una hipótesis terapéutica novedosa: administrar levetiracetam de manera preventiva, antes de que se produzca la primera crisis epiléptica, podría no solo reducir el riesgo de que éstas aparezcan, sino también contribuir a frenar la progresión de la enfermedad de Alzheimer en esta población. El levetiracetam es un fármaco antiepiléptico ampliamente utilizado en la práctica clínica, con décadas de experiencia de uso y un perfil de seguridad bien establecido, lo que hace viable su evaluación en un contexto preventivo.

Los participantes en el ensayo recibirán comprimidos de levetiracetam o placebo durante 96 semanas. A lo largo del estudio se llevarán a cabo evaluaciones clínicas periódicas que incluirán exámenes médicos, analíticas, resonancia magnética cerebral, electroencefalograma y pruebas de memoria y funcionamiento cognitivo.

¿Quién puede participar?

El ensayo está abierto a adultos con síndrome de Down que ya hayan manifestado los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, pero que no hayan tenido ninguna crisis epiléptica. Es precisamente en esta ventana —tras la aparición de los primeros síntomas cognitivos y antes de que se produzcan las primeras crisis— donde el equipo investigador considera que puede existir la mayor oportunidad de intervención. Los participantes deben contar con un cuidador con contacto diario que pueda acompañarlos a las visitas de seguimiento, que se realizan cada seis meses en varios centros de España: Barcelona, Madrid, Donostia, Santander y Granada.

El estudio LESS-AD es un ensayo de iniciativa académica, sin financiación ni patrocinio de la industria farmacéutica, lo que subraya el compromiso del IR Sant Pau con la investigación independiente al servicio de los pacientes. Este tipo de estudios es especialmente relevante en el contexto del síndrome de Down, una población históricamente infrarrepresentada en los ensayos clínicos con medicamentos, pese a la elevada prevalencia de comorbilidades graves como la enfermedad de Alzheimer.

La Unidad Alzheimer Down del IR Sant Pau, creada en 2014 conjuntamente con la Fundació Catalana Síndrome de Down, es una unidad asistencial y de investigación pionera a nivel mundial en la atención a personas adultas con síndrome de Down y Alzheimer. Es, además, la única unidad de este tipo en España, reconocida por la Generalitat de Catalunya como unidad de referencia en Cataluña para la patología neurológica asociada al síndrome de Down. A este reconocimiento se suma el que el Ministerio de Sanidad ha otorgado recientemente a la Unidad de Memoria del Hospital de Sant Pau como centro CSUR —Centro, Servicio y Unidad de Referencia del Sistema Nacional de Salud— para las enfermedades minoritarias que cursan con trastornos cognitivos.

El liderazgo del IR Sant Pau en este ámbito ha generado una de las cohortes de referencia internacional más importantes del mundo para el estudio de la enfermedad de Alzheimer en el síndrome de Down: el proyecto DABNI (Down Alzheimer Barcelona Neuroimaging Initiative), que ha permitido publicar hallazgos relevantes en revistas de primer nivel como The Lancet o Brain.


Las lesiones cerebrovasculares en el síndrome de Down no siguen una evolución lineal

Alejandra Morcillo-Nieto i Dr. Alexandre Bejanin

Lo que durante años se ha interpretado como un daño vascular permanente e irreversible podría no ser exclusivamente así. En personas con síndrome de Down —una de las poblaciones más sólidas para estudiar la enfermedad de Alzheimer debido a la presencia casi universal de las proteinopatías características de esta demencia a partir de los 40 años— algunas lesiones visibles en la resonancia magnética no siguen una evolución lineal. Un estudio longitudinal del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), publicado en Alzheimer’s & Dementia, demuestra que estas alteraciones pueden fluctuar e incluso disminuir con el tiempo en la población con síndrome de Down, especialmente cuando ya ha comenzado a manifestarse los síntomas clínicos propios de la enfermedad de Alzheimer.

La investigación analizó la evolución de las hiperintensidades de sustancia blanca (HSB), lesiones típicamente asociadas a alteraciones vasculares cerebrales visibles como zonas más brillantes en la resonancia magnética. Estas alteraciones se consideran un marcador de afectación de los pequeños vasos cerebrales y se han relacionado con deterioro cognitivo en distintos contextos.

En estudios previos del IR Sant Pau se había demostrado que, en personas con síndrome de Down, la carga de estas lesiones aumenta con la edad y se asocia con biomarcadores característicos del Alzheimer, como las proteínas beta-amiloide y tau fosforilada. Sin embargo, aquellos trabajos eran de carácter transversal y ofrecían una fotografía de la enfermedad en distintos momentos, sin permitir observar su evolución en las mismas personas.

«El análisis transversal nos da una foto fija de cada fase del proceso, pero no nos muestra cómo cambian las alteraciones dentro de cada individuo con el paso del tiempo. Con este estudio hemos podido ver la película y comprobar que la trayectoria no siempre es lineal», explica Alejandra Morcillo-Nieto, investigadora del grupo de Imagen y Envejecimiento Cerebral del IR Sant Pau y primera autora del artículo.

Seguir a las mismas personas para entender la evolución real

El estudio incluyó a 80 adultos con síndrome de Down y 53 adultos neurotípicos como grupo de control, todos ellos con al menos dos resonancias magnéticas separadas por un mínimo de seis meses. En la evaluación basal, 65 participantes con síndrome de Down se encontraban en fase asintomática de la enfermedad de Alzheimer y 13 en fase sintomática —prodrómica o demencia. Durante el seguimiento, diez personas inicialmente asintomáticas progresaron a fases sintomáticas, lo que permitió analizar los cambios estructurales en distintos momentos del continuo clínico.

A diferencia de los estudios transversales previos, este trabajo permitió calcular el cambio anual del volumen de las HSB en las mismas personas a lo largo del tiempo. El análisis se realizó tanto de forma global como por regiones específicas del cerebro —lóbulos frontal, parietal, temporal y occipital, ganglios basales y áreas periventriculares— mediante una metodología de segmentación longitudinal diseñada para detectar cambios reales y minimizar posibles variaciones técnicas entre exploraciones.

Los resultados mostraron que hasta aproximadamente los 40 años los cambios eran mínimos y relativamente estables. A partir de esa edad —cuando prácticamente todas las personas con síndrome de Down ya presentan patología amiloide cerebral— comenzó a observarse una mayor variabilidad en la evolución de estas lesiones. un intervalo aproximado de dos a tres años, la trayectoria predominante no fue el incremento progresivo, sino una evolución heterogénea, en la que una proporción relevante de personas que ya tenía HSB experimentó reducciones medibles.

«Cuando vimos que un porcentaje relevante de participantes presentaba una reducción, entendimos que no podíamos seguir interpretando estas lesiones como algo fijo e irreversible. En determinados momentos, su comportamiento es más dinámico de lo que pensábamos», señala Alejandra Morcillo-Nieto.

Una reducción más evidente cuando ya hay síntomas

El análisis mostró que la disminución anual del volumen de las HSB fue significativamente mayor en las personas con síntomas clínicos de Alzheimer que en aquellas en fase asintomática y que en los controles. Es decir, el descenso no se observó en las etapas iniciales, sino cuando la enfermedad ya se manifestaba clínicamente.

Mientras que los participantes asintomáticos presentaron cambios muy pequeños y una trayectoria relativamente estable a lo largo del seguimiento, el grupo sintomático mostró reducciones más pronunciadas. «En las personas con síndrome de Down se estima que alrededor de los 40 años prácticamente todas ya presentan patología de Alzheimer, aunque los síntomas aparezcan más tarde. Que esta mayor variabilidad y reducción coincida con esa etapa es algo que temporalmente resulta muy significativo», explica Alejandra Morcillo-Nieto.

Las diferencias fueron especialmente evidentes en regiones parietales y occipitales y en áreas periventriculares, localizaciones que en estudios previos del IR Sant Pau ya se habían identificado como particularmente afectadas en esta población. El hecho de que la mayor inestabilidad se concentre en estas zonas refuerza la idea de que las HSB podrían estar reflejando procesos vinculados a la interacción entre carga amiloide, alteraciones vasculares y progresión clínica, más que una simple acumulación lineal de daño.

Posibles mecanismos: neurodegeneración, inflamación y angiopatía amiloide

Para comprender este fenómeno, el equipo exploró distintos posibles mecanismos biológicos que pudieran explicar por qué, en una proporción relevante de participantes, las hiperintensidades disminuían con el tiempo. En algunos casos, la reducción podía asociarse a atrofia de sustancia blanca vinculada a neurodegeneración. Sin embargo, esta explicación no era suficiente para todos los casos observados, lo que sugiere la intervención de otros procesos.

