NOTICIAS

La Dra. Mireia Tondo participa en el Senado en una jornada sobre los biomarcadores en el Alzheimer

Detectar la enfermedad de Alzheimer años antes de la aparición de la demencia es una posibilidad cada vez más cercana gracias al avance de los biomarcadores y otras herramientas diagnósticas. Este cambio de paradigma, que está transformando la manera de abordar la enfermedad, centró una jornada celebrada en el Senado que reunió a expertos, representantes de pacientes y responsables políticos y que contó con la participación de la Dra. Mireia Tondo, investigadora del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau).

La jornada, organizada por la Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (CEAFA), abordó los retos que plantea la incorporación de nuevas herramientas capaces de identificar alteraciones biológicas asociadas a la enfermedad en fases muy tempranas. Los participantes analizaron cómo estos avances están modificando el proceso diagnóstico y debatieron sobre la necesidad de adaptar los sistemas sanitarios a una realidad en la que el Alzheimer puede detectarse mucho antes de la aparición de los síntomas más evidentes.

«Estamos asistiendo a un cambio de paradigma en la manera de entender y diagnosticar la enfermedad de Alzheimer. Cada vez disponemos de herramientas más sensibles que nos permiten detectar alteraciones biológicas en etapas muy tempranas, cuando todavía existe una importante ventana de oportunidad para actuar y planificar la atención de los pacientes», señala la Dra. Mireia Tondo. Precisamente, la investigadora del IR Sant Pau participó en una mesa de debate dedicada a los nuevos biomarcadores y a su impacto en el diagnóstico y el abordaje de la enfermedad.

El reto de incorporar los biomarcadores a la práctica clínica

Durante la jornada se debatió sobre cómo garantizar que los avances científicos lleguen de manera efectiva a los pacientes. Los expertos destacaron la necesidad de desarrollar circuitos asistenciales adaptados a las nuevas herramientas diagnósticas, reforzar la coordinación entre profesionales y asegurar un acceso equitativo a estas tecnologías en todo el territorio.

Los biomarcadores están llamados a desempeñar un papel cada vez más importante en el diagnóstico del Alzheimer, ya que permiten identificar cambios biológicos asociados a la enfermedad incluso antes de la aparición de los primeros síntomas cognitivos. Su incorporación progresiva a la práctica clínica plantea oportunidades importantes, pero también desafíos organizativos, asistenciales y éticos.

«El reto ya no es únicamente disponer de herramientas diagnósticas innovadoras, sino asegurar que puedan incorporarse de manera efectiva y equitativa a los sistemas de salud. Es fundamental que los avances científicos se traduzcan en beneficios reales para los pacientes y sus familias», añade la Dra. Tondo.

La jornada también puso de manifiesto la importancia de incorporar la perspectiva de las personas afectadas y de sus cuidadores en el diseño de los futuros modelos asistenciales, así como de promover una mayor coordinación entre la investigación, la práctica clínica y las políticas sanitarias.

La experiencia de Sant Pau en la investigación sobre el Alzheimer

La participación de la investigadora del IR Sant Pau en este foro se enmarca en la trayectoria del centro en el estudio de los mecanismos biológicos de la enfermedad de Alzheimer y en el desarrollo de nuevas herramientas para su detección precoz.

Entre las investigaciones recientes lideradas desde Sant Pau destaca un estudio publicado en la revista Journal of Lipid Research que identificó una alteración en la captación neuronal de colesterol asociada a la variante genética APOE4, el principal factor de riesgo genético para la enfermedad de Alzheimer. El trabajo aportó nuevas evidencias sobre los procesos biológicos implicados en la enfermedad y abrió nuevas vías para el desarrollo de futuras estrategias diagnósticas y terapéuticas.

La jornada celebrada en el Senado puso de manifiesto que la llegada de biomarcadores cada vez más precisos está impulsando una transformación profunda en el abordaje del Alzheimer. Para los participantes, aprovechar plenamente el potencial de estos avances requerirá una estrecha colaboración entre investigadores, profesionales sanitarios, asociaciones de pacientes y responsables políticos, con el objetivo de trasladar el conocimiento científico a mejoras reales en la atención de las personas afectadas por la enfermedad.


Identifican subtipos de diabetes tipo 2 en una población de Cataluña

Grup CIBERDEM - Didac Mauricio

Una investigación ha demostrado que es posible identificar subtipos clínicamente relevantes de diabetes tipo 2 desde el momento del diagnóstico en una población catalana, y que ello tiene implicaciones para su aplicación en la estrategia de medicina personalizada de precisión.

«Los resultados, publicados en la revista Cardiovascular Diabetology, abren la puerta a una clasificación más precisa de la enfermedad que podría ayudar a personalizar el seguimiento y el tratamiento de los pacientes desde etapas tempranas», comenta el coordinador del estudio, el Dr. Dídac Mauricio, director científico del área de Diabetes y Enfermedades Metabólicas del CIBER (CIBERDEM) y jefe del grupo de Endocrinología, Diabetes y Nutrición del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau).

La investigación incluyó a 991 personas con diabetes tipo 2 de diagnóstico reciente, reclutadas entre 2022 y 2026 en 28 centros de Barcelona y Lleida, en el marco del estudio prospectivo COPERNICAN. Utilizando un método de agrupación estadística basado en seis variables clínicas —edad en el momento del diagnóstico, hemoglobina glicada, índice de masa corporal, función de las células beta pancreáticas, resistencia a la insulina y presencia de autoanticuerpos antiislote—, el equipo investigador reprodujo el modelo de clasificación propuesto por el grupo sueco de la Dra. Emma Ahlqvist, que distingue cinco subtipos de diabetes tipo 2.

Una clasificación más ajustada a la población catalana

Los resultados confirmaron la existencia de los fenotipos descritos previamente en poblaciones escandinavas: diabetes autoinmune grave (SAID), diabetes grave con déficit de insulina (SIDD), diabetes grave con resistencia a la insulina (SIRD), diabetes leve relacionada con la obesidad (MOD) y diabetes leve relacionada con la edad (MARD). Sin embargo, el estudio detectó que esta clasificación de los cuatro últimos grupos presentaba una estabilidad estadística limitada en la población mediterránea, ya que ninguno de los grupos alcanzaba el umbral de estabilidad establecido.

Cuando se permitió que el análisis determinara de forma libre el número óptimo de grupos, se observó que, además del grupo con diabetes autoinmune, una solución con tres clústeres (subgrupos) adicionales presentaba una estabilidad notablemente superior: un fenotipo con obesidad y resistencia a la insulina, un fenotipo con déficit de insulina y un fenotipo relacionado con la edad. «Estos resultados sugieren que la heterogeneidad metabólica de la diabetes tipo 2 en nuestra población podría estar mejor representada por una estructura de cuatro grupos, lo que tiene implicaciones importantes para la manera en que evaluamos y clasificamos a los pacientes desde el momento del diagnóstico», explica el Dr. Mauricio.

El estudio también encontró que el subgrupo de diabetes relacionada con la obesidad (MOD) no mostraba una separación clara en esta cohorte, sino que se distribuía entre los otros grupos, lo que sugiere que, en la población mediterránea, este fenotipo podría representar un espectro metabólico intermedio más que una entidad diferenciada.

Hacia una medicina de precisión en diabetes

Dado que el estudio realizó la clasificación en el momento del diagnóstico, antes de iniciar cualquier tratamiento, la cohorte COPERNICAN ofrece la oportunidad de examinar si estos subtipos metabólicos presentan perfiles de riesgo cardiovascular diferentes a lo largo del tiempo. «La identificación precoz de estos fenotipos podría permitirnos estratificar mejor este riesgo y orientar las intervenciones preventivas de manera más individualizada», añade la Dra. Berta Fernández-Camins, primera firmante del artículo e investigadora de la Universidad de Barcelona y del IR Sant Pau.

El trabajo ha contado con la participación del grupo del Dr. Àlex Perera del área de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina del CIBER (CIBER-BBN), que también es investigador de la Universidad Politécnica de Cataluña. Además, han participado investigadores del IDIAP Jordi Gol, la Universidad de Lleida y el IRBLleida, entre otras instituciones.

«Este es el primer estudio diseñado específicamente para evaluar la clasificación fenotípica de Ahlqvist en una cohorte mediterránea de nuevo diagnóstico, a diferencia de la mayoría de los estudios de replicación, que han utilizado cohortes preexistentes. El seguimiento longitudinal de los participantes permitirá analizar en el futuro la evolución de cada subgrupo, su respuesta a los tratamientos y el desarrollo de complicaciones», concluye el equipo investigador.

Referencia del artículo

Fernandez-Camins B, Vlacho B, Rojo-López MI, Granado-Casas M, Gratacòs M, Ortega-Bravo M, Cendros-Massioui M, Palmieri F, Perera-LLuna A, Franch-Nadal J, Mauricio D. Phenotypic clustering of newly diagnosed type 2 diabetes in a Mediterranean cohort. Cardiovasc Diabetol. 2026. https://doi.org/10.1186/s12933-026-03198-w


Mejores guías clínicas gracias a un nuevo método para evaluar múltiples tratamientos

Jessica Beltrán i Pablo Alonso

Comparar varias intervenciones sanitarias y decidir cuál es la más adecuada para los pacientes es uno de los retos más complejos en la elaboración de guías clínicas. Un artículo publicado en Annals of Internal Medicine, liderado por investigadores de la Unidad de Síntesis de Evidencia, perteneciente al Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), presenta una actualización del marco de la evidencia a la decisión (Marco EtD), una herramienta metodológica diseñada para facilitar la toma de decisiones de los paneles que elaboran guías cuando existen múltiples opciones terapéuticas.

El marco EtD forma parte del sistema GRADE (Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation), el estándar metodológico internacional utilizado para desarrollar guías de práctica clínica basadas en la evidencia. Este enfoque permite estructurar el proceso mediante el cual los paneles de expertos integran los resultados de la investigación científica con otros factores relevantes, como los valores y preferencias de los pacientes, el uso de recursos, la equidad o la viabilidad de implementación, al formular recomendaciones.

El trabajo ha sido desarrollado por un grupo internacional de expertos del GRADE Working Group, con el liderazgo de investigadores del IR Sant Pau. El Dr. Pablo Alonso, jefe del grupo de Epidemiología Clínica y Servicios Sanitarios del IR Sant Pau, es autor principal y de correspondencia de este artículo. «Este trabajo proporciona una guía metodológica clara para abordar uno de los retos más complejos en la elaboración de guías clínicas: comparar múltiples intervenciones y determinar cuál es la opción más adecuada para los pacientes», explica el Dr. Pablo Alonso. «Este marco, publicado por nuestro grupo, ya se había posicionado como estándar internacional para formular recomendaciones basadas en la evidencia, y con esta actualización ampliamos su capacidad para responder a preguntas clínicas más complejas».

Un método para decisiones más complejas

En la práctica clínica, elegir un tratamiento no depende únicamente de su eficacia. También influyen factores como los posibles efectos adversos, los recursos necesarios, las preferencias de los pacientes o la facilidad de implementación en distintos sistemas sanitarios. Este reto es especialmente relevante cuando existen varias alternativas terapéuticas, una situación cada vez más frecuente en la práctica clínica y en la salud pública.

Aunque herramientas como los metaanálisis en red permiten comparar múltiples intervenciones en un mismo análisis, no determinan por sí solas cuál es la opción preferible, ya que no integran de forma completa todos los factores que intervienen en la decisión. En este contexto, el nuevo modelo amplía el marco EtD para permitir que los paneles de expertos evalúen simultáneamente distintas opciones, integrando la evidencia científica con otros criterios relevantes para la práctica clínica.