En este sentido, cada vez hay más evidencia de que la inflamación en el cerebro juega un papel importante. En el síndrome de Down, esta inflamación puede tener varios orígenes: alteraciones del sistema inmunitario propias de la trisomía 21, la acumulación de proteínas anómalas como el amiloide (relacionada con la enfermedad de Alzheimer), y cambios en los vasos sanguíneos del cerebro.

El análisis mostró que la presencia de microhemorragias cerebrales —marcador de angiopatía amiloide cerebral— se asociaba con una mayor reducción longitudinal de las hiperintensidades. Este hallazgo apunta a un posible papel de los cambios vasculares relacionados con el depósito de amiloide en la dinámica de estas lesiones. «En el síndrome de Down el amiloide no solo se acumula en el tejido cerebral, sino también en los vasos. Esto puede alterar la barrera que protege el cerebro y permitir la salida de líquido, generando una señal visible en la resonancia. Si este proceso inflamatorio mejora, esa señal puede disminuir en exploraciones posteriores», explica Alejandra Morcillo-Nieto.

Independientemente de la causa, la inflamación en el cerebro puede contribuir a la aparición de estas lesiones, pero también puede disminuir con el tiempo, lo que explicaría que en algunos casos las hiperintensidades se reduzcan posteriormente. En conjunto, los datos sugieren que estas hiperintensidades no siguen siempre una evolución lineal, sino que reflejan procesos dinámicos donde interactúan la neurodegeneración, la inflamación y los cambios vasculares.

Relación con los biomarcadores del Alzheimer

El estudio también analizó la relación entre el cambio anual del volumen de las HSB y distintos biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer en líquido cefalorraquídeo y plasma, incluyendo las proteínas beta-amiloide y tau fosforilada. En estudios transversales previos del IR Sant Pau se había observado que una mayor carga de lesiones se asociaba con alteraciones en estos marcadores biológicos. Sin embargo, en el análisis longitudinal no se identificaron asociaciones significativas robustas entre la variación anual del volumen de las HSB y los cambios en estos biomarcadores.

Este resultado diferencia claramente los hallazgos longitudinales de los transversales. Los investigadores señalan que esta falta de asociación podría estar enmascarada por la propia complejidad y heterogeneidad clínica durante la vida adulta en el síndrome de Down, donde las trayectorias de los biomarcadores no son lineales y dependen de la fase de la enfermedad.

«En los análisis transversales encontramos asociaciones entre la carga de lesiones y los biomarcadores de Alzheimer. Pero cuando evaluamos cómo cambian esas lesiones año a año en las mismas personas, esa relación no aparece con la misma consistencia. Esto puede reflejar que la evolución de estos marcadores tiene fases muy distintas y no lineales a lo largo de la vida adulta», explica Alejandra Morcillo-Nieto.

Un reflejo de la complejidad del Alzheimer

En conjunto, los resultados subrayan que la enfermedad de Alzheimer —incluso en un modelo genético tan definido como el síndrome de Down— no sigue trayectorias simples ni lineales. La evolución de las HSB no responde a un patrón exclusivamente acumulativo, sino que muestra fases de estabilidad, aumento o incluso reducción, dependiendo del momento clínico y del contexto biológico.

Este comportamiento dinámico refuerza la idea de que en el cerebro conviven distintos procesos que pueden interactuar entre sí a lo largo del tiempo: la acumulación de amiloide, los cambios en los vasos sanguíneos, los fenómenos inflamatorios y la neurodegeneración no avanzan necesariamente al mismo ritmo ni con la misma intensidad.

«Estos resultados nos obligan a replantear cómo interpretamos las hiperintensidades de sustancia blanca en el contexto del Alzheimer. No podemos asumir automáticamente que todo aumento o disminución responde a un mismo mecanismo, porque el cerebro está atravesando procesos distintos al mismo tiempo. Por eso es fundamental estudiar la enfermedad de forma longitudinal: solo siguiendo a las mismas personas en el tiempo podemos entender realmente qué está ocurriendo», señala el Dr. Alexandre Bejanin, jefe del grupo de Imagen y Envejecimiento Cerebral del IR Sant Pau y ultimo autor del estudio.

Implicaciones para la investigación y las terapias

Los hallazgos adquieren una relevancia particular en el contexto actual del desarrollo de terapias dirigidas contra la proteína amiloide. Algunas de estas intervenciones pueden asociarse a alteraciones radiológicas vinculadas a la angiopatía amiloide cerebral, lo que hace imprescindible comprender cómo evolucionan estas lesiones en ausencia de tratamiento.

«En un momento en el que se están desarrollando y evaluando terapias antiamiloides, es fundamental entender cuál es la historia natural de estas lesiones en el síndrome de Down», señala el Dr. Alexandre Bejanin. «Saber que estas lesiones presentan fluctuaciones naturales nos obliga a ser muy precisos en los ensayos clínicos. Si somos capaces de separar el efecto real del tratamiento de la progresión biológica de la enfermedad, podremos evaluar bien los fármacos e identificar nuestra ventana de intervención ideal, es decir, cuándo es el mejor momento para iniciar estas terapias de forma segura y eficaz».

En este sentido, el estudio aporta una base necesaria para interpretar con mayor precisión los cambios radiológicos en futuros ensayos clínicos y abre nuevas líneas de investigación sobre los mecanismos biológicos que subyacen a esta variabilidad.

Artículo de referencia:

Morcillo-Nieto AO, Rozalem-Aranha M, Maure-Blesa L, Rodríguez-Baz Í, Arriola-Infante JE, Franquesa-Mullerat M, Zsadanyi SE, Vaqué-Alcázar L, Parra JA, Zhao Z, Arranz J, Videla L, Barroeta I, Del Hoyo Soriano L, Benejam B, Fernández S, Hernandez AS, Pertierra L, Giménez S, Alcolea D, Belbin O, Lleó A, Carmona-Iragui M, Fortea J, Bejanin A. Temporal dynamics of white matter hyperintensities related to Alzheimer’s disease in adults with Down syndrome. Alzheimers Dement 2026;22:e71157. https://doi.org/10.1002/alz.71157.

 


Una beca internacional impulsará un proyecto para mejorar el diagnóstico de las taupatías

Dr. Ignacio Illán - Dr. Jesús García-Castro

Las taupatías, un grupo de enfermedades neurodegenerativas que incluyen la parálisis supranuclear progresiva (PSP) y la degeneración corticobasal (CBD), siguen siendo hoy uno de los mayores retos diagnósticos en neurología. En sus fases iniciales pueden presentar síntomas muy diversos y solaparse con otras patologías neurodegenerativas, lo que dificulta identificar con precisión la enfermedad subyacente y retrasa el desarrollo de tratamientos dirigidos a modificar su evolución.

Un proyecto liderado por el Dr. Jesús García-Castro, investigador del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y neurólogo en la Unidad de Memoria Sant Pau, ha obtenido una Next Generation Research Grant in Frontotemporal Dementia, una beca internacional impulsada por la American Academy of Neurology Institute, la American Brain Foundation y The Association for Frontotemporal Degeneration. La ayuda financiará durante los próximos dos años un estudio centrado en el desarrollo y validación de nuevos biomarcadores que permitan mejorar el diagnóstico y el seguimiento de estas enfermedades.

«Uno de los grandes retos en estas patologías es que el diagnóstico definitivo todavía depende en muchos casos del estudio neuropatológico», explica el Dr. Jesús García-Castro. «Disponer de biomarcadores fiables que permitan identificar la enfermedad en vida del paciente es un paso esencial para mejorar el manejo clínico y avanzar en el desarrollo de nuevos tratamientos».

Biomarcadores sanguíneos y neuroimagen

El proyecto propone una estrategia innovadora basada en la combinación de biomarcadores sanguíneos y análisis avanzado de neuroimagen por resonancia magnética, con el objetivo de mejorar la identificación de las taupatías en fases tempranas de la enfermedad. En concreto, el estudio analizará la presencia de diferentes isoformas de la proteína tau en vesículas extracelulares presentes en el plasma, pequeñas partículas liberadas por las células que transportan proteínas y otras moléculas y que pueden reflejar procesos patológicos que tienen lugar en el cerebro. La proporción entre las isoformas de tau asociadas a estas vesículas podría aportar información relevante sobre el tipo de patología neurodegenerativa presente en cada paciente.

Estos datos se integrarán posteriormente con modelos de análisis de resonancia magnética estructural, capaces de identificar patrones específicos de atrofia cerebral en regiones corticales y subcorticales implicadas en las taupatías. La combinación de ambas aproximaciones permitirá desarrollar un algoritmo diagnóstico en dos etapas que facilite una identificación más precisa de estas enfermedades.

«Cada una de estas herramientas aporta información distinta sobre la enfermedad. Integrar biomarcadores sanguíneos y datos de neuroimagen puede ayudarnos a comprender mejor los mecanismos biológicos de las taupatías y mejorar su identificación en la práctica clínica», explica García-Castro.

Cohortes internacionales y seguimiento longitudinal

El estudio se apoyará en el análisis de datos procedentes de grandes cohortes internacionales de investigación en enfermedades neurodegenerativas, que incluyen participantes de iniciativas como 4RTNI, UCSF y la cohorte SPIN (Sant Pau Initiative on Neurodegeneration). El análisis longitudinal de estos pacientes permitirá evaluar no solo la capacidad diagnóstica de los biomarcadores, sino también su utilidad para predecir la evolución clínica de la enfermedad y comprender mejor los factores que influyen en su progresión.

«Este tipo de herramientas también puede ser clave para la investigación clínica, porque permitirá identificar con mayor precisión a los pacientes y seguir mejor la evolución de la enfermedad», señala García-Castro. «Esto es especialmente relevante para el desarrollo de futuros ensayos clínicos dirigidos a modificar el curso de estas patologías».

Impulso a la investigación en demencias frontotemporales

La Next Generation Research Grant in Frontotemporal Dementia es una iniciativa internacional destinada a apoyar a investigadores en etapas iniciales de su carrera científica y promover avances en el conocimiento de las demencias frontotemporales.

El proyecto se desarrollará en el entorno multidisciplinar del IR Sant Pau, con la mentoría del Dr. Ignacio Illán-Gala, experto en biomarcadores de neuroimagen y enfermedades neurodegenerativas, y con la participación de investigadores de la Unidad de Memoria del Hospital de Sant Pau, en el marco de las líneas de investigación dedicadas al estudio de las demencias frontotemporales y otras enfermedades neurodegenerativas.


Una nanoinmunoterapia de precisión busca eliminar las células madre responsables de la recaída en la leucemia mieloide aguda

Ugutz Unzueta

En la leucemia mieloide aguda, uno de los principales retos es evitar la recidiva: aunque muchos pacientes responden al tratamiento inicial, pueden persistir células madre leucémicas capaces de reactivar la enfermedad. Para abordar este problema, el Dr. Ugutz Unzueta, investigador del grupo de Oncogénesis y Fármacos Antitumorales del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), impulsa una nanoinmunoterapia de precisión diseñada para eliminar selectivamente estas células resistentes. El proyecto cuenta con el apoyo de la beca Miquel Rutllant, dotada con 100.000 euros y de dos años de duración, que acaba de renovarse para su segundo año tras un acto organizado por la Fundació d’Investigació Salut i Progrés (FISP).

Durante el encuentro de renovación, el Dr. Unzueta presentó los avances logrados en el primer año de trabajo y las próximas etapas de una investigación que busca mejorar el pronóstico de los pacientes mediante terapias más selectivas y potencialmente menos tóxicas.

Las becas Miquel Rutllant tienen como objetivo apoyar proyectos de investigación biomédica con potencial impacto clínico y favorecer el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas frente a enfermedades complejas. Estas ayudas contribuyen a consolidar líneas innovadoras y a generar resultados que puedan trasladarse posteriormente a la práctica clínica.

El reto de eliminar las células madre leucémicas

La leucemia mieloide aguda es una neoplasia hematológica minoritaria caracterizada por la proliferación descontrolada de células inmaduras en la médula ósea. Aunque muchos pacientes responden inicialmente a la quimioterapia de inducción, un porcentaje relevante puede experimentar recidivas debido a la persistencia de células madre leucémicas que permanecen ancladas y protegidas en el microambiente de la médula ósea.

«Nuestro objetivo es atacar directamente el origen de la recaída. Si conseguimos eliminar las células madre leucémicas que sobreviven al tratamiento, podríamos cambiar de forma significativa el pronóstico de estos pacientes», explica el Dr. Unzueta.

Entre los mecanismos que favorecen la supervivencia de estas células destaca el receptor CXCR4, implicado en su interacción con el microambiente medular y asociado a peor pronóstico y mayor riesgo de recidiva cuando se expresa a niveles elevados. La estrategia desarrollada por el equipo del IR Sant Pau utiliza nanoconjugados proteicos multivalentes capaces de reconocer específicamente las células que expresan CXCR4. Estas nanopartículas actúan como vehículos de precisión y transportan una molécula altamente citotóxica que se libera una vez que el nanoconjugado ha sido internalizado por la célula tumoral.

«Esta tecnología nos permite dirigir un fármaco muy potente directamente a las células leucémicas que expresan CXCR4, aumentando la eficacia del tratamiento y reduciendo potencialmente el daño sobre los tejidos sanos», señala el investigador.

Hacia terapias personalizadas para la leucemia

En esta fase del proyecto, el equipo evaluará la actividad del nanoconjugado en muestras de pacientes con leucemia mieloide aguda obtenidas en el Hospital de Sant Pau. El objetivo es determinar el grado de expresión de CXCR4 necesario para observar efecto terapéutico y, con ello, avanzar hacia un modelo de selección de pacientes con mayor probabilidad de respuesta.

Además, los investigadores estudiarán su eficacia en modelos murinos inmunocompetentes y su capacidad para inducir muerte celular inmunogénica, un mecanismo que podría contribuir a activar la respuesta inmunitaria frente a las células leucémicas. También se explorará su potencial en combinación con inhibidores de puntos de control inmunitario, con la finalidad de identificar estrategias terapéuticas con posible efecto sinérgico.

«Si conseguimos confirmar estos resultados, podríamos avanzar hacia terapias mucho más selectivas y personalizadas, dirigidas específicamente a las células responsables de la recaída en la leucemia mieloide aguda», concluye el Dr. Unzueta.


Una ayuda FI-STEP 2025 impulsa una investigación del Institut de Recerca Sant Pau sobre metabolismo lipídico y diabetes

Maria Antentas

Maria Antentas, nutricionista e investigadora predoctoral del grupo de investigación de Endocrinología, Diabetes y Nutrición del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), ha obtenido una ayuda predoctoral FI-STEP 2025, otorgada por la Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de Investigación (AGAUR). Esta ha sido la única ayuda concedida al IR Sant Pau en esta convocatoria. Gracias a esta financiación, la investigadora desarrollará su tesis doctoral durante un período de tres años bajo la supervisión del Dr. Dídac Mauricio y la Dra. Marina Idalia Rojo López.

Las ayudas FI-STEP tienen como objetivo impulsar la formación de personal investigador predoctoral mediante la contratación de jóvenes investigadores e investigadoras para que desarrollen su tesis doctoral en ámbitos estratégicos definidos por la Unión Europea. A través de este programa se pretende reforzar la capacidad científica y tecnológica del sistema de investigación, promoviendo proyectos de alto valor añadido con potencial impacto social, económico y científico.

El proyecto de investigación de Maria Antentas se centra en el estudio del metabolismo de los lípidos y de la ingesta de ácidos grasos a través de la dieta, así como del conjunto de lípidos presentes en el organismo, incluyendo el lipidoma y el perfil avanzado de lipoproteínas. El objetivo principal es profundizar en la comprensión de cómo estos perfiles lipídicos se asocian con el riesgo de desarrollar enfermedades hepáticas como la esteatosis y la fibrosis hepática, especialmente en personas con diabetes tipo 1 y tipo 2, pero también en población sin diabetes.

La investigación incorporará una perspectiva de género y analizará las posibles diferencias entre hombres y mujeres en relación con el metabolismo lipídico, la dieta y el riesgo de afectación hepática. Mediante técnicas avanzadas de lipidómica, bioinformática y análisis del perfil de lipoproteínas, el proyecto pretende profundizar en la identificación de posibles biomarcadores no invasivos asociados al riesgo de enfermedad hepática vinculada a la disfunción metabólica.

Los resultados de este proyecto podrían contribuir a mejorar el conocimiento de los mecanismos implicados en la enfermedad hepática asociada a la diabetes y a reforzar el papel de la nutrición y de la personalización dietética como herramienta clave en su prevención y abordaje. Además, la investigación se alinea con las prioridades europeas en el ámbito de las biotecnologías y la bioinformática, y refuerza el compromiso del IR Sant Pau con una investigación biomédica de excelencia y con impacto clínico y social.


Se establecen nuevos criterios para distinguir declaraciones de buena práctica y recomendaciones basadas en la evidencia en guías clínicas

S’estableixen nous criteris per distingir declaracions de bona pràctica i recomanacions basades en l’evidència en guies clíniques

Una nueva guía metodológica internacional del grupo GRADE (Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation) ha actualizado los criterios para desarrollar y utilizar las denominadas declaraciones o recomendaciones de buena práctica en guías de práctica clínica y de salud pública. El documento, publicado como artículo especial en Annals of Internal Medicine, una de las revistas médicas más influyentes a nivel internacional, busca evitar el uso inapropiado o excesivo de este tipo de afirmaciones y mejorar su justificación, transparencia y credibilidad.