Entre sus principales aportaciones destaca la incorporación del concepto de “efecto neto”, que resume el balance entre beneficios y riesgos de cada intervención y facilita comparar distintas alternativas de manera más transparente. Además, introduce herramientas que permiten ordenar las opciones según su grado de preferencia, teniendo en cuenta aspectos como la magnitud de los efectos, la certeza de la evidencia o el uso de recursos, lo que contribuye a formular recomendaciones más claras y consistentes.

«Las decisiones en salud son complejas y no pueden basarse solo en un único criterio», señala el Dr. Alonso. «Este enfoque integra todos los factores relevantes y hace explícitos los motivos detrás de cada recomendación».

Una herramienta clave para el desarrollo de guías clínicas

Las guías clínicas son herramientas fundamentales que orientan la práctica médica y las decisiones en salud pública. Su elaboración implica traducir la evidencia científica en recomendaciones claras y aplicables, un proceso que debe ser riguroso, transparente y coherente entre distintos contextos.

El nuevo marco EtD contribuye a mejorar este proceso al facilitar que las recomendaciones sean más consistentes, comparables y aplicables en diferentes sistemas sanitarios. Para ello, el modelo propone definir previamente qué resultados son más importantes para los pacientes y qué magnitud de efecto se considera relevante, lo que ayuda a evitar interpretaciones sesgadas y refuerza la transparencia en la toma de decisiones.

«Las guías clínicas deben ayudar a tomar decisiones complejas en situaciones en las que existen varias alternativas posibles», explica Jessica Beltrán, primera autora del estudio. «Este marco proporciona una manera sistemática de analizar toda la información disponible y de hacer explícitos los criterios que sustentan cada decisión».

La Unidad de Síntesis de Evidencia del IR Sant Pau, referente internacional en metodología para la elaboración de guías clínicas

El trabajo ha sido desarrollado por el GRADE Working Group, con liderazgo de la Unidad de Síntesis, reforzando el papel del IR Sant Pau, como uno de los referentes internacionales en metodología para la elaboración de guías clínicas basadas en evidencia.

«En la Unidad de Síntesis llevamos años contribuyendo al desarrollo de los métodos GRADE y colaborando con organizaciones internacionales que elaboran guías clínicas y recomendaciones de salud pública», explica el Dr. Alonso. «Nuestro objetivo es mejorar la forma en que la evidencia científica se transforma en decisiones que afectan a la práctica clínica y a la salud de las personas».

La Unidad de Síntesis de Evidencia participa activamente en iniciativas internacionales dedicadas a mejorar la calidad metodológica de las recomendaciones sanitarias y también ha contribuido a la elaboración del manual internacional GRADE, utilizado por organismos y sociedades científicas de todo el mundo, así como los manuales del Programa de Guías del Sistema Nacional de Salud. Como reflejo de su trayectoria e impacto, cabe señalar que en el último año ha participado en otros tres desarrollos metodológicos GRADE, publicados también en Annals of Internal Medicine.

En la práctica, este tipo de avances metodológicos tiene un impacto directo en la forma en que se elaboran las recomendaciones clínicas que orientan la atención sanitaria. Al facilitar la comparación rigurosa entre múltiples alternativas terapéuticas, el nuevo marco EtD puede contribuir a que las guías clínicas reflejen mejor la evidencia científica disponible y ayuden a los profesionales sanitarios a tomar decisiones más informadas en beneficio de los pacientes.

Artículos de referencia:

  • Beltran J, Etxeandia-Ikobaltzeta I, Piggott T, Akl EA, Mustafa RA, Hazlewood G, Canelo-Aybar C, Santesso N, Brignardello-Petersen R, Mathioudakis AG, Alonso Carrasco-Labra A, Nonino F, de Beer H, Mayer M, Shamliyan T, Wiercioch W, Dietl B, Guyatt G, Schünemann HJ, Alonso-Coello P. New GRADE Evidence-to-Decision Framework for Pairwise and Multiple Comparisons (GRADE Guidance 45). Ann Intern Med. 2026;179:000–000. doi:10.7326/ANNALS-25-04273.
  • Alonso-Coello P, Schünemann HJ, Moberg J, Brignardello-Petersen R, Akl EA, Davoli M, Treweek S, Mustafa RA, Rada G, Rosenbaum S, Morelli A, Guyatt GH, Oxman AD; GRADE Working Group. GRADE Evidence to Decision (EtD) frameworks: a systematic and transparent approach to making well informed healthcare choices. 1: Introduction. BMJ. 2016 Jun 28;353:i2016. doi: 10.1136/bmj.i2016. PMID: 27353417.
  • Alonso-Coello P, Oxman A D, Moberg J, Brignardello-Petersen R, Akl E A, Davoli M et al. GRADE Evidence to Decision (EtD) frameworks: a systematic and transparent approach to making well informed healthcare choices. 2: Clinical practice guidelines BMJ 2016; 353 :i2089

El Ministerio de Sanidad renueva por cuatro años la suscripción a la Biblioteca Cochrane en español

El Ministerio de Sanidad de España ha renovado por cuatro años la suscripción a la Biblioteca Cochrane, cuya versión en español es responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano (CCIb). El nuevo contrato, con vigencia retroactiva desde el 1 de enero de 2026, garantiza la continuidad del acceso gratuito desde España y en español a uno de los recursos de evidencia científica en salud más consultados en el mundo.

Además de la traducción, el acuerdo incluye actividades de transferencia del conocimiento y divulgación orientadas a ampliar el alcance e impacto de la evidencia Cochrane entre profesionales sanitarios, gestores, investigadores, pacientes y público general. El CCIb está integrado, funcional y físicamente, en el Servicio de Epidemiología Clínica y Salud Pública del Hospital de Sant Pau, y forma parte del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau).

La historia de este compromiso del Ministerio es larga. Las primeras revisiones Cochrane en español se anunciaron en el Colloquium de Baltimore en 1998. En 2002 nació la Biblioteca Cochrane Plus, y en 2003 el Ministerio suscribió el primer contrato de financiación. En 2018, la Biblioteca Cochrane Plus se integró en la Biblioteca Cochrane y se creó el actual portal bilingüe (inglés y español), que hoy ofrece acceso a las traducciones al español de las casi 10.000 revisiones sistemáticas disponibles en la colección.

“Que el Ministerio renueve este compromiso es el mejor reconocimiento posible a más de dos décadas de trabajo para acercar la mejor evidencia disponible a los profesionales y ciudadanos de habla hispana. Los datos de uso de este recurso nos dicen que ha valido la pena”, señala Xavier Bonfill, director del Servicio de Epidemiología y fundador del CCIb, quien impulsó el proyecto desde sus inicios.

En los últimos cinco años (2021-2025), más de 100.000 visitantes únicos al mes han accedido a las revisiones en español, lo que representa cerca de 7 millones de visitas únicas en total y alrededor del 13 % del total de visitas globales a la Biblioteca Cochrane. El acceso al texto completo confirma el alto nivel de implicación con los contenidos: en los últimos 12 meses, los usuarios de España registran una media de 1,85 accesos al texto completo por visitante, muy por encima de la media global del portal (1,28). Entre los países hispanohablantes, Ecuador (2,14), Chile (1,73) y México (1,41) también superan esa media global, lo que indica que el portal en español genera un uso más intensivo que la media mundial.


El Dr. Manel Esteller, incluido por Forbes entre los Top 50 divulgadores expertos en salud de España

Dr. Manel Esteller

Las revistas Forbes y Forbes Women han incluido al Dr. Manel Esteller en la selección “Top 50 Divulgadores Expertos en Salud de España”, un reconocimiento que valora el papel de profesionales e investigadores que contribuyen a acercar el conocimiento biomédico a la sociedad a través de distintos canales de divulgación. La iniciativa distingue perfiles con capacidad de generar impacto social mediante la comunicación científica, la participación en medios, la publicación de libros, la actividad digital y la promoción de información rigurosa y accesible en el ámbito de la salud.

La selección elaborada por Forbes reúne a profesionales de ámbitos muy diversos, entre ellos investigadores biomédicos, médicos, divulgadores científicos y creadores de contenido especializados en salud, con el objetivo de reconocer la creciente importancia de la divulgación en un momento marcado por la sobreinformación y la circulación de contenidos no verificados en el entorno digital.

El Dr. Esteller es jefe del Grupo de Epigenética del Cáncer del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), profesor de investigación ICREA y catedrático de Genética de la Universitat de Barcelona. Su actividad científica se ha centrado en el estudio de la epigenética y las modificaciones del material genético implicadas en distintas enfermedades, especialmente el cáncer.

«La divulgación científica es hoy más necesaria que nunca. La sociedad necesita información rigurosa y comprensible para poder entender mejor las enfermedades, los avances biomédicos y también los retos que tenemos como investigadores. Que una publicación como Forbes destaque esta labor ayuda también a dar visibilidad a la importancia de acercar la ciencia a la ciudadanía», señala el Dr. Manel Esteller.

Además de su labor investigadora, el reconocimiento valora su actividad divulgativa a través de libros, colaboraciones en medios de comunicación, conferencias y participación en redes sociales. Entre sus publicaciones destacan No soy mi ADN, Hablemos de cáncer, Cartas a un joven investigador y El secreto de la vida eterna.

En los últimos años, el Dr. Esteller ha mantenido también una presencia activa en redes sociales y formatos digitales de divulgación, participando en podcasts, entrevistas y encuentros abiertos al público para explicar de manera accesible cuestiones relacionadas con el cáncer, la genética y el envejecimiento. A través de plataformas como X, donde comparte habitualmente contenidos científicos y reflexiones sobre investigación biomédica, contribuye a acercar la ciencia a audiencias amplias y diversas.

Considerado uno de los científicos más citados del mundo según la Universidad de Stanford, el Dr. Esteller ha recibido, entre otros reconocimientos, el Premio Nacional de Genética, el Premio Severo Ochoa y el Premio Rey Jaime I.


Un tratamiento con omega-3 purificado reduce el daño cardíaco tras un infarto al actuar directamente sobre el corazón

Gemma Vilahur i Sebastià Alcover

Un tipo de ácido graso omega-3 presente en el pescado azul, utilizado en forma de medicamento para reducir los triglicéridos, podría proteger directamente al corazón tras un infarto. Un estudio liderado por el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) demuestra que el éster etílico del ácido eicosapentaenoico (EPA-E) reduce el daño cardíaco a través de mecanismos que van más allá de su efecto sobre los lípidos en sangre.

El trabajo, publicado en la revista European Heart Journal, muestra que este compuesto no solo mejora el perfil lipídico, sino que actúa directamente sobre el tejido cardíaco lesionado, modulando procesos clave como la inflamación, el metabolismo celular y el estrés oxidativo, todos ellos determinantes en la evolución del infarto.

Estos resultados se alinean con los observados en ensayos clínicos previos, como el estudio REDUCE-IT, en los que este tipo de tratamiento ha demostrado reducir eventos cardiovasculares en pacientes con hipertrigliceridemia —una alteración frecuente, presente en cerca de un tercio de la población, asociada a un mayor riesgo cardiovascular incluso en personas con niveles de colesterol LDL controlados—, aunque el alcance de este beneficio no puede explicarse únicamente por la reducción de los triglicéridos circulantes.