En la elaboración de esta actualización han participado investigadores del Grupo de Epidemiología Clínica y Servicios Sanitarios del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), junto con investigadores del Centro Cochrane Iberoamericano, institución vinculada al IR Sant Pau. Entre los autores se encuentra el Dr. Pablo Alonso, investigador del IR Sant Pau, además de los Dres. David Rigau y Carlos Canelo, del Centro Cochrane Iberoamericano.

Las declaraciones de buena práctica se reservan para intervenciones consideradas tan obvias, esenciales o éticamente incuestionables —como las medidas básicas de seguridad o el respeto a principios éticos fundamentales— que no resulta pertinente realizar una revisión sistemática formal de la evidencia. Sin embargo, en la práctica, este tipo de declaraciones se han utilizado en ocasiones para formular recomendaciones sin una evaluación explícita de la evidencia disponible.

«Durante años hemos visto cómo las declaraciones de buena práctica se incorporaban a algunas guías sin una justificación suficientemente explícita», explica el Dr. Pablo Alonso. «Esto puede generar confusión y, a largo plazo, debilitar la confianza en las recomendaciones, incluso cuando buscan reforzar buenas prácticas».

Según el investigador, el objetivo principal de esta actualización es «ayudar a los desarrolladores de guías a distinguir con mayor claridad cuándo una recomendación puede considerarse realmente una buena práctica y cuándo, en cambio, debería someterse a una evaluación formal de la evidencia».

Una definición más clara y una nueva clasificación en tres categorías

La nueva orientación metodológica propone una definición revisada de las declaraciones de buena práctica y las clasifica en tres grandes categorías, en función de su fundamento principal: aquellas basadas en principios éticos y derechos humanos; las fundamentadas en prácticas o principios esenciales ampliamente aceptados; y las sustentadas en evidencia científica sólida y ampliamente consolidada.

Esta clasificación permite contextualizar mejor cada declaración y hacer explícito el razonamiento que la sustenta. «No se trata de restringir su uso, sino de utilizar estas declaraciones solo cuando están realmente justificadas y de documentar con claridad por qué se formulan», señala Alonso. «De este modo, las guías ganan en coherencia metodológica, transparencia y credibilidad».

Además, la guía incorpora la consideración explícita de los criterios clave para la toma de decisiones, como los posibles beneficios y riesgos, las consecuencias prácticas, los valores y preferencias o las implicaciones en términos de recursos. «Introducir estos criterios de forma sistemática ayuda a que las decisiones no se perciban como arbitrarias, sino como el resultado de un proceso reflexivo y estructurado», añade el Dr. Alonso.

Herramientas prácticas para mejorar la transparencia y la reproducibilidad

El artículo incluye ejemplos prácticos desarrollados paso a paso y presenta una herramienta estructurada que facilita a los equipos responsables de elaborar guías decidir cuándo corresponde formular una declaración de buena práctica y cómo reportarla de forma clara, transparente y reproducible.

«Queríamos ofrecer herramientas concretas y aplicables, no solo principios teóricos», destaca el Dr. Alonso. «La intención es que los equipos que elaboran guías puedan aplicar esta orientación de manera sencilla y consistente, independientemente del contexto clínico o de salud pública».

El trabajo se apoya en la experiencia metodológica de los autores en el marco de la Iniciativa de la Comisión Europea sobre Cáncer Colorrectal (ECICC), un proyecto orientado a mejorar la calidad y la armonización de las guías clínicas en este ámbito.

Para el Dr. Alonso, esta actualización tiene una relevancia directa para la práctica: «Las guías clínicas influyen de forma muy significativa en la toma de decisiones. Asegurar que incluso las recomendaciones consideradas ‘evidentes’ estén bien justificadas es clave para mantener la confianza de profesionales, gestores y pacientes».

Esta nueva guía resulta especialmente relevante para quienes elaboran, adaptan o implementan guías basadas en la evidencia, una actividad central para la comunidad Cochrane y para la toma de decisiones en salud pública. Su aplicación puede contribuir a reducir el uso inapropiado de declaraciones de buena práctica y a reforzar la calidad metodológica y la transparencia de las recomendaciones clínicas.

Artículo de referencia:

Dewidar O, Akl EA, Morgano GP, Parmelli E, Saz-Parkinson Z, Langendam MW, Meerpohl JJ, Marti M, Mayer M, Djulbegovic B, Brignardello-Petersen R, Chu DK, Murad MH, Canelo-Aybar C, Mathew JL, Alonso-Coello P, Qaseem A, Schwingshackl L, Bognanni A, Rojas-Reyes MX, Morgan RL, Klugar M, Rigau Comas D, Stallings E, Iorio A, Tugwell P, Darzi A, Turgeon AF, Shamliyan TA, Munn Z, Mathioudakis AG, Piggott T, Lotfi T, Pottie K, Guyatt G, Schünemann HJ. GRADE guidance: Update on developing good practice statements in guidelines. Ann Intern Med 2026. https://doi.org/10.7326/ANNALS-25-00431.

 


El Congreso abordó el papel de las terapias asistidas con psicodélicos en salud mental con participación del IR Sant Pau

Dr. Narcís Cardoner

El Congreso de los Diputados acogió el pasado 13 de febrero una jornada parlamentaria centrada en las terapias asistidas con psicodélicos y su posible desarrollo en el ámbito de la salud mental en España. En la sesión participó como experto el Dr. Narcís Cardoner, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital de Sant Pau e investigador del grupo de Salud Mental del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau).

La jornada, celebrada en la Sala Ernest Lluch, reunió a investigadores, profesionales clínicos, expertos en regulación y representantes institucionales con el objetivo de analizar el estado actual de la evidencia científica disponible, las barreras existentes para la investigación en este ámbito y los desafíos regulatorios asociados a una eventual incorporación de estas terapias al sistema sanitario.

Durante las intervenciones se revisó la evolución reciente de los ensayos clínicos internacionales con sustancias psicodélicas en indicaciones como la depresión resistente al tratamiento, el trastorno por estrés postraumático o determinadas adicciones. Los expertos subrayaron que, si bien los resultados preliminares son prometedores en contextos clínicos controlados, es imprescindible consolidar la evidencia mediante estudios rigurosos, con diseños metodológicos sólidos, criterios de seguridad estrictos y seguimiento a medio y largo plazo.

El debate también puso de relieve las dificultades administrativas y normativas que actualmente condicionan el desarrollo de esta línea de investigación en España, así como la necesidad de establecer marcos regulatorios claros que permitan avanzar con garantías científicas, éticas y asistenciales. En este sentido, se abordaron cuestiones relacionadas con la formación especializada de los equipos clínicos, los requisitos de acreditación de centros y la supervisión institucional de los programas terapéuticos.

En su intervención, el Dr. Cardoner aportó la perspectiva clínica y científica del grupo de Salud Mental del IR Sant Pau, que desarrolla investigación en este campo desde un enfoque estrictamente biomédico y basado en la evidencia. Su equipo es el primero en España que cuenta con una beca financiada de forma independiente para estudiar el uso de psicodélicos en salud mental, lo que sitúa al Instituto en una posición relevante dentro del panorama investigador nacional.

La participación del IR Sant Pau en esta comparecencia parlamentaria refuerza su compromiso con una investigación clínica rigurosa y con el debate institucional informado sobre nuevas estrategias terapéuticas para abordar trastornos mentales que continúan representando un importante reto sanitario y social.


Una nueva estrategia de diseño en nanomedicina permite mejorar la eficacia antitumoral reduciendo la dosis de fármaco

Reducir la toxicidad de la quimioterapia sin perder eficacia sigue siendo uno de los grandes retos de la oncología. Un equipo investigador del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) ha demostrado en un estudio publicado en Materials Today Bio que una estrategia de diseño más precisa en nanomedicina permite mantener —e incluso mejorar— el efecto antitumoral utilizando cantidades mucho menores de fármaco.

«Durante años se ha asumido que aumentar la cantidad de fármaco era la vía para mejorar la eficacia, pero nuestros resultados no indican eso. Lo realmente decisivo es cómo y dónde se une ese fármaco al nanotransportador», explica el Dr. Ugutz Unzueta, investigador del grupo de Oncogénesis y Fármacos Antitumorales del IR Sant Pau. «Un diseño estructural preciso permite aprovechar mucho mejor el fármaco y reducir la dosis necesaria».