«Hasta ahora sabíamos que este tratamiento ayudaba a reducir el riesgo cardiovascular, pero nuestros resultados indican que su efecto es mucho más amplio. Actúa directamente sobre el corazón infartado, favoreciendo mecanismos que limitan la lesión y mejoran la respuesta del tejido tras un infarto», explica la Dra. Gemma Vilahur, jefa del grupo de investigación en Patología Molecular y Terapéutica de las Enfermedades Aterotrombóticas del IR Sant Pau y del grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV), autora principal del estudio.

La investigación, cuyo primer autor es el doctorando Sebastià Alcover, aporta así una nueva perspectiva sobre el papel de este tipo de compuestos en la protección cardiovascular, al demostrar que su beneficio no se limita al control de los triglicéridos, sino que implica mecanismos directos sobre el tejido cardíaco que condicionan la evolución del infarto.

Un efecto protector independiente de los triglicéridos

El estudio se desarrolló en un modelo experimental en ratas que reproduce una situación frecuente en la práctica clínica, como es la presencia de niveles elevados de triglicéridos en sangre asociados a un mayor riesgo de infarto. Para ello, los investigadores indujeron este aumento de triglicéridos mediante una dieta rica en carbohidratos durante varias semanas y, una vez establecida esta alteración metabólica, administraron EPA-E a una parte de los animales durante dos semanas, mientras que el resto no recibió tratamiento.

Tras este periodo, indujeron de forma controlada un infarto de miocardio mediante la oclusión temporal de una arteria coronaria y analizaron la evolución del daño cardíaco en las 24 horas posteriores. Este enfoque permitió estudiar en condiciones controladas tanto el efecto del tratamiento como la respuesta del tejido cardíaco tras el infarto.

Los datos obtenidos indicaron que los animales tratados presentaban un tamaño de infarto significativamente menor que los no tratados, lo que refleja una menor extensión del daño en el tejido cardíaco. Además, la mortalidad asociada al infarto se redujo prácticamente a la mitad en los animales tratados (29 %) en comparación con los no tratados (56 %), acercándose a los valores observados en el grupo control (13 %), aunque no llegó a ser estadísticamente significativa.

Uno de los hallazgos más relevantes del trabajo fue que estos beneficios no se relacionaron con los niveles de triglicéridos en sangre. De hecho, no se observó ninguna asociación entre la concentración de triglicéridos y la magnitud del daño cardíaco o la supervivencia tras el infarto. Esto sugiere que la reducción del daño no depende exclusivamente del descenso de estos lípidos, sino que el tratamiento ejerce efectos adicionales directamente sobre el corazón.

«Este resultado es relevante porque ayuda a explicar por qué este tratamiento ha demostrado beneficios en pacientes incluso cuando los triglicéridos no son especialmente elevados», señala Sebastià Alcover. Este resultado cuestiona la idea de que la reducción de triglicéridos sea el principal mecanismo de beneficio de este tratamiento y refuerza la hipótesis de que EPA-E ejerce un efecto protector directo sobre el tejido cardíaco.

Menos daño y mejor respuesta del tejido cardíaco

Más allá de la reducción del daño inicial, el estudio muestra que EPA-E interviene en los procesos que determinan cómo el corazón responde y se repara tras un infarto. Tras la interrupción del riego sanguíneo, el tejido cardíaco entra en una fase crítica en la que se combinan la muerte celular, la acumulación de lípidos y una respuesta inflamatoria intensa que, si es desproporcionada, puede agravar la lesión.

Los investigadores observaron que reduce la acumulación de lípidos en el tejido cardíaco y limita la muerte de los cardiomiocitos, dos factores directamente implicados en la extensión del daño. También comprobaron una menor activación de los procesos que conducen a la fibrosis, lo que sugiere una mejor preservación de la estructura del corazón tras el infarto.

El análisis del tejido mostró además una reducción significativa de la infiltración de células inflamatorias, cercana al 50 %, junto con un aumento de múltiples señales asociadas a la resolución de la inflamación. Este cambio indica que el tratamiento no solo atenúa la respuesta inflamatoria inicial, sino que favorece una transición más rápida hacia fases de reparación.

«El corazón no solo sufre menos daño, sino que responde de forma diferente. Vemos una respuesta inflamatoria más controlada y mejor orientada a la reparación, lo que probablemente contribuye a limitar las secuelas del infarto», explica Sebastià Alcover. En conjunto, estos resultados refuerzan la idea de que modifica la forma en que el corazón responde al infarto, favoreciendo una recuperación más eficaz del tejido.

Impacto en el metabolismo y la función celular

El estudio también identifica efectos relevantes a nivel celular y metabólico, que ayudan a explicar cómo el tratamiento protege al corazón más allá del daño inicial. Tras un infarto, las células cardíacas ven comprometida su capacidad para producir energía, lo que favorece la acumulación de metabolitos asociados al estrés y agrava la lesión del tejido cardíaco.

En este sentido, los investigadores observaron que el tratamiento contribuye a preservar la función de las mitocondrias, las estructuras responsables de generar energía en las células, y a reducir el estrés oxidativo, uno de los principales mecanismos de daño tras un episodio isquémico. Además, el análisis metabólico mostró cambios compatibles con un uso más eficiente de la energía por parte del tejido cardíaco lesionado.

El estudio también evidenció una remodelación del perfil lipídico del corazón, con un aumento de compuestos asociados a efectos protectores y una reducción de otros relacionados con la inflamación y el daño celular. Este efecto podría estar relacionado, entre otros factores, con la capacidad del compuesto para incorporarse a las membranas de las células cardíacas y desplazar lípidos con mayor potencial proinflamatorio.

«Estos resultados indican que el tratamiento no solo actúa sobre la lesión visible del infarto, sino también sobre el funcionamiento interno de las células, mejorando su capacidad para adaptarse al daño», señala la Dra. Gemma Vilahur.

Estos hallazgos permiten entender mejor por qué el tratamiento mantiene su efecto protector incluso cuando los cambios en los triglicéridos no explican por sí solos la mejora observada. Al actuar sobre la producción de energía, el equilibrio lipídico y la respuesta celular al estrés, EPA-E contribuye a que el tejido cardíaco tolere mejor la falta de oxígeno y limite el daño asociado al infarto, favoreciendo una recuperación más eficiente.

Nuevas vías para la prevención cardiovascular

Los resultados del estudio aportan una base mecanística que ayuda a entender por qué el tratamiento ha demostrado beneficios en ensayos clínicos previos, incluso cuando la reducción de triglicéridos no explica por sí sola la magnitud del efecto observado. En este sentido, el trabajo sugiere que su impacto clínico podría depender en gran medida de su capacidad para actuar directamente sobre el tejido cardíaco y modificar la respuesta del corazón al infarto.

Aunque estos hallazgos deberán confirmarse en estudios clínicos en humanos, el estudio plantea un cambio de enfoque en la prevención cardiovascular, al apuntar que el beneficio de este tipo de terapias podría no limitarse al control de los factores de riesgo, sino también a su capacidad para reducir el daño cuando el infarto ya se ha producido y mejorar la recuperación del tejido cardíaco.

Artículo de referencia:

Alcover S, Ramos-Regalado L, Muñoz-García N, Girón GO, Otero S, López S, Padro T, Badimon L, Vilahur G. Eicosapentaenoic acid ethyl ester, cardiac metabolomic and lipidomic signatures, and cardioprotection in myocardial infarction. Eur Heart J 2026. https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehag187


Un perfil de colesterol más nocivo podría explicar parte del riesgo cardiovascular en la diabetes tipo 1 bien controlada

2026_Un perfil de colesterol més nociu podria explicar part del risc cardiovascular en la diabetis tipus 1 ben controlada

Les persones amb diabetis tipus 1 continuen presentant un risc elevat de malaltia cardiovascular fins i tot quan mantenen un bon control glucèmic i nivells de colesterol aparentment normals. Aquest fenomen, conegut com a risc cardiovascular residual, qüestiona la capacitat de les analítiques habituals per reflectir el risc real i apunta a l’existència d’alteracions més complexes en el tipus de partícules que transporten el colesterol a la sang.

Un estudi liderat per investigadors de l’Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau), de l’Hospital de Sant Pau i del CIBERDEM, publicat a la revista Frontiers in Endocrinology, demostra que aquests pacients presenten un augment de les lipoproteïnes de baixa densitat petites i denses (sdLDL), un tipus de colesterol LDL format per partícules més petites que s’acumulen amb més facilitat a les parets de les artèries. Aquesta troballa aporta una explicació mecanística a aquest risc cardiovascular residual i reforça la necessitat d’anar més enllà de les mesures habituals de colesterol.

«El que és rellevant no és només que hi hagi més sdLDL, sinó que apareixen en pacients amb perfils lipídics aparentment normals. Això indica que hi ha mecanismes diferents dels clàssics que estan contribuint al risc cardiovascular en la diabetis tipus 1», explica la Dra. Helena Sardà, primera autora de l’estudi i investigadora del grup de recerca d’Endocrinologia, Diabetis i Nutrició de l’IR Sant Pau.

Més enllà del colesterol LDL: quan la quantitat no ho explica tot

Per aprofundir en aquesta qüestió, l’estudi va analitzar el perfil lipídic de 69 pacients amb diabetis tipus 1 de llarga evolució —amb més de dues dècades de malaltia i bon control glucèmic— i el va comparar amb el d’un grup de persones sense diabetis. A primera vista, els resultats podien semblar tranquil·litzadors, ja que els pacients amb diabetis tipus 1 presentaven nivells més baixos de colesterol LDL total.

Tanmateix, una anàlisi més detallada va revelar una realitat diferent. Aquests pacients tenien una concentració més elevada de sdLDL i una proporció més gran d’aquestes partícules dins del conjunt de LDL, així com una mida mitjana menor de les partícules. Aquest tipus de partícules té més facilitat per penetrar a la paret arterial, romandre més temps en circulació i patir modificacions que afavoreixen l’acumulació de greix a les artèries, fet que les converteix en especialment rellevants des del punt de vista cardiovascular.

A més, l’estudi va utilitzar diverses tècniques complementàries per analitzar aquestes partícules amb més precisió, cosa que va permetre detectar alteracions que no apareixen en les proves convencionals. En conjunt, els resultats van mostrar que, tot i que el nombre total de partícules LDL podia ser menor, la seva composició era menys favorable, fet que reforça la idea que la qualitat d’aquestes partícules pot ser tan important com la seva quantitat.

«Aquests resultats indiquen que el perfil lipídic convencional pot donar una falsa sensació de seguretat en alguns pacients amb diabetis tipus 1. Encara que les xifres siguin correctes, la composició de les partícules pot continuar sent desfavorable», assenyala la Dra. Sardà.

Canvis en el metabolisme del colesterol que ajuden a entendre el problema

El treball no només va descriure aquestes diferències, sinó que també va aportar pistes sobre els mecanismes que les podrien explicar. Els investigadors van identificar canvis en diverses proteïnes clau que regulen el metabolisme dels lípids a l’organisme, fet que permet entendre millor com es generen aquestes partícules més petites i denses.

En concret, van observar un augment de l’apolipoproteïna C3 (ApoC3) i de l’activitat de la lipasa hepàtica, juntament amb una disminució de l’activitat de la proteïna de transferència d’èsters de colesterol (CETP). Aquest conjunt d’alteracions afavoreix la formació de sdLDL i apunta a una remodelació del perfil lipoproteic que no respon als mecanismes clàssics associats a la resistència a la insulina o a l’augment de triglicèrids.