Repensar la precisión en las terapias dirigidas

Las terapias dirigidas han transformado el tratamiento del cáncer al permitir transportar fármacos muy potentes directamente a las células tumorales. Sin embargo, incluso las estrategias más avanzadas, como los conjugados anticuerpo-fármaco, siguen presentando limitaciones relevantes, como una biodistribución subóptima o toxicidades que restringen la dosis administrable.

«El reto ya no es solo dirigir el fármaco al tumor, sino hacerlo con la máxima precisión posible para que cada molécula cuente», señala el Dr. Unzueta. «Si no controlamos cómo se distribuye, parte del potencial terapéutico se pierde».

Con el objetivo de superar estas limitaciones, el equipo investigador ha desarrollado nanomedicinas proteicas, capaces de autoensamblarse en nanopartículas multivalentes y dirigirse de forma altamente selectiva a células tumorales que sobreexpresan el receptor CXCR4. Este receptor está implicado en la progresión y diseminación de numerosos tumores sólidos y hematológicos, y su expresión se asocia a peor pronóstico clínico.

La plataforma utilizada en el estudio se basa en un nanovehículo proteico que presenta múltiples copias de un péptido direccionador a CXCR4. Esta arquitectura multivalente favorece la unión cooperativa al receptor y una captación preferente por las células tumorales, minimizando la acumulación del tratamiento en tejidos sanos.

La conjugación del fármaco, un factor clave hasta ahora infravalorado

El trabajo analizó de forma comparativa distintas estrategias para unir el fármaco citotóxico al nanovehículo proteico, un aspecto que tradicionalmente se ha considerado secundario frente a la elección del fármaco o de la diana terapéutica. En este estudio, los investigadores fueron un paso más allá y evaluaron estrategias de conjugación sitio-específica, que permiten fijar una única molécula de fármaco en posiciones estratégicamente seleccionadas de la estructura proteica.

Los resultados demostraron que controlar tanto el número de moléculas de fármaco como su localización exacta tiene un impacto positivo en la capacidad del nanoconjugado para acumularse en el tumor y, en última instancia, en su eficacia antitumoral. «Hemos comprobado que colocar el fármaco en una región estructuralmente neutra permite mejorar su rendimiento terapéutico», comenta el Dr. Unzueta.

Más eficacia con menos dosis en modelos preclínicos

Para evaluar de forma rigurosa el impacto real de esta estrategia de diseño, el estudio combinó distintos tipos de experimentos complementarios, que abarcaron desde ensayos celulares hasta modelos animales de enfermedad tumoral diseminada. Este enfoque escalonado permitió establecer una relación directa entre el diseño molecular del nanoconjugado y su comportamiento biológico.

En primer lugar, los investigadores realizaron ensayos de citotoxicidad in vitro en líneas celulares tumorales que sobreexpresan el receptor CXCR4. Estos experimentos permitieron comparar directamente la potencia antitumoral de los distintos nanoconjugados en condiciones controladas. Los resultados mostraron que el nanoconjugado optimizado, con una única molécula de fármaco situada en una región estructuralmente neutra, igualaba o superaba la eficacia de versiones con mayor carga citotóxica, confirmando además que el efecto seguía siendo dependiente de CXCR4.

Por su parte, la eficacia terapéutica se confirmó en modelos animales de cáncer hematológico, que reproducen de forma más fiel la complejidad de la enfermedad. En estos modelos, el nanoconjugado optimizado logró controlar la progresión tumoral de manera similar a versiones que contenían hasta cuatro veces más fármaco.

«Lo más relevante es que este efecto se mantiene cuando pasamos del laboratorio al animal completo», subraya el Dr. Unzueta. «Eso indica que el beneficio del diseño no es solo teórico, sino que se traduce en una mayor eficacia real y en la posibilidad de reducir dosis».

Una línea de investigación consolidada en CXCR4

El estudio se apoya en una línea de investigación sostenida del IR Sant Pau, desarrollada por el grupo de Oncogénesis y Fármacos Antitumorales, centrada en el receptor CXCR4 como diana terapéutica en cáncer. En este contexto, el trabajo publicado ahora en Materials Today Bio supone un paso adelante al refinar el diseño de estos nanoconjugados y demostrar que la estrategia de conjugación del fármaco es determinante para maximizar su eficacia, incluso manteniendo la misma diana terapéutica.

«Este estudio no solo confirma que CXCR4 es una diana muy potente, sino que demuestra que optimizar cómo se entrega el fármaco nos permite obtener más efecto con menos dosis, que es uno de los grandes objetivos de la oncología de precisión», añade el Dr. Unzueta.

En conjunto, el trabajo sitúa la estrategia de conjugación como un elemento central en el diseño de terapias oncológicas de precisión y refuerza el potencial de las nanomedicinas proteicas multivalentes como una alternativa prometedora a las terapias dirigidas convencionales. Los autores confían en que estos avances sirvan de base para futuras optimizaciones y estudios preclínicos orientados a su aplicación clínica, con el objetivo final de ofrecer tratamientos más eficaces, selectivos y seguros para los pacientes con cáncer.

Artículo de referencia:

Rueda A, Garcia-Leon A, Arena LA, Mendoza JI, Aviñó A, Fabrega C, Eritja R, Paez D, Alba-Castellon L, Vazquez E, Villaverde A, Mangues R, Casanova I, Unzueta U. Conjugation strategy shapes antitumor efficacy and enables dose-sparing in non-antibody protein nanoconjugates. Mater Today Bio 2026;36:102698. https://doi.org/10.1016/j.mtbio.2025.102698

 


Una ayuda Juan de la Cierva refuerza la investigación en genómica funcional del cáncer y las enfermedades raras en el IR Sant Pau

Gerard Muñoz

La Agencia Estatal de Investigación (AEI) ha concedido una ayuda Juan de la Cierva al Dr. Gerard Muñoz Pujol, que desarrollará su actividad científica en el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) dentro del grupo de Síndromes de reparación del ADN y predisposición al cáncer, dirigido por el Dr. Jordi Surrallés. La financiación permitirá consolidar su etapa postdoctoral y reforzar una línea de investigación centrada en la aplicación de tecnologías de medicina genómica avanzada para mejorar el diagnóstico y la caracterización molecular de enfermedades genéticas hereditarias.

La ayuda Juan de la Cierva es una de las convocatorias más relevantes del sistema español de I+D+i para favorecer la incorporación de doctores jóvenes con trayectorias científicas destacadas a grupos de investigación de excelencia. Su concesión reconoce tanto el perfil investigador del candidato como la capacidad científica y formativa del entorno receptor, y contribuye a reforzar el papel de centros como el IR Sant Pau en la generación de conocimiento biomédico de alto impacto.

En el marco de esta ayuda, el Dr. Gerard Muñoz Pujol desarrollará proyectos centrados en el análisis integrado de datos genómicos y transcriptómicos y en la validación funcional de variantes genéticas de significado incierto, mediante estrategias basadas en biología molecular y edición génica. Estas aproximaciones son especialmente relevantes en el ámbito de las enfermedades raras y los síndromes de predisposición al cáncer, donde la correcta interpretación de variantes genéticas sigue siendo uno de los principales retos diagnósticos y un elemento clave para avanzar hacia una medicina de precisión.

Con esta nueva ayuda Juan de la Cierva, el IR Sant Pau refuerza su compromiso con la captación y consolidación de talento investigador y con el impulso de líneas estratégicas en medicina genómica y de precisión, con un impacto directo en la mejora del diagnóstico y el abordaje de las enfermedades genéticas hereditarias.


El IR Sant Pau investiga las enfermedades minoritarias para transformar su diagnóstico y tratamiento

Las enfermedades minoritarias plantean uno de los mayores desafíos para la investigación biomédica actual. Su baja prevalencia individual, la heterogeneidad clínica y la complejidad molecular que las caracteriza dificultan el diagnóstico precoz y limitan el desarrollo de tratamientos específicos. Aunque cada una afecta a un número reducido de personas, en conjunto su impacto es considerable: se estima que existen más de 7.000 enfermedades minoritarias descritas y que, a nivel global, afectan entre el 6 % y el 8 % de la población, lo que equivale a más de 300 millones de personas en todo el mundo.

Ante este escenario, el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) ha situado la investigación en enfermedades minoritarias como una prioridad estratégica. A través del Programa en Medicina Genómica y Enfermedades Raras, el centro integra 18 grupos de investigación y reúne a más de 300 investigadores y técnicos que trabajan de forma coordinada para mejorar el diagnóstico, comprender las bases moleculares de estas patologías y avanzar hacia abordajes terapéuticos más personalizados, conectando la investigación básica con la práctica clínica. Este programa ha publicado más de 2.000 artículos científicos y revisiones desde 2018, posicionando al IR Sant Pau como uno de los centros más activos en este ámbito.

El IR Sant Pau es, además, la institución española con mayor representación en el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras (CIBERER), con cinco grupos financiados por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). Esta presencia refuerza el papel de Sant Pau como centro líder en investigación traslacional, facilitando la transferencia de conocimiento del laboratorio a la práctica clínica.

El centro también está plenamente comprometido con la medicina personalizada y de precisión, un enfoque que permite adaptar los tratamientos a las características genéticas individuales de los pacientes. En este sentido, participa en el proyecto IMPaCT (Infraestructura de Medicina de Precisión Asociada a la Ciencia y la Tecnología), con tres iniciativas clave:

  • IMPaCT-GENÓMICA, liderado por el Dr. Jordi Surrallés, con el objetivo de implementar la genómica en el sistema sanitario para mejorar el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades raras.
  • IMPaCT-VUSCAN, también liderado por el Dr. Jordi Surrallés, un proyecto destinado a determinar la causa genética de predisposición al cáncer en familias con varios casos del mismo tumor.
  • IMPaCT-Data, dirigido por el Dr. José Manuel Soria, que trabaja en la gestión y el análisis masivo de datos para optimizar la investigación y la toma de decisiones clínicas.

Resultados recientes que impulsan el conocimiento y el diagnóstico

En los últimos meses, el IR Sant Pau ha contribuido a generar nuevos conocimientos en enfermedades minoritarias con repercusión directa en el diagnóstico, la estandarización clínica y la comprensión de sus mecanismos biológicos. Estos avances se han materializado tanto en iniciativas orientadas a unificar criterios asistenciales como en estudios que profundizan en aspectos todavía poco explorados de estas patologías.

En este contexto, la publicación de la primera guía clínica europea para el abordaje del síndrome de Alport ha permitido establecer criterios diagnósticos y genéticos consensuados, así como recomendaciones estructuradas para el seguimiento de los pacientes. Este marco común facilita una atención más homogénea en el ámbito europeo y refuerza la toma de decisiones clínicas basadas en la evidencia en esta enfermedad renal genética de baja prevalencia.

En el ámbito de las enfermedades genéticas multisistémicas, un estudio en adultos con complejo de esclerosis tuberosa ha analizado la carga de síntomas neuropsiquiátricos no tratados en la edad adulta. Los resultados han puesto de manifiesto la persistencia de necesidades clínicas no cubiertas y han subrayado la importancia de mantener un abordaje integral y continuado que combine la atención neurológica, psiquiátrica y psicosocial a lo largo del tiempo.

La investigación también ha avanzado en la comprensión de los mecanismos fisiopatológicos de determinadas enfermedades raras. Una revisión científica centrada en el papel de la oxitocina en el hipopituitarismo ha ampliado la perspectiva sobre este trastorno endocrinológico poco frecuente, destacando posibles implicaciones de esta neurohormona más allá del déficit hormonal clásico y abriendo nuevas vías para futuras investigaciones clínicas.

De forma paralela, una revisión dedicada a las neuropatías autoinmunes primarias ha profundizado en los procesos inmunológicos implicados en estas patologías del sistema nervioso periférico, analizando cómo la interacción entre autoanticuerpos, células inmunes y estructuras nerviosas puede condicionar la evolución de la enfermedad y orientar el desarrollo de estrategias terapéuticas dirigidas.

Finalmente, la aplicación de técnicas avanzadas de resonancia magnética ha permitido mejorar la identificación de parkinsonismos atípicos como la parálisis supranuclear progresiva y la degeneración corticobasal. Estas taupatías minoritarias presentan a menudo síntomas superpuestos con otras enfermedades neurodegenerativas más prevalentes, lo que dificulta su diagnóstico precoz. La incorporación de biomarcadores de imagen más precisos contribuye a una caracterización clínica más objetiva y a la reducción de los retrasos diagnósticos.

Líneas de investigación y proyectos en desarrollo

Junto con los avances ya publicados, el IR Sant Pau mantiene activas diversas líneas de investigación orientadas a profundizar en el conocimiento de enfermedades minoritarias y a generar nuevas oportunidades diagnósticas y terapéuticas. Estas iniciativas combinan investigación básica, aproximaciones traslacionales y apoyo competitivo que permite consolidar equipos y dedicar tiempo específico a patologías de baja prevalencia.

En este marco se inscribe el proyecto centrado en la anemia de Fanconi, una enfermedad hereditaria rara caracterizada por alteraciones en los mecanismos de reparación del ADN y una elevada predisposición al desarrollo de cáncer, especialmente el cáncer oral. La investigación analiza los procesos de inestabilidad genómica asociados a la enfermedad y profundiza en la caracterización funcional de variantes genéticas, con el objetivo de comprender con mayor precisión los mecanismos biológicos implicados y su impacto en la evolución clínica. Los investigadores están llevando a cabo actualmente el primer ensayo clínico realizado hasta la fecha para encontrar un tratamiento contra el cáncer oral en estos pacientes.

También en el ámbito de las enfermedades cerebrovasculares genéticas, el proyecto CADASIMUS desarrolla una estrategia de reposicionamiento farmacológico en el CADASIL, una arteriopatía cerebral hereditaria rara vinculada a alteraciones en el gen NOTCH3. La iniciativa evalúa fármacos ya disponibles para determinar su potencial capacidad de intervenir en los mecanismos implicados en la enfermedad, con la finalidad de explorar nuevas opciones terapéuticas en una patología que actualmente no dispone de tratamientos específicos modificadores del curso clínico.

En el terreno del diagnóstico, otro proyecto en marcha se centra en la identificación y validación de biomarcadores plasmáticos y de imagen para el diagnóstico de las taupatías 4R, un grupo de trastornos neurodegenerativos poco frecuentes que incluye entidades como la parálisis supranuclear progresiva y la degeneración corticobasal. Estas enfermedades presentan importantes dificultades diagnósticas, especialmente en fases iniciales, debido a la superposición de síntomas con otras patologías más prevalentes. El desarrollo de marcadores biológicos específicos busca mejorar la precisión y la objetividad del diagnóstico, facilitando una identificación más precoz y diferenciada.

Asimismo, una ayuda de intensificación investigadora permite reforzar la línea de trabajo centrada en la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa minoritaria de elevada complejidad clínica. Este apoyo facilita una mayor dedicación a la investigación clínica y biomolecular en ELA, consolidando una línea orientada a profundizar en los mecanismos implicados en la enfermedad y a avanzar en su caracterización diagnóstica y pronóstica.

De forma complementaria, las ayudas de intensificación también contribuyen a impulsar líneas de investigación en el ámbito de las endocrinopatías raras, en conexión con el entorno de las redes europeas de referencia como Endo-ERN. Este refuerzo de la dedicación investigadora permite avanzar en el estudio de trastornos hormonales poco frecuentes y consolidar una actividad científica sostenida en patologías que requieren alta especialización y continuidad para mejorar su abordaje clínico.

En conjunto, estas líneas activas reflejan una estrategia de investigación sostenida que aborda las enfermedades minoritarias desde distintos niveles —molecular, diagnóstico y terapéutico— y que permite mejorar de forma progresiva la precisión en su abordaje clínico.

Perspectiva global y futuro de la investigación en enfermedades minoritarias

Estas líneas en desarrollo, junto con los resultados ya obtenidos, configuran un modelo de investigación sostenido y estructurado que aborda las enfermedades minoritarias desde múltiples perspectivas: clínica, molecular y tecnológica. La combinación de estudios mecanísticos, herramientas diagnósticas avanzadas y proyectos traslacionales permite avanzar de forma progresiva hacia una mayor precisión en la caracterización de estas patologías y en la identificación de nuevas oportunidades terapéuticas.

En un ámbito marcado por la complejidad y la baja prevalencia individual de cada enfermedad, el avance depende de la continuidad, la especialización y la capacidad de integrar conocimiento diverso. Desde este enfoque transversal, el IR Sant Pau contribuye a transformar de manera progresiva el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades minoritarias, alineando investigación y práctica clínica para dar respuesta a un reto que, aunque individualmente poco frecuente, tiene un impacto colectivo de gran magnitud.


El IR Sant Pau impulsa el desarrollo de Fanconinib, un inhibidor pionero dirigido contra una vía clave del cáncer

SINDROMES DE REPARACIO DEL DNA I PREDISPOSICIO AL CANCER_JORDI SURRALLES

El Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) ha recibido una ayuda de la convocatoria estatal «Proyectos Prueba de Concepto 2025», impulsada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a través de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), para avanzar en el desarrollo de Fanconinib, el primer inhibidor específico diseñado para bloquear la vía de reparación del ADN FA/BRCA, una diana emergente en oncología de precisión con un alto potencial terapéutico. El proyecto, liderado por el Dr. Jordi Surrallés, jefe del grupo de Síndromes de reparación del DNA y predisposición al cáncer, ha sido financiado con un total de 278.300 euros.