L’ApoC3, en particular, va mostrar una relació molt estreta amb els nivells de sdLDL, fet que suggereix que té un paper central en la seva formació. Per la seva banda, la lipasa hepàtica contribueix a transformar les partícules en formes més petites, mentre que la menor activitat de CETP altera l’equilibri entre els diferents tipus de lipoproteïnes, reforçant aquest perfil menys favorable.

L’estudi també va apuntar a un possible factor addicional relacionat amb el tractament de la diabetis tipus 1. L’administració subcutània d’insulina genera una distribució diferent de la fisiològica, amb un menor efecte directe sobre el fetge, cosa que podria modificar la manera com es produeixen i es transformen les lipoproteïnes i afavorir l’aparició d’aquestes partícules més petites.

«L’interès de l’estudi no rau només a descriure una alteració, sinó en aportar una explicació coherent de per què es produeix. Això ens ajuda a entendre millor per què persisteix un risc cardiovascular en persones amb diabetis tipus 1 ben controlada», afegeix la Dra. Sardà.

En conjunt, aquests resultats reforcen la idea que la diabetis tipus 1 s’associa a canvis en la qualitat de les lipoproteïnes que poden passar desapercebuts en la pràctica clínica habitual i que són clau per explicar el seu risc cardiovascular residual. Els investigadors destaquen que la mesura directa del colesterol de les sdLDL podria millorar l’avaluació del risc cardiovascular en aquests pacients, més enllà dels paràmetres lipídics convencionals.

A més, l’estudi assenyala proteïnes com ApoC3, CETP i la lipasa hepàtica com a possibles dianes terapèutiques. Modular aquestes vies podria contribuir a reduir la càrrega de sdLDL i, potencialment, el risc cardiovascular associat. Tot i que es tracta d’un estudi transversal, aporta una base sòlida per a futures investigacions dirigides a confirmar aquests mecanismes i avaluar-ne l’impacte clínic.

Article de referència:

Sardà H, Solé A, Colom C, Borràs C, Carreras G, Benítez S, Miñambres I, Escolà-Gil JC, Sánchez-Quesada JL, Pérez A. Altered small dense LDL profiles in long-standing controlled type 1 diabetes. Front Endocrinol (Lausanne) 2026;17. https://doi.org/10.3389/fendo.2026.1804987.


Descubren el papel de LRP5 en la expansión de la grasa visceral

Descobreixen el paper de LRP5 en l’expansió del greix visceral

La obesidad no depende únicamente de la cantidad de grasa corporal acumulada, sino también de cómo y dónde se distribuye esa grasa en el organismo. El tejido adiposo visceral —el que se acumula alrededor de los órganos internos— se asocia a un mayor riesgo de diabetes, inflamación crónica y enfermedad cardiovascular. Comprender los mecanismos que regulan su expansión es uno de los grandes retos actuales de la investigación biomédica.

Un estudio liderado por la Dra. Maria Borrell del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) ha identificado ahora el papel clave de la proteína LRP5 en el crecimiento del tejido adiposo y en los procesos inflamatorios asociados a la obesidad. El trabajo, publicado en la revista Journal of Cellular and Molecular Medicine, demuestra en modelos experimentales que la ausencia de esta proteína reduce significativamente tanto la acumulación de grasa como la infiltración de células inflamatorias inducidas por dietas ricas en grasa y colesterol.

La investigación ha sido desarrollada por investigadores del grupo de Patología Molecular y Terapéutica de las Enfermedades Isquémicas y Aterotrombóticas del IR Sant Pau y del CIBERCV, con participación de investigadores vinculados al programa de doctorado en Biomedicina de la Universitat de Barcelona.

«Nuestros resultados muestran que LRP5 no solo participa en la expansión del tejido adiposo, sino también en la respuesta inflamatoria que acompaña al crecimiento de la grasa visceral», explica la Dra. Maria Borrell. «Esto refuerza la idea de que obesidad e inflamación son procesos profundamente conectados y que determinadas vías moleculares podrían convertirse en futuras dianas terapéuticas».

Menor expansión del tejido adiposo en ausencia de LRP5

El estudio analizó ratones normales y ratones modificados genéticamente sin expresión funcional de LRP5, alimentados durante ocho semanas con una dieta rica en grasa y colesterol, para evaluar cómo respondían distintos depósitos de tejido adiposo ante una situación de sobrecarga lipídica.

Los investigadores observaron diferencias muy marcadas entre ambos grupos. Mientras los ratones normales aumentaban alrededor de 9 gramos de peso, los animales deficientes en LRP5 solo incrementaban su peso en aproximadamente 2,5 gramos, lo que supone cerca de un 70 % menos de ganancia ponderal tras la dieta hiperlipídica. Además, los ratones sin LRP5 acumulaban significativamente menos grasa visceral y subcutánea, dos de los depósitos adiposos más estrechamente relacionados con el riesgo cardiometabólico.

Este efecto resultó especialmente llamativo porque los animales deficientes en LRP5 presentaban, al mismo tiempo, niveles más elevados de colesterol LDL circulante. Según los autores, esto sugiere que la ausencia de LRP5 limita la capacidad del tejido adiposo para expandirse y almacenar lípidos incluso en un entorno metabólicamente desfavorable.

El trabajo también demuestra que la expresión de LRP5 y de otro receptor lipídico relacionado, LRP1, aumenta en el tejido adiposo visceral y subcutáneo tras dietas hiperlipídicas y se observó un patrón similar en muestras de tejido adiposo humano de personas con obesidad.

«Los datos sugieren que estas proteínas participan activamente en la capacidad del tejido adiposo para expandirse y almacenar lípidos. Esto es especialmente relevante porque la expansión descontrolada del tejido adiposo visceral se relaciona directamente con complicaciones metabólicas y cardiovasculares», señala la Dra. Maria Borrell.

Un vínculo directo entre metabolismo e inflamación

Otro hallazgo relevante es la relación entre LRP5 y la infiltración de células inflamatorias en el tejido adiposo. Los ratones normales con dieta hiperlipídica mostraban un aumento de macrófagos y marcadores inflamatorios en el tejido adiposo. En cambio, los animales sin LRP5 presentaban una reducción significativa de esta respuesta inflamatoria.

«La grasa visceral no es únicamente un depósito de energía. Es un tejido metabólicamente muy activo que puede generar señales inflamatorias capaces de afectar a múltiples órganos», añade la Dra. Maria Borrell. «Comprender cómo se regula esta interacción entre metabolismo e inflamación es fundamental para desarrollar nuevas estrategias frente a las enfermedades cardiometabólicas».

Una vía molecular compleja con potencial biomédico

El LRP5 forma parte de la vía de señalización canónica de WNT implicada en proliferación celular, diferenciación tisular y regulación metabólica. Aunque esta vía ya se había relacionado previamente con el metabolismo óseo y con algunos mecanismos implicados en la distribución de la grasa corporal, su papel en la expansión del tejido adiposo y en la inflamación asociada a la obesidad seguía siendo poco conocido. Los resultados del estudio ayudan a comprender por qué la grasa visceral se asocia a un mayor riesgo cardiometabólico.

Aunque se trata todavía de investigación preclínica, el trabajo abre nuevas líneas para estudiar cómo la modulación de esta vía molecular podría contribuir en el futuro a limitar la expansión patológica del tejido adiposo o reducir la inflamación asociada a la obesidad.

El trabajo ha recibido financiación de distintas convocatorias nacionales y autonómicas de apoyo a la investigación biomédica y cardiovascular, entre ellas proyectos del Instituto de Salud Carlos III, La Marató de TV3, el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Generalitat de Catalunya.

Artículo de referencia:

Luquero A, Pimentel N, Vilahur G, Badimon L, Borrell-Pages M. Reduced growth and inflammation in Lrp5-/- mice adipose tissue. J Cell Mol Med 2025;29:e70670. https://doi.org/10.1111/jcmm.70670


La ecografía y la TC mejoran la detección precoz de metástasis en cáncer cutáneo de alto riesgo

Dra. Esther Granell Moreno, Dra. Verónica Ruiz Salas i Dra. Sheila Alfonso Cerdán

Las metástasis ganglionares continúan siendo uno de los principales factores que determinan el pronóstico de los pacientes con carcinoma cutáneo escamoso (cSCC) de alto riesgo. Detectarlas de manera precoz puede cambiar el abordaje terapéutico y mejorar las opciones de control de la enfermedad. Ahora, un estudio multicéntrico publicado en JAMA Dermatology demuestra que las técnicas de imagen, especialmente la ecografía ganglionar y la tomografía computarizada (TC), permiten identificar estas metástasis con mucha mayor sensibilidad que la exploración física convencional.

El trabajo, liderado por el Hospital Universitario Vall d’Hebron, contó con la participación de investigadoras del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau), concretamente el equipo del comité de cáncer cutáneo no melanoma, representado por la Dra. Verónica Ruiz Salas, del grupo de investigación de Dermatología, y por la Dra. Esther Granell Moreno y la Dra. Sheila Alfonso Cerdán, del grupo de investigación de Imagen Médica Avanzada, Inteligencia Artificial y Terapia Guiada por Imagen. La colaboración se desarrolló en el marco del comité multidisciplinar de piel no melanoma del centro, que integra distintas especialidades para el abordaje diagnóstico y terapéutico de estos tumores cutáneos complejos.

Un estudio prospectivo para mejorar el estadiaje del cáncer cutáneo

El cSCC es el segundo cáncer de piel más frecuente y, aunque la mayoría de los casos presenta una evolución favorable, algunos tumores considerados de alto riesgo pueden desarrollar metástasis ganglionares y empeorar notablemente el pronóstico. La detección precoz de esta afectación ganglionar es especialmente importante porque puede modificar el tratamiento y mejorar las posibilidades de control de la enfermedad.

Para abordar esta cuestión, el estudio LACUNAS evaluó prospectivamente a 155 pacientes con cSCC de alto riesgo mediante tres estrategias diagnósticas diferentes: exploración física, ecografía ganglionar y TC con contraste del cuello. Los investigadores analizaron posteriormente qué técnica identificaba mejor las metástasis ganglionares ocultas y compararon el rendimiento de cada una en función del estado inmunitario de los pacientes.

Los resultados mostraron que tanto la ecografía como la TC fueron claramente superiores a la exploración física convencional. La ecografía alcanzó una sensibilidad del 63,6 % y la TC del 54,5 %, frente al 8,3 % de la exploración clínica. Además, ambas técnicas de imagen mostraron una concordancia muy elevada entre sí, lo que sugirió que podían utilizarse de manera complementaria o intercambiable según el contexto clínico y los recursos disponibles.

«La elevada concordancia observada entre la ecografía y la TC demuestra que ambas técnicas pueden aportar información muy útil para el estadiaje ganglionar precoz y ayudar a tomar decisiones clínicas con mayor precisión», señala la Dra. Esther Granell Moreno.

Diferencias importantes en pacientes inmunodeprimidos

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue la diferencia observada entre pacientes inmunocompetentes e inmunodeprimidos. En los primeros, tanto la ecografía como la TC detectaron correctamente todos los casos metastásicos identificados durante el seguimiento. En cambio, en los pacientes inmunodeprimidos, el rendimiento diagnóstico disminuyó de manera muy relevante y algunas metástasis aparecieron rápidamente a pesar de que las pruebas iniciales habían sido negativas.

Los autores apuntaron que este comportamiento podría reflejar una progresión especialmente agresiva y rápida del tumor en pacientes inmunodeprimidos, lo que dificultaría la detección precoz incluso mediante técnicas de imagen avanzadas. El trabajo subrayó así la necesidad de mantener un seguimiento clínico estrecho, potenciar la vigilancia en este grupo de pacientes y adaptar las estrategias diagnósticas según el perfil de riesgo y el estado inmunitario.