Muchos fármacos antitumorales ampliamente utilizados, como el cisplatino, actúan provocando un daño especialmente tóxico para las células tumorales: los enlaces cruzados intercadena del ADN. La vía FA/BRCA desempeña un papel esencial en la reparación de este tipo de daño. Su activación se asocia estrechamente con la resistencia a la quimioterapia en diversos tumores, mientras que su inhibición selectiva puede convertirse en una alternativa más dirigida y menos tóxica que los tratamientos actuales. Además, esta vía presenta interacciones de letalidad sintética, un fenómeno por el cual dos alteraciones que por separado no son letales sí lo son cuando coexisten. En oncología, la letalidad sintética ocurre cuando una célula cancerosa con una determinada mutación pierde la capacidad de sobrevivir si se inhibe un segundo gen o vía compensatoria. En el contexto del cáncer, esto significa que los tumores con mutaciones en diversos genes dependen de manera crítica de la vía de reparación FA/BRCA para sobrevivir; bloquearla puede eliminar selectivamente estas células tumorales vulnerables sin afectar al tejido sano, abriendo la puerta a terapias altamente específicas y con menos efectos secundarios.

En los últimos años, el equipo del Dr. Surrallés ha identificado y optimizado diversas moléculas químicas capaces de bloquear la vía FA/BRCA de reparación del ADN. Estas moléculas reproducen un fenotipo similar al que presentan células de pacientes afectados por anemia de Fanconi: fragilidad cromosómica, sensibilización al cisplatino y una toxicidad especialmente elevada en células tumorales con mutaciones en genes de letalidad sintética, lo que confirma su potencial como fármacos dirigidos.

Con esta nueva ayuda, el IR Sant Pau llevará a cabo una fase decisiva del desarrollo del proyecto. El equipo realizará nuevas optimizaciones de las moléculas, generará líneas celulares mutantes en genes de letalidad sintética mediante CRISPR/Cas9 y validará la eficacia del inhibidor tanto en modelos tumorales celulares como en ratones inmunodeficientes con tumores derivados de pacientes (PDX). Estos estudios permitirán seleccionar las moléculas más prometedoras y preparar su protección mediante una patente en colaboración del IR Sant Pau con la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

Para el Dr. Surrallés, este proyecto representa un paso adelante en las terapias de precisión. «Llevamos años estudiando la vía FA/BRCA y ahora estamos en disposición de desarrollar el primer inhibidor específico de esta ruta. Validar Fanconinib nos permitiría abrir una nueva vía terapéutica para tumores resistentes y con pocas opciones de tratamiento». El Dr. Surrallés subraya también la vocación traslacional del IR Sant Pau. «Nuestra experiencia trasladando descubrimientos del laboratorio a la clínica, incluidos ensayos clínicos internacionales y designaciones de medicamento huérfano por parte de la Agencia Europea de Medicamentos, demuestra que somos capaces de llevar la innovación hasta el paciente. Queremos que Fanconinib siga este mismo camino».

El potencial de impacto es elevado. Se estima que más de 300.000 pacientes anuales en Europa y en Estados Unidos presentan mutaciones relacionadas con la letalidad sintética de la vía FA/BRCA. A estos se suman los pacientes que podrían beneficiarse de una mayor sensibilidad a la quimioterapia o de estrategias de combinación con inmunoterapia. El interés creciente de diversas compañías farmacéuticas en terapias dirigidas contra vías de reparación del DNA refuerza el atractivo clínico e industrial del proyecto.

Con esta ayuda, el IR Sant Pau consolida su posición como centro de referencia internacional en la investigación de mecanismos de reparación del DNA y en el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas, reforzando el compromiso del centro con la innovación biomédica y el progreso en el tratamiento del cáncer.


La preeclampsia deja huella en el sistema cardiovascular años después del embarazo, incluso cuando no hay síntomas aparentes

La preeclàmpsia deixa empremta en el sistema cardiovascular anys després de l’embaràs, fins i tot quan no hi ha símptomes aparents

La preeclampsia es una complicación del embarazo ampliamente conocida por su impacto inmediato sobre la salud materna y fetal. Sin embargo, la evidencia científica acumulada en los últimos años ha demostrado que la preeclampsia se asocia también a un mayor riesgo cardiovascular a largo plazo en las mujeres que la han padecido. A pesar de ello, los mecanismos que explican este aumento del riesgo siguen sin estar completamente definidos.

Dos trabajos recientes, llevados a cabo en el grupo de Medicina Perinatal y de la Mujer del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), analizan cómo la preeclampsia y el desequilibrio angiogénico durante el embarazo se vinculan a cambios persistentes del sistema cardiovascular y renal femenino varios años después del parto.

«En estos trabajos hemos querido analizar qué ocurre con la salud cardiovascular de las mujeres varios años después de un embarazo complicado», explica el Dr. Pablo García Manau, investigador del grupo de Medicina Perinatal y de la Mujer del IR Sant Pau y autor correspondiente de ambos artículos. «Hasta ahora sabíamos que existía un mayor riesgo a largo plazo, pero faltaban datos que ayudaran a entender qué cambios persisten y en qué órganos».

El embarazo como prueba de esfuerzo cardiovascular

Está bien establecido que las mujeres que han tenido preeclampsia presentan, a largo plazo, un mayor riesgo de hipertensión arterial, trombosis, diabetes, enfermedad renal y eventos cardiovasculares. La evidencia científica disponible muestra que este incremento del riesgo se mantiene durante décadas y que la preeclampsia tiene un valor pronóstico propio en la salud futura de la mujer. De hecho, análisis epidemiológicos previos han estimado que cada episodio de preeclampsia puede asociarse a una reducción aproximada de tres años en la esperanza de vida.

Uno de los elementos clave en la fisiopatología de la preeclampsia es el desequilibrio angiogénico, una alteración de dos factores que pueden alterar la función del endotelio y la adaptación de los vasos sanguíneos, detectable durante la gestación mediante el cociente sFlt-1/PlGF, incluso antes de que aparezcan los síntomas clínicos. No obstante, no todas las mujeres con este perfil desarrollan la enfermedad.

«El embarazo es una auténtica prueba de esfuerzo para el sistema cardiovascular de la mujer», explica el Dr. Pablo García Manau. «Ante un mismo estrés biológico, algunas desarrollan clínica, como la preeclampsia, y otras no, lo que indica que no todas parten del mismo punto de partida a nivel cardiovascular».

Desde esta perspectiva, los dos trabajos llevados a cabo en el IR Sant Pau analizan de forma complementaria qué cambios persisten a medio plazo tras el embarazo, tanto desde el punto de vista funcional vascular como a nivel bioquímico, con el objetivo de avanzar en la comprensión de los mecanismos subyacentes a estas diferencias.

Vasos más rígidos entre tres y seis años después del parto

El primero de los artículos, publicado en Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica, evaluó a 354 mujeres entre tres y seis años después del parto. De ellas, 148 habían presentado preeclampsia o restricción del crecimiento fetal asociada a insuficiencia placentaria, mientras que 206 no tenían antecedentes de estas complicaciones. En un subgrupo de 249 participantes se disponía además de la determinación del cociente sFlt-1/PlGF durante la gestación.

Durante el seguimiento posparto se llevó a cabo una evaluación vascular no invasiva que incluyó el Doppler de la arteria oftálmica en ambos ojos y la medición del grosor íntima-media carotídeo. En el Doppler oftálmico se analizó el OA-PSV ratio, un parámetro que refleja la resistencia vascular periférica y permite evaluar de forma indirecta la elasticidad arterial.

«La arteria oftálmica nos permite obtener una medida funcional del sistema vascular, es decir, de cómo responden los vasos al latido del corazón», señala el Dr. Pablo García Manau.

Los datos mostraron que las mujeres con antecedentes de insuficiencia placentaria presentaban valores significativamente más elevados de la ratio entre los dos picos sistólicos, lo que indica una mayor resistencia vascular persistente años después del embarazo. Esta diferencia fue especialmente evidente en quienes habían desarrollado preeclampsia y, dentro de este grupo, en las que además presentaron un desequilibrio angiogénico durante la gestación.

En el análisis combinado, el aumento del OA-PSV ratio fue significativo únicamente en el grupo que reunía ambos factores —preeclampsia clínica y desequilibrio angiogénico—, mientras que no se observaron diferencias relevantes en las mujeres con desequilibrio angiogénico aislado sin expresión clínica.

Por el contrario, no se observaron diferencias significativas en el grosor íntima-media carotídeo entre los distintos grupos de mujeres, ni en función de los antecedentes obstétricos ni del perfil angiogénico durante la gestación. Este parámetro mide el grosor de las capas internas de la pared de la arteria carótida y se utiliza de forma habitual como un marcador estructural de daño vascular y de riesgo cardiovascular a largo plazo.

«El grosor íntima-media carotídeo suele reflejar cambios que aparecen con el paso del tiempo», explica el Dr. Pablo García Manau. «Que no encontremos diferencias a los tres o seis años del parto indica que, en esta fase, las alteraciones asociadas a la preeclampsia no se manifiestan todavía como cambios estructurales, sino antes a nivel funcional, en la forma en que los vasos se adaptan al flujo sanguíneo».

Corazón y riñón: huellas biológicas distintas según la evolución clínica

El segundo trabajo, publicado en Journal of Clinical Medicine, analizó el perfil bioquímico, metabólico y cardiovascular de 363 mujeres evaluadas también entre tres y seis años después del parto, de las cuales 113 habían presentado preeclampsia. Se examinaron múltiples parámetros en sangre y orina, incluidos biomarcadores cardiovasculares como la troponina T ultrasensible (hs-TnT) y el NT-proBNP, así como indicadores de función renal.

Los resultados mostraron que las mujeres con antecedente de preeclampsia presentaban concentraciones ligeramente más elevadas de hs-TnT, indicativas de estrés cardíaco subclínico, en comparación con aquellas sin preeclampsia previa. Aunque estos valores se situaban dentro de rangos considerados normales y no tenían relevancia clínica directa, la diferencia fue estadísticamente significativa.

En cambio, al analizar los resultados según el perfil angiogénico durante la gestación, independientemente de la aparición o no de preeclampsia clínica, se identificó un patrón diferente. Las mujeres con un cociente sFlt-1/PlGF ≥38 durante el embarazo presentaban en el seguimiento valores ligeramente superiores de proteinuria, potasio y lactato deshidrogenasa (LDH), junto con un recuento leucocitario algo inferior.

Estas variaciones fueron más evidentes cuanto mayor era el grado de desequilibrio angiogénico durante la gestación, especialmente en el caso de la proteinuria, que mostró una relación positiva con el valor del cociente sFlt-1/PlGF.

«En las mujeres con desequilibrio angiogénico que no llegan a desarrollar preeclampsia clínica, el corazón no parece verse afectado, pero sí detectamos cambios sutiles a nivel renal», señala el Dr. Pablo García Manau. «El riñón es un órgano muy dependiente del endotelio y especialmente sensible a este tipo de alteraciones».

No se observaron diferencias significativas en otros biomarcadores cardiovasculares, como el NT-proBNP, lo que concuerda con el hecho de que las mujeres evaluadas no presentaban insuficiencia cardíaca ni enfermedad cardiovascular manifiesta en el momento del seguimiento.

Hacia un seguimiento más preciso de la salud cardiovascular femenina

En conjunto, ambos trabajos sugieren que la disfunción placentaria durante el embarazo puede asociarse a cambios persistentes a medio plazo, tanto a nivel funcional como bioquímico, y que estas manifestaciones no son homogéneas en todas las mujeres.

«La preeclampsia no solo pone de manifiesto una vulnerabilidad previa, sino que además empeora el pronóstico cardiovascular de estas mujeres», concluye el Dr. Pablo García Manau. «Pero también observamos que quienes no desarrollan la enfermedad clínica no están completamente libres de riesgo».

Estos resultados se enmarcan en el estudio CARDIOMOM (Cardiovascular Risk Assessment in Young Women After Index Pregnancy with and without Placental Complications), un proyecto del IR Sant Pau que sigue de forma prospectiva la salud cardiovascular de mujeres tras un embarazo con y sin complicaciones placentarias, con el objetivo de identificar marcadores precoces de riesgo y mejorar las estrategias de seguimiento y prevención en el posparto.

«Las herramientas actuales de estimación del riesgo cardiovascular se han desarrollado fundamentalmente a partir de datos obtenidos en hombres», explica el Dr. Pablo García Manau. «Nuestro objetivo con CARDIOMOM es generar conocimiento específico en salud cardiovascular femenina que permita avanzar hacia estrategias de seguimiento y prevención más ajustadas a la realidad de las mujeres».

Artículos de referencia:

  1. Garcia-Manau P, Platero J, Costa N, Garcia Z, Garrido-Giménez C, Pellicer C, Ullmo J, Nan M, Mora J, Garcia-Osuna A, Sánchez-Garcia O, Jordi M, Choliz M, Cruz-Lemini M, Trilla C, Dominguez-Gallardo C, Llurba E. Ophthalmic artery Doppler and carotid intima-media thickness 3-6 years postpartum in women with and without a history of placental insufficiency. Acta Obstet Gynecol Scand 2026;105:94–104. https://doi.org/10.1111/aogs.70059.
  2. Costa N, Platero J, Garcia-Manau P, Sanchez-Garcia O, Pellicer C, Jordi M, Garcia Z, Garrido-Gimenez C, Ullmo J, Nan M, Mora J, Garcia-Osuna A, Choliz M, Cruz-Lemini M, Del Carmen Medina M, Llurba E. Long-term biochemical and cardiovascular profiles 3-6 years after preeclampsia: Impact of angiogenic imbalance during pregnancy. J Clin Med 2025;14:8389. https://doi.org/10.3390/jcm14238389.

Un estudio internacional aporta evidencia a largo plazo sobre bimekizumab en psoriasis en placa

Dra. Anna López

Un ensayo clínico internacional con seguimiento a tres años, cuyos resultados han sido publicados en JAMA Dermatology, aporta nueva evidencia sobre la evolución a largo plazo de pacientes con psoriasis en placa moderada a grave tratados con bimekizumab. La Dra. Anna López-Ferrer, investigadora del grupo de Dermatología del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau) y miembro del Servicio de Dermatología del Hospital de Sant Pau, figura como coautora de este análisis, centrado específicamente en los resultados reportados por los propios pacientes.

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de base inmunomediada que puede tener un impacto significativo en la calidad de vida. Más allá de las lesiones cutáneas visibles, síntomas como el picor, el dolor o la descamación influyen de manera directa en el bienestar físico, emocional y social. En este contexto, la incorporación de medidas centradas en el paciente en los ensayos clínicos se ha convertido en un elemento clave para evaluar el beneficio terapéutico de forma integral.

Resultados centrados en el paciente tras tres años de seguimiento

El estudio BE RADIANT es un ensayo de fase 3b multicéntrico internacional que incluyó una extensión abierta hasta completar tres años de seguimiento. El trabajo publicado analiza los denominados patient-reported outcomes (PROs), es decir, los resultados comunicados directamente por los pacientes mediante instrumentos validados que miden síntomas y calidad de vida relacionada con la salud.

Los datos muestran que las mejoras observadas durante las fases iniciales del tratamiento se mantienen de forma sostenida a lo largo del tiempo. En particular, se registraron reducciones persistentes en síntomas como el picor y el dolor, así como mejoras relevantes en los cuestionarios de calidad de vida dermatológica. Esta información resulta especialmente relevante en una patología crónica que requiere tratamientos prolongados y en la que la percepción del paciente constituye un componente esencial de la evaluación terapéutica.

«Disponer de datos a tres años con medidas centradas en el paciente es especialmente relevante en una enfermedad crónica como la psoriasis. Estos resultados nos permiten valorar no solo la respuesta clínica, sino también el impacto real del tratamiento en la calidad de vida de los pacientes a largo plazo», señala la Dra. Anna López-Ferrer.

Investigación clínica colaborativa

La publicación en una revista internacional de referencia como JAMA Dermatology subraya la relevancia científica del ensayo y la importancia de integrar variables clínicas y resultados reportados por los pacientes en el diseño de estudios a largo plazo. Para el IR Sant Pau, este tipo de trabajos contribuye a reforzar la investigación clínica en enfermedades inflamatorias y a avanzar hacia una evaluación terapéutica más completa y centrada en la experiencia del paciente.

La participación en estudios multicéntricos internacionales permite consolidar la experiencia del equipo en ensayos clínicos y en la evaluación rigurosa de nuevas estrategias terapéuticas en psoriasis, en línea con el compromiso del IR Sant Pau con la investigación clínica de calidad.

Artículo de referencia:

Augustin M, Feldman SR, Warren RB, Armstrong A, Vender R, López-Ferrer A, Dawe WH, Lambert J, Szilagyi B, Hoepken B, Warham R, Gottlieb AB. Three-year Patient-reported Outcomes from bimekizumab for plaque psoriasis: The BE RADIANT randomized clinical trial with open-label extension. JAMA Dermatol 2026. https://doi.org/10.1001/jamadermatol.2025.6055


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