«El hecho de que algunas metástasis aparecieran en muy poco tiempo a pesar de tener pruebas iniciales negativas indica hasta qué punto estos pacientes pueden evolucionar rápidamente y la necesidad de no relajar el seguimiento clínico», explica la Dra. Verónica Ruiz Salas.

Una herramienta diagnóstica especialmente útil en pacientes mayores

El estudio destacó también diversas ventajas prácticas de la ecografía ganglionar, como la ausencia de radiación, su menor coste y la posibilidad de realizar una punción aspirativa inmediata si se detectaba un ganglio sospechoso. Estas características la convierten en una herramienta especialmente útil en pacientes de edad avanzada y con comorbilidades, una situación frecuente en el cSCC de alto riesgo.

Los investigadores concluyeron que las futuras guías clínicas deberían incorporar recomendaciones diferenciadas según el estado inmunitario del paciente, ya que las estrategias diagnósticas actuales parecen mucho menos eficaces en personas inmunodeprimidas. Los resultados del estudio aportan así nueva evidencia para optimizar el estadiaje inicial y el seguimiento clínico de este tipo de tumores cutáneos.

«Este trabajo también pone de manifiesto la necesidad de seguir desarrollando estrategias diagnósticas más sensibles para los pacientes con mayor riesgo, especialmente en los casos de inmunosupresión», añade la Dra. Sheila Alfonso Cerdán.

Artículo de referencia

Ferrándiz-Pulido C, Gómez-Tomás Á, Siurana S, Tortajada C, Salido-Vallejo R, Aguayo-Ortiz RS, Ribes Amorós I, Turrión-Merino L, Brea Álvarez B, Pérez González Í, Martí-Marti I, Medrano-Martorell S, Podlipnik S, Mollet J, Masferrer E, Lopez-Castillo D, Yébenes M, Corbacho-Monné M, Leal L, Solano-López A, Ruiz-Salas V, Granell-Moreno E, Alfonso-Cerdán S, Mendoza MD, Martínez-Domenech Á, Juárez-Dobjanschi C, Samaniego González E, Díaz P, Toll A. Diagnostic Modalities and Nodal Staging in High-Risk Cutaneous Squamous Cell Carcinoma. JAMA Dermatology. Publicado online el 22 de abril de 2026. https://doi.org/10.1001/jamadermatol.2026.0803


Las vesículas extracelulares permiten predecir la respuesta a corticoides y la mortalidad en la hepatitis asociada al alcohol

La ausencia de biomarcadores fiables que permitan anticipar la respuesta a los corticoides sigue siendo uno de los principales retos en el manejo de la hepatitis asociada al alcohol. En este contexto, un equipo del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) ha identificado un perfil específico de vesículas extracelulares (EVs) circulantes en plasma que se asocia tanto a la respuesta al tratamiento como a la mortalidad a medio y largo plazo. Los resultados del estudio, publicados en International Journal of Molecular Sciences, apuntan al potencial de estas EVs como biomarcadores no invasivos para mejorar la estratificación pronóstica y apoyar la toma de decisiones clínicas en una patología con elevada mortalidad.

La hepatitis asociada al alcohol es la manifestación clínica más grave de la enfermedad hepática alcohólica y se caracteriza por una intensa respuesta inflamatoria sistémica, disfunción inmunitaria y una elevada frecuencia de complicaciones graves, como infecciones y lesión renal aguda. Aunque los corticoides son el único tratamiento farmacológico que ha demostrado mejorar la supervivencia a corto plazo en pacientes seleccionados, su beneficio es limitado y su uso incrementa el riesgo de infecciones, lo que subraya la necesidad de identificar de forma precoz a los pacientes que realmente se beneficiarán del tratamiento.

«En la práctica clínica seguimos sin disponer de herramientas fiables que nos permitan anticipar, antes de iniciar el tratamiento, qué pacientes responderán a los corticoides y cuáles tendrán una evolución desfavorable», explica la Dra. Edilmar Alvarado, investigadora del grupo de Patología Digestiva del IR Sant Pau y hepatóloga del Hospital de Sant Pau. «Nuestro trabajo aborda esta necesidad clínica desde una aproximación biológica integradora, basada en el análisis de las EVs circulantes».

Vesículas extracelulares como reflejo de la disfunción inmunoendotelial

El estudio se ha centrado en el análisis de las EVs circulantes en plasma en una cohorte prospectiva de 46 pacientes con hepatitis asociada al alcohol, comparados con un grupo control de 28 personas sanas. Las muestras se obtuvieron durante las primeras 24 horas de ingreso hospitalario y antes del inicio del tratamiento con corticoides, lo que permitió evaluar el estado biológico basal de los pacientes.

El equipo investigador caracterizó tanto la concentración de EVs como el perfil de antígenos de superficie mediante técnicas avanzadas que permiten analizar de forma simultánea marcadores relacionados con el sistema inmunitario, el endotelio y otros compartimentos celulares implicados en la fisiopatología de la enfermedad.

Los resultados muestran que los pacientes con hepatitis asociada al alcohol presentan una concentración significativamente mayor de EVs en comparación con los controles sanos, junto con un perfil de antígenos de superficie profundamente alterado. En particular, se observa un enriquecimiento de marcadores relacionados con la activación endotelial y la disfunción inmunitaria, lo que sugiere que estas EVs reflejan de forma integrada los procesos patogénicos clave de la enfermedad.

«Las EVs actúan como una huella biológica del estado inmunitario y endotelial del paciente», señala la Dra. Alvarado. «En la hepatitis asociada al alcohol, estas alteraciones están directamente relacionadas con el desarrollo de complicaciones clínicas graves y con la evolución posterior del paciente».

Además, el estudio identificó asociaciones específicas entre determinados perfiles de EVs y complicaciones durante el ingreso hospitalario. Los pacientes que desarrollaron infecciones presentaron un perfil compatible con una alteración del sistema inmunitario adaptativo, mientras que aquellos que desarrollaron lesión renal aguda mostraron EVs enriquecidas en marcadores de activación endotelial e inflamatoria, lo que refuerza la hipótesis de un eje hígado-riñón mediado por disfunción vascular.

Un perfil de EVs asociado a la respuesta al tratamiento con corticoides

Uno de los hallazgos más relevantes del trabajo es la identificación de un patrón específico de EVs asociado de forma independiente a la respuesta al tratamiento con corticoides. Los pacientes respondedores presentaron niveles más elevados de EVs enriquecidas en marcadores relacionados con la integridad endotelial y la migración celular, y niveles más bajos de marcadores inflamatorios y de activación plaquetaria.

A partir de estos resultados, los investigadores desarrollaron un modelo predictivo que mostró una elevada capacidad discriminativa para identificar respondedores al tratamiento, incluso tras ajustar por variables clínicas relevantes como la edad y el sexo, superando el rendimiento de los parámetros clínicos clásicos utilizados habitualmente en la práctica asistencial.

«Estos datos indican que la respuesta a los corticoides no depende únicamente de la gravedad clínica inicial, sino también de un determinado estado biológico del endotelio y del sistema inmunitario», apunta la Dra. Alvarado. «Poder identificar este perfil desde el inicio del ingreso podría ayudarnos a tomar decisiones terapéuticas más ajustadas y evitar tratamientos potencialmente ineficaces».

Implicaciones pronósticas y utilidad para la estratificación del riesgo

El estudio también analizó la evolución clínica a medio y largo plazo. Aquellos pacientes que fallecieron o requirieron trasplante hepático durante el seguimiento presentaron EVs enriquecidas en marcadores de activación endotelial y de linfocitos B, junto con un perfil inflamatorio y hemodinámico más severo.

La combinación de estos marcadores derivados de EVs con el score MELD mejoró de forma significativa la capacidad predictiva de mortalidad frente al uso del MELD en solitario, lo que refuerza el potencial valor clínico de estas EVs como herramienta de estratificación del riesgo en la hepatitis asociada al alcohol.

«La identificación temprana de pacientes con alta probabilidad de no responder al tratamiento médico convencional podría facilitar una evaluación más precoz para trasplante hepático y una mejor planificación del manejo clínico», concluye la Dra. Alvarado. «Aunque estos resultados deben validarse en estudios multicéntricos, representan un paso relevante hacia una medicina más personalizada en una patología con una elevada carga de mortalidad».

Artículo de referencia:

Guinart-Cuadra A, Brujats A, Szafranska J, Guerrero R, Dinamarca F, Cantó E, Poca M, Román E, Sánchez-Ardid E, Fajardo J, Camps M, Mulet M, Soriano G, Escorsell À, Falcon-Perez JM, Gonzalez E, Ferrero-Gregori A, Gely C, Villalba J, Bataller R, Argemi J, Osuna-Gómez R, Vidal S, Alvarado-Tapias E. Immune and endothelial-related extracellular vesicles are associated with corticosteroid response and mortality in alcohol-associated hepatitis. Int J Mol Sci 2026;27:1258. https://doi.org/10.3390/ijms27031258


La Dra. Gemma Vilahur, nombrada vicepresidenta de la acción europea COST METAHEART sobre alteraciones metabólicas e insuficiencia cardíaca

Dra. Gemma Vilahur

Comprender cómo la presencia de alteraciones metabólicas influye en el desarrollo de la insuficiencia cardíaca se ha convertido en uno de los grandes retos actuales de la investigación cardiovascular. Alteraciones en la producción de energía celular, en la función mitocondrial o en la inflamación asociadas al metabolismo emergen como factores clave en la progresión de esta enfermedad y podrían abrir la puerta a nuevas estrategias terapéuticas.

Para avanzar en este ámbito, la iniciativa europea EU-METAHEART, una acción COST financiada por la Unión Europea, impulsa una red de colaboración científica que conecta investigadores de distintos países y disciplinas especializados en metabolismo de los cardiomiocitos, inmunometabolismo, disfunción vascular coronaria, desacoplamiento mecano-energético y alteraciones redox mitocondriales.

La Dra. Gemma Vilahur, jefa del grupo de Patología Molecular y Terapéutica de las Enfermedades Aterotrombóticas e Isquémicas del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y jefa de grupo CIBERCV (CB16/11/00411), ha sido nombrada vicepresidenta de esta iniciativa, reforzando así la participación del instituto en una de las principales plataformas colaborativas europeas centradas en la presencia de alteraciones metabólicas y el desarrollo de insuficiencia cardíaca.

«La insuficiencia cardíaca es una enfermedad extremadamente compleja en la que la presencia de alteraciones metabólicas desempeña un papel cada vez más relevante. Poder colaborar con grupos europeos de diferentes disciplinas permitirá profundizar en el conocimiento de su fisiopatología y avanzar más rápido en la identificación de nuevas estrategias diagnósticas y terapéuticas», destaca la Dra. Gemma Vilahur.

La iniciativa reúne a investigadores básicos y clínicos de múltiples países europeos y apuesta por una aproximación multidisciplinar que combina investigación básica, tecnologías ómicas, modelos experimentales avanzados, herramientas de imagen e inteligencia artificial para estudiar los mecanismos biológicos implicados en la enfermedad. Además, busca conectar la investigación preclínica y la validación clínica para identificar nuevas dianas terapéuticas y biomarcadores aplicables a pacientes con insuficiencia cardíaca.

Una aproximación multidisciplinar al metabolismo cardiovascular

La insuficiencia cardíaca constituye uno de los grandes retos sanitarios actuales en Europa. La enfermedad afecta hasta al 4 % de la población y se asocia a una elevada carga clínica y asistencial: alrededor de la mitad de los pacientes fallecen en los cinco años posteriores al diagnóstico y algunos estudios sitúan la supervivencia media tras una primera hospitalización en torno a 2,5 años.

El riesgo de insuficiencia cardíaca aumenta exponencialmente con la edad y más de la mitad de los pacientes presentan siete o más comorbilidades asociadas, lo que refuerza la necesidad de enfoques integrales y multidisciplinares para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad.

«La insuficiencia cardíaca no es solo un problema del corazón. Entender cómo el organismo gestiona la energía y el metabolismo puede abrir nuevas oportunidades para mejorar el tratamiento de estos pacientes», explica la Dra. Gemma Vilahur.

EU-METAHEART trabaja sobre distintos mecanismos biológicos asociados al metabolismo e implicados en la insuficiencia cardíaca, desde las alteraciones del metabolismo de los cardiomiocitos y la función mitocondrial hasta los procesos inflamatorios y vasculares asociados a la enfermedad. Para ello, la iniciativa se estructura en cuatro grandes áreas de trabajo centradas en metabolismo cardíaco, alteraciones vasculares, inmunometabolismo y estrés oxidativo mitocondrial.

Además, el proyecto apuesta por tecnologías avanzadas como genómica, transcriptómica, proteómica, metabolómica, secuenciación de célula única, resonancia magnética cardíaca, PET e inteligencia artificial para desarrollar nuevas herramientas diagnósticas y terapéuticas. También prevé crear plataformas europeas compartidas de modelos experimentales y cohortes de pacientes que permitan acelerar la identificación de biomarcadores y nuevas dianas terapéuticas.

La acción COST también promueve la creación de redes internacionales de colaboración, la armonización de metodologías de investigación, la formación de jóvenes investigadores y el impulso de proyectos orientados a trasladar los hallazgos científicos a la práctica clínica.

Un reconocimiento al liderazgo internacional de la Dra. Gemma Vilahur

El nombramiento como vicepresidenta supone un reconocimiento a la trayectoria científica y capacidad de liderazgo internacional de la Dra. Gemma Vilahur en el ámbito de la investigación cardiovascular y metabólica. Desde esta posición participa en la coordinación científica y estratégica de la iniciativa, así como en el impulso de nuevas colaboraciones internacionales y proyectos conjuntos entre grupos europeos, así como en la formación de investigadores jóvenes.

«Formar parte de esta iniciativa europea y asumir la vicepresidencia representa una oportunidad para reforzar la colaboración internacional en un ámbito clave como es el estudio del metabolismo cardiovascular y su impacto en el desarrollo de la insuficiencia cardíaca», destaca la Dra. Gemma Vilahur.

Con esta participación, el IR Sant Pau refuerza su presencia en redes científicas internacionales de alto impacto y consolida su papel en la investigación cardiovascular traslacional orientada a mejorar el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades cardíacas.


La limitación precoz de cuidados en la hemorragia cerebral puede no reflejar el pronóstico real

Álvaro García-Lambea i Anna Ramos

La hemorragia intracerebral es la forma más grave de ictus y una de las patologías neurológicas con mayor mortalidad. Es relativamente frecuente que en las primeras horas tras el ingreso se tomen decisiones de limitación precoz de tratamientos, es decir, de no iniciar o retirar determinadas intervenciones terapéuticas, generalmente cuando se considera que el pronóstico es muy desfavorable y que estas medidas no aportarán un beneficio real al paciente.

Un estudio liderado por el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), publicado en la revista European Stroke Journal y basado en datos de toda la red asistencial de ictus de Cataluña, muestra que estas decisiones se adoptan con frecuencia en fases muy precoces y que pueden no reflejar con precisión el pronóstico real de algunos pacientes.

El trabajo, que analiza más de 1.800 casos incluidos en el registro poblacional HIC-CAT, que recoge de forma prospectiva todos los casos de hemorragia intracerebral atendidos en la red de ictus de Cataluña, muestra que aproximadamente uno de cada cuatro pacientes con hemorragia intracerebral recibe algún tipo de limitación de cuidados en las primeras 72 horas, un 25,1 % de los casos, y que casi uno de cada cinco ya la recibe en las primeras 24 horas, un 19,5 %. Este dato contrasta con las recomendaciones de las guías clínicas, que aconsejan esperar al menos entre 48 y 72 horas antes de establecer un pronóstico y tomar decisiones de este tipo.

Decisiones demasiado tempranas basadas en la gravedad inicial

El estudio demuestra que las decisiones adoptadas en las primeras 24 horas se basan fundamentalmente en la situación clínica inicial del paciente, es decir, en una fotografía estática tomada en el momento del ingreso. Factores como la edad avanzada, la gravedad neurológica, el volumen de la hemorragia o la presencia de sangrado intraventricular tienen un peso determinante en esta fase. Sin embargo, este enfoque presenta una limitación importante: no incorpora todavía la evolución clínica del paciente ni su respuesta a las primeras medidas terapéuticas.

«La decisión no es neutra», afirma la Dra. Anna Ramos-Pachón, investigadora del grupo de Enfermedades Cerebrovasculares del IR Sant Pau y autora correspondiente del estudio. «Cuando limitamos la intensidad del tratamiento en fases muy precoces, no solo estamos describiendo un pronóstico, sino que estamos influyendo directamente en la evolución del paciente, porque dejamos de aplicar intervenciones que pueden ser determinantes en esas primeras horas».

En este sentido, los autores subrayan que la hemorragia intracerebral es una patología dinámica en las primeras horas, en la que la evolución puede verse influida por el manejo clínico inicial. Medidas como el control estricto de la presión arterial, la estabilización metabólica o la vigilancia intensiva en unidades especializadas pueden contribuir a evitar complicaciones y permitir que el paciente supere la fase más crítica.

Cuando la decisión se retrasa hasta las 72 horas, el escenario cambia. En ese momento, los clínicos ya disponen de información sobre la evolución neurológica del paciente, especialmente sobre la aparición de deterioro precoz, lo que permite afinar el pronóstico y tomar decisiones más ajustadas a la realidad clínica. «A las 72 horas, si el paciente ha empeorado, la probabilidad de recuperación es muy baja; pero en las primeras horas esa evolución todavía no se ha producido y no puede anticiparse con la misma precisión», añade la Dra. Ramos-Pachón.

La recuperación tras reevaluar el tratamiento cuestiona las decisiones iniciales

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que un 11 % de los pacientes en los que se limitaron los cuidados en las primeras 24 horas alcanzó un buen resultado funcional a los tres meses, es decir, aproximadamente uno de cada diez pacientes. Este dato sugiere que la evolución de algunos pacientes podría no estar completamente determinada en las primeras horas y que existe un margen de recuperación que puede no ser evidente en la valoración inicial.

El estudio muestra, además, que una parte relevante de estos pacientes corresponde a casos en los que inicialmente se limitó el tratamiento, pero que posteriormente recuperaron un manejo activo, lo que se asocia a una mejor evolución clínica. «No podemos saber con certeza qué habría ocurrido si no se hubieran limitado los cuidados, pero sí hemos visto que algunos pacientes acaban teniendo una buena evolución tras una limitación inicial del tratamiento», señala el Dr. Álvaro Lambea-Gil, investigador del grupo de Enfermedades Cerebrovasculares del IR Sant Pau y primer autor del estudio. «Esto sugiere que podríamos estar infraestimando el potencial de recuperación en algunos casos y refuerza la importancia de no tomar decisiones definitivas en fases muy precoces».

Evitar el “nihilismo terapéutico” en el ictus hemorrágico

Los resultados del estudio se enmarcan en un cambio de paradigma en el abordaje del ictus hemorrágico. Tradicionalmente, esta patología se ha asociado a una visión más pesimista que el ictus isquémico, en parte por la ausencia de tratamientos inmediatos tan visibles como la trombólisis o la trombectomía. Sin embargo, los autores destacan que el manejo activo —basado en el control de constantes, la vigilancia estrecha y la prevención de complicaciones— puede ser determinante en la evolución del paciente.

En este sentido, los resultados del estudio se alinean con trabajos previos desarrollados en el IR Sant Pau, que han demostrado que el manejo precoz y protocolizado —incluyendo el control de parámetros hemodinámicos y metabólicos— puede mejorar la evolución de los pacientes con hemorragia intracerebral. Estos hallazgos refuerzan la idea de que, pese a la ausencia de tratamientos tan inmediatos como en el ictus isquémico, la intervención activa en las primeras horas puede ser determinante en el pronóstico.

«El hecho de mantener al paciente en condiciones óptimas durante las primeras horas puede marcar la diferencia», señala la Dra. Anna Ramos-Pachón. «Eso permite que algunos pacientes superen la fase más crítica y tengan margen de recuperación». En este contexto, los investigadores advierten del riesgo de caer en una “profecía autocumplida”, en la que una expectativa de mal pronóstico conduce a limitar el tratamiento y, en consecuencia, confirma ese desenlace.

El papel del clínico y la importancia de reevaluar las decisiones

El estudio también pone de relieve el papel clave de los profesionales sanitarios en la toma de decisiones en las primeras horas tras el ingreso, especialmente en un contexto en el que las voluntades anticipadas son poco frecuentes. «En muchos casos, el paciente no puede decidir y la familia lo hace en función de la información que recibe», explica la Dra. Anna Ramos-Pachón. «Si transmitimos un mensaje muy negativo desde el inicio, es más probable que se opte por limitar los cuidados». En este contexto, los autores subrayan la importancia de comunicar la incertidumbre de forma adecuada para favorecer decisiones más ajustadas a la situación real del paciente.

El carácter poblacional del estudio, que incluye todos los hospitales de la red de ictus de Cataluña —desde centros terciarios hasta hospitales con soporte de teleictus—, permite obtener una visión representativa de la práctica clínica real y explorar cómo se toman estas decisiones en distintos entornos asistenciales. En este sentido, los resultados apuntan a que, aunque existe cierta variabilidad en la toma de decisiones entre centros, el patrón observado es consistente en toda la red, lo que refuerza la solidez de los hallazgos. «Este tipo de estudios son poco frecuentes y permiten entender mejor qué está pasando en la práctica real», señala la Dra. Anna Ramos-Pachón.

En conjunto, los resultados refuerzan un mensaje claro: siempre que sea posible, las decisiones de limitación de cuidados deberían retrasarse hasta disponer de información sobre la evolución clínica del paciente. «No se trata de mantener tratamientos de forma indefinida, sino de evitar tomar decisiones demasiado pronto», concluye el Dr. Álvaro Lambea-Gil. «Dar ese margen de 48-72 horas puede permitir identificar a pacientes que, pese a una situación inicial grave, tienen posibilidades reales de recuperación».

Artículo de referencia:

Lambea-Gil Á, Camps-Renom P, Martí-Fàbregas J, Guasch-Jiménez M, Ezcurra-Díaz G, Fernández-Vidal JM, Prats-Sanchez L, Martínez-Domeño A, de la Ossa NP, Ramos-Pachón A. Early care limitation after ICH in a population-based study: what drives clinicians’ decisions? Eur Stroke J 2026;11. https://doi.org/10.1093/esj/aakag028


Un estudio premiado por la AACR abre nuevas vías para predecir la respuesta terapéutica en los síndromes mielodisplásicos

Dr. Adam Schied i Dr. Manel Esteller

El Dr. Manel Esteller, jefe del grupo de Epigenética del Cáncer del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau), ha sido distinguido por la American Association for Cancer Research (AACR) con el premio al mejor artículo publicado en los últimos dos años en la revista Cancer Research Communications, en reconocimiento de un trabajo que aporta un avance relevante en la comprensión de los síndromes mielodisplásicos y en la capacidad de anticipar la respuesta de los pacientes a los tratamientos actuales. El estudio se llevó a cabo durante la etapa del Dr. Esteller en el Institut de Recerca contra la Leucemia Josep Carreras (IJC).

«Este reconocimiento reconoce no solo la innovación tecnológica del estudio, sino también su potencial impacto clínico en un grupo de pacientes en el que todavía existe una necesidad importante de mejorar los resultados terapéuticos», señala el Dr. Manel Esteller.

El estudio se centra en los síndromes mielodisplásicos, un grupo de enfermedades hematológicas caracterizadas por la producción anómala de células sanguíneas y con riesgo de progresión a leucemia aguda. En estos pacientes, los agentes hipometilantes —como la azacitidina— constituyen el tratamiento estándar, aunque aproximadamente la mitad de los casos no responde a esta terapia, lo que limita significativamente las opciones clínicas.

El trabajo premiado introduce una aproximación innovadora basada en tecnologías de célula única que permite analizar simultáneamente, en cada célula individual, tanto las mutaciones genéticas como la expresión de proteínas. Esta estrategia multiómica proporciona una visión mucho más precisa de la heterogeneidad tumoral y de la evolución de la enfermedad, superando las limitaciones de los análisis convencionales.

Análisis en cuanto a célula única para entender la enfermedad

Gracias a esta metodología, los investigadores han podido reconstruir con gran detalle la arquitectura clonal de la enfermedad y su evolución antes y después del tratamiento, analizando muestras de médula ósea de pacientes en diferentes momentos del proceso clínico. Este enfoque ha permitido seguir el rastro de las distintas poblaciones celulares tumorales —o clones— e identificar cómo cambian en función de la terapia.

A diferencia de los análisis convencionales, que estudian el conjunto de células de manera agregada, esta tecnología permite descomponer el tumor en sus unidades individuales y caracterizar simultáneamente las mutaciones genéticas y la expresión de proteínas en cada célula. De este modo, es posible entender no solo qué alteraciones están presentes, sino en qué tipos celulares aparecen y cómo se combinan entre sí.

«Hasta ahora analizábamos el tumor como un conjunto, pero esta tecnología nos permite ver qué ocurre en cada célula individual y entender cómo interactúan las mutaciones y las proteínas en tiempo real», explica el Dr. Manel Esteller. «Esto nos proporciona una imagen mucho más precisa de la enfermedad y de su comportamiento».

Los resultados muestran que la respuesta terapéutica no depende de una única alteración genética, sino de la combinación de diferentes linajes celulares y perfiles mutacionales que coexisten dentro de un mismo paciente. Esta visión integrada permite identificar patrones biológicos complejos que antes pasaban desapercibidos y que están directamente relacionados con la evolución de la enfermedad y la eficacia del tratamiento.

Claves para predecir la respuesta al tratamiento

Además, el estudio demuestra que los pacientes que responden al tratamiento presentan una reducción significativa de los clones celulares mutados tras la administración de la terapia epigenética, mientras que en los pacientes no respondedores estos clones persisten o incluso se expanden. Este resultado aporta una base biológica sólida para entender por qué algunos pacientes se benefician del tratamiento y otros no, y abre la puerta a estrategias más personalizadas.

«Este conocimiento nos permite empezar a identificar qué pacientes tienen más probabilidades de responder al tratamiento antes de iniciarlo», señala el Dr. Esteller. «Y también entender qué mecanismos están detrás de la resistencia, un aspecto clave para desarrollar nuevas estrategias terapéuticas».

En paralelo, los resultados ponen de manifiesto que la heterogeneidad clonal ya está presente desde el momento del diagnóstico y que su evolución condiciona la eficacia del tratamiento. La capacidad de seguir estos cambios en cuanto a célula única permite, además, identificar qué poblaciones celulares persisten tras la terapia y podrían estar detrás de la resistencia al tratamiento.

Hacia una medicina más personalizada en hematología

Más allá de su valor metodológico, el trabajo identifica posibles biomarcadores de respuesta y señala nuevas vulnerabilidades terapéuticas que podrían explotarse mediante combinaciones de fármacos o terapias dirigidas. En conjunto, los resultados sugieren que el análisis integrado de datos genéticos y proteicos en cuanto a célula única puede convertirse en una herramienta clave para orientar la toma de decisiones clínicas en estos pacientes.

«El siguiente paso es trasladar este tipo de análisis a la práctica clínica para poder tomar decisiones terapéuticas más informadas y adaptadas a cada paciente», concluye el Dr. Esteller. «Estamos más cerca de una medicina realmente personalizada en enfermedades hematológicas complejas como esta».

Este reconocimiento internacional valora tanto la innovación tecnológica del estudio como su potencial impacto clínico en un ámbito en el que todavía existe una necesidad importante de mejorar la selección de tratamientos y el pronóstico de los pacientes.

Artículo de referencia:

Campillo-Marcos I, Casado-Pelaez M, Davalos V, Ferrer G, Mata C, Mereu E, Roué G, Valcárcel D, Molero A, Zamora L, Xicoy B, Palomo L, Acha P, Manzanares A, Tobiasson M, Hellström-Lindberg E, Solé F, Esteller M. Single-cell multiomics analysis of myelodysplastic syndromes and clinical response to hypomethylating therapy. Cancer Res Commun. 2024;4:365–77. https://doi.org/10.1158/2767-9764.CRC-23-0389.


Un estudio en 1,4 millones de mujeres amplía el conocimiento sobre la endometriosis y su complejidad biológica

Dora Koller

La endometriosis, una enfermedad inflamatoria crónica que afecta aproximadamente a una de cada diez mujeres en edad reproductiva —alrededor de 190 millones en todo el mundo—, sigue estando poco comprendida desde una perspectiva biológica, lo que históricamente ha dificultado tanto su diagnóstico preciso como el desarrollo de tratamientos eficaces. Ahora, un estudio internacional publicado en Nature Genetics aporta nuevos datos para comprender mejor la base genética y los mecanismos implicados en esta patología.

El trabajo, que analiza información genética de cerca de 1,4 millones de mujeres, incluyendo más de 100.000 casos de endometriosis, constituye el mayor estudio realizado hasta la fecha sobre esta enfermedad. La investigación ha sido desarrollada por investigadores de varias instituciones: Yale University (Estados Unidos), la Universitat de Barcelona y el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), entre otros centros de Europa y Estados Unidos. Sus resultados han identificado 80 regiones del genoma asociadas al riesgo de desarrollar endometriosis, 37 de las cuales no habían sido descritas previamente, lo que representa un avance significativo en la comprensión de su arquitectura genética.

«Cuando estudiamos una enfermedad, necesitamos entender su base biológica. Si no sabemos qué está ocurriendo a nivel molecular, es muy difícil desarrollar tratamientos eficaces o mejorar el diagnóstico», explica la Dra. Dora Koller, del grupo de investigación en Salud Perinatal y de la Mujer del IR Sant Pau y autora principal del estudio, quien añade que la investigación básica en endometriosis ha llegado más tarde que en otras áreas, lo que ha limitado la comprensión de la enfermedad durante años.

«Esta investigación aprovecha una colaboración multidisciplinar para mejorar la atención a la endometriosis. Estamos comprometidos con traducir nuestros hallazgos en soluciones aplicables para mujeres de todo el mundo», afirma el Dr. Renato Polimanti, autor sénior y profesor asociado de Psiquiatría en la Yale School of Medicine.

En este trabajo internacional también destaca la participación de los expertos Bru Cormand, Marina Mitjans y Selena Aranda, del Institut de Biomedicina de la UB (IBUB), el Instituto de Investigación Sant Joan de Déu (IRSJD) y de las áreas de Salud Mental (CIBERSAM) y de Enfermedades Raras (CIBERER) del CIBER.

Un enfoque integrador para comprender la enfermedad

Más allá de la identificación de nuevas regiones genéticas, uno de los principales avances del estudio es su capacidad para traducir estos resultados en conocimiento biológico. Los investigadores no se limitaron a identificar asociaciones estadísticas propias de los estudios de genoma completo, sino que integraron datos genéticos con múltiples capas de información funcional para comprender cómo estas variantes influyen en la expresión de genes y proteínas, así como en procesos epigenéticos. Este enfoque ha permitido ir más allá de la simple identificación del riesgo genético y conectar estas asociaciones con procesos biológicos reales, aportando una visión más completa y mecanística de la fisiopatología de la endometriosis.

Los resultados indican que la enfermedad no responde a un único mecanismo, sino a la interacción de múltiples procesos biológicos que actúan simultáneamente y contribuyen tanto a su inicio como a su progresión. Entre estos se incluyen la inflamación, la alteración de la respuesta inmune, el remodelado tisular, la proliferación y diferenciación celular y la formación de nuevos vasos sanguíneos, procesos que ayudan a explicar la diversidad de manifestaciones clínicas observadas entre las pacientes.

«Lo que vemos es que probablemente no existe una única causa, sino múltiples vías posibles que pueden contribuir a la enfermedad, y estas probablemente varían entre mujeres», señala la Dra. Koller. «Este hallazgo refuerza la idea de que la endometriosis debe entenderse como una enfermedad compleja y sistémica en la que intervienen múltiples mecanismos biológicos interrelacionados», continúa.

Una enfermedad heterogénea con subtipos poco definidos

Esta complejidad biológica se refleja en la amplia variabilidad clínica de la enfermedad. Algunas mujeres apenas presentan síntomas, mientras que otras experimentan dolor intenso y discapacitante o problemas de infertilidad que afectan significativamente a su calidad de vida. Esta diversidad, tanto en la presentación clínica como en su evolución, pone de manifiesto que la endometriosis no sigue un único patrón.

En la práctica clínica, la clasificación actual se basa principalmente en criterios quirúrgicos o en la localización de las lesiones, lo que resulta limitado, ya que no explica adecuadamente las diferencias en los síntomas, la evolución o la respuesta al tratamiento. Esta falta de herramientas diagnósticas más precisas también contribuye a que el diagnóstico de la enfermedad se retrase a menudo una media de 7-10 años, incluso en mujeres con síntomas evidentes.

«Necesitamos avanzar hacia una clasificación más basada en la biología, similar a lo que ha ocurrido en el cáncer, donde ahora distinguimos diferentes subtipos con comportamientos y tratamientos distintos», apunta la Dra. Koller. También reconoce que este retraso diagnóstico forma parte de la experiencia de muchas mujeres. Como paciente con endometriosis, señala que «en mi caso, fueron necesarios 15 años para obtener un diagnóstico, a pesar de presentar síntomas claros y discapacitantes».

Este cambio de enfoque no solo mejoraría la comprensión de la enfermedad, sino que también permitiría adaptar el diagnóstico y el tratamiento a las características específicas de cada paciente, un paso clave hacia una medicina más personalizada.

El papel combinado de la genética y los factores ambientales

El estudio aporta nuevos datos sobre el papel de la genética en la endometriosis, aunque confirma que la predisposición genética por sí sola no explica el desarrollo de la enfermedad. La genética solo explica parcialmente su desarrollo y progresión, lo que refuerza la idea de que la enfermedad sigue un modelo complejo con múltiples factores implicados.

En este sentido, los resultados sugieren que la interacción entre la genética, los factores ambientales y los mecanismos epigenéticos no es determinista. Elementos como la dieta, la exposición a determinados compuestos químicos y muchos otros factores pueden modular su desarrollo y progresión.

Este enfoque ayuda a explicar por qué mujeres con una predisposición genética similar pueden presentar trayectorias clínicas muy diferentes, tanto en la aparición de los síntomas como en su gravedad o respuesta al tratamiento. La variabilidad observada no depende únicamente de la carga genética, sino de cómo esta interactúa con el entorno a lo largo del tiempo.

Además, el análisis del riesgo poligénico combinado con información clínica aporta un resultado especialmente relevante: en algunos casos, los síntomas y las comorbilidades pueden desempeñar un papel más determinante que la propia genética en la identificación de la enfermedad. Este hallazgo cuestiona la idea de que el riesgo genético sea siempre el principal indicador y refuerza la importancia de una evaluación clínica integral.

«En la práctica clínica, los síntomas siguen siendo una pieza clave», señala la Dra. Koller. «Escuchar a las pacientes y comprender su historia clínica es esencial a la hora de orientar el diagnóstico». Esta perspectiva refuerza la necesidad de integrar de forma más estrecha la información genética y clínica en la práctica asistencial, con el objetivo de mejorar la identificación de las pacientes y avanzar hacia modelos de atención más precisos y personalizados.

Nuevas oportunidades para el diagnóstico y el tratamiento personalizado

Los hallazgos del estudio tienen implicaciones directas en el ámbito clínico. Actualmente, el tratamiento de la endometriosis se basa en gran medida en un enfoque de prueba y error, en el que muchas pacientes prueban diferentes terapias sin obtener resultados satisfactorios, lo que refleja la falta de herramientas para predecir la respuesta individual a los tratamientos.

«El problema no es solo que los tratamientos no funcionen igual en todas las pacientes, sino que no disponemos de suficientes herramientas para anticipar qué opción será la más adecuada en cada caso», explica la Dra. Koller. «La genética puede ayudarnos a comprender mejor qué está ocurriendo en cada paciente y a orientar decisiones terapéuticas más alineadas con su perfil biológico».

De este modo, la integración de información genética, clínica y molecular abre la puerta a un enfoque más personalizado, en el que el tratamiento puede adaptarse a las características específicas de cada paciente. Este cambio no solo mejoraría la eficacia de las terapias, sino que también reduciría la exposición innecesaria a tratamientos ineficaces.

El estudio también identifica posibles nuevas opciones terapéuticas mediante la reutilización de fármacos existentes, una estrategia que permite acelerar la aplicación de nuevos tratamientos para la endometriosis a partir de medicamentos con perfiles de seguridad ya conocidos. Entre estos se incluyen fármacos utilizados en oncología y otros como la nortriptilina, que podría tener un efecto dual al actuar tanto sobre el dolor crónico como sobre la depresión, dos condiciones frecuentemente asociadas a la enfermedad.

Impacto clínico, retos diagnósticos y necesidad de una perspectiva de género

Más allá de su contribución científica, esta investigación se enmarca en una realidad clínica y social urgente: la endometriosis sigue siendo una enfermedad ampliamente infradiagnosticada que a menudo se normaliza o se minimiza. El diagnóstico se retrasa con frecuencia durante varios años, un retraso que no solo limita el acceso a un tratamiento adecuado, sino que también permite que el dolor se cronifique y que se desarrollen complicaciones como problemas de fertilidad o afectación emocional, entre muchas otras. Es precisamente esta realidad la que hace que avanzar en la comprensión biológica de la enfermedad sea tan crítico.

«El dolor intenso nunca es normal. Si una mujer no puede levantarse de la cama durante la menstruación, es una señal de que algo no va bien y debe investigarse», enfatiza la Dra. Koller. Más allá del caso concreto de la endometriosis, estos resultados apuntan a un reto más amplio en la investigación biomédica. «Las enfermedades que afectan exclusivamente a las mujeres han sido históricamente menos investigadas y han recibido menos recursos», señala la Dra. Koller. «Incorporar una perspectiva de género en la investigación no es solo una cuestión de equidad, sino una necesidad para avanzar en el conocimiento y mejorar la atención».

Artículo de referencia:

Koller D, He J, Løkhammer S, Aranda S, Qiu D, Davtian D, Chen Q, Xu Z, Mao Z, Friligkou E, Karaca S, Cormand B, Flores I, Altmäe S, Mitjans M, Cabrera-Mendoza B, Polimanti R. Multi-ancestry genome-wide association and integrated multi-omics analyses of endometriosis and its clinical manifestations. Nature Genetics. 2026. https://doi.org/10.1038/s41588-026-02582-2


La insuficiencia placentaria en el embarazo se asocia con alteraciones de memoria años después del parto

La insuficiència placentària durant l’embaràs s’associa amb alteracions de memòria anys després del part

El desequilibrio vascular que se produce en algunos embarazos puede dejar huella más allá del parto. Un estudio liderado por el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), publicado en American Journal of Obstetrics and Gynecology, muestra que esta alteración, reflejada por el cociente sFlt-1/PlGF, se asocia con un mayor riesgo de problemas de memoria entre tres y seis años después del embarazo y aporta nuevas claves sobre el mecanismo vascular que podría estar detrás de este efecto.

En los últimos años, diversos estudios han relacionado la preeclampsia con un mayor riesgo de deterioro cognitivo, incluyendo alteraciones de memoria e incluso cambios estructurales cerebrales décadas después del embarazo. Sin embargo, la evidencia disponible se ha centrado principalmente en el muy corto plazo —donde influyen factores como la falta de sueño o el estrés posparto— o en el largo plazo, con intervalos de hasta 30 o 40 años, lo que dificulta establecer una relación directa. En este contexto, este estudio es el primero que analiza de forma específica el impacto a medio plazo tras el embarazo.

«Analizar este periodo intermedio permite reducir la influencia de factores propios del posparto y observar con mayor claridad el impacto del proceso vascular subyacente, en un momento en el que las pacientes ya han recuperado una cierta estabilidad», explica el Dr. Pablo García-Manau, investigador del grupo de Medicina Perinatal y de la Mujer del IR Sant Pau y uno de los autores del estudio.

Mayor riesgo de alteraciones de memoria

El trabajo incluyó a 266 mujeres evaluadas tras el embarazo, en las que se había medido el estado angiogénico durante la gestación mediante el cociente sFlt-1/PlGF, utilizado en la práctica clínica. Se consideró que existía desequilibrio angiogénico cuando este cociente era igual o superior a 38. Del total de la cohorte, un 30 % había presentado preeclampsia, lo que permitió comparar la evolución de distintos perfiles en condiciones clínicas reales. La función de memoria se analizó mediante el cuestionario validado MFE-30, una herramienta ampliamente utilizada que evalúa fallos de memoria en la vida cotidiana a partir de la percepción de las propias pacientes, incluyendo aspectos como olvidos frecuentes o dificultades para retener información reciente.

Los resultados mostraron que las mujeres con desequilibrio angiogénico presentaban una mayor frecuencia de alteraciones de memoria (30,0 % frente a un 16,2 %) y aproximadamente el doble de probabilidad de presentar dificultades de memoria, incluso teniendo en cuenta otros factores clínicos. Este hallazgo se mantuvo tras considerar variables como el índice de masa corporal, el nivel educativo o la hipertensión.

En el caso de la preeclampsia, las mujeres que la habían presentado mostraban inicialmente más problemas de memoria, pero esta diferencia dejaba de ser significativa al considerar estos mismos factores. En cambio, el desequilibrio angiogénico sí se mantenía asociado a estas dificultades, lo que apunta a que el factor clave no es la preeclampsia en sí, sino la alteración vascular que la acompaña.

«No estamos diciendo que la preeclampsia no se asocie a deterioro cognitivo, sino que estamos empezando a identificar el mecanismo que podría explicarlo», señala el Dr. García-Manau. «Este desequilibrio angiogénico puede aparecer incluso en mujeres sin preeclampsia clínica, lo que amplía el grupo de pacientes que podrían presentar riesgo».

Más allá de la preeclampsia

El cociente sFlt-1/PlGF es un marcador utilizado en la práctica clínica para evaluar el riesgo de preeclampsia, ya que refleja un desequilibrio en los factores que regulan el funcionamiento de los vasos sanguíneos durante el embarazo. Cuando este cociente se altera, indica un estado de disfunción endotelial y de peor adaptación vascular, asociado no solo a complicaciones obstétricas, sino también a una mayor vulnerabilidad de distintos órganos.

Desde el punto de vista biológico, esta alteración angiogénica podría desencadenar cambios persistentes en la microcirculación. Este fenómeno, descrito previamente en el sistema cardiovascular y renal, podría afectar también al cerebro, comprometiendo la perfusión de regiones especialmente sensibles como el hipocampo, clave en los procesos de memoria.

«Estos resultados apuntan a que el desequilibrio vascular durante el embarazo podría reflejar un proceso más amplio que también afecta al cerebro y que podría explicar las alteraciones de memoria observadas años después», explica el Dr. García-Manau.

Qué implican estos resultados

Aunque los resultados abren una nueva línea de investigación, los autores subrayan que todavía es pronto para trasladar estos hallazgos a la práctica clínica. «Este estudio define un posible mecanismo fisiopatológico, pero necesitamos confirmarlo con pruebas objetivas de memoria y técnicas de neuroimagen», señala el Dr. García-Manau.

En este sentido, el siguiente paso será determinar si estas alteraciones subjetivas —basadas en la percepción de las propias pacientes— se corresponden con cambios medibles a nivel cognitivo y cerebral, así como validar estos resultados en cohortes más amplias que permitan identificar con mayor precisión qué subgrupos de mujeres presentan un mayor riesgo.

Más allá de su aplicación inmediata, el estudio introduce un cambio relevante en la forma de interpretar estas complicaciones: apunta a que los marcadores angiogénicos podrían utilizarse en el futuro no solo para evaluar el riesgo obstétrico, sino también para anticipar posibles consecuencias a medio y largo plazo en la salud de la mujer.

«Este tipo de marcadores podría ayudarnos a identificar qué mujeres presentan una mayor vulnerabilidad y requieren un seguimiento más estrecho, pero también a entender mejor cómo determinados procesos que se inician durante el embarazo pueden tener un impacto en la salud a medio y largo plazo», concluye el investigador.

Artículo de referencia:

Platero J, Garcia-Manau P, Costa N, Garcia Z, Garrido-Giménez C, Pellicer C, Ullmo J, Jordi M, Nan M, Mora J, Garcia-Osuna A, Sánchez-Garcia O, Choliz M, Cruz-Lemini M, Llurba E. Abnormal soluble fms-like tyrosine kinase to placental growth factor ratio during pregnancy and subjective memory impairment 3 to 6 years postpartum. Am J Obstet Gynecol 2026. https://doi.org/10.1016/j.ajog.2026.02.028.


Identificada una respuesta protectora de la pared vascular en el aneurisma de aorta abdominal

Un estudio liderado desde el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y el CIBER de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV) identifica un nuevo mecanismo protector implicado en el desarrollo del aneurisma de aorta abdominal (AAA), una enfermedad cardiovascular grave para la que actualmente no existen tratamientos farmacológicos eficaces para frenar su progresión. Los resultados, fruto de la colaboración entre varios grupos del CIBERCV y el área de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), se han publicado en British Journal of Pharmacology.

El remodelado de la matriz extracelular es un proceso clave en el aneurisma de aorta abdominal (AAA), sin embargo, los componentes clave de la matriz que regulan la integridad vascular y los procesos de remodelado siguen siendo poco conocidos. En este sentido, el equipo investigador identificó la proteína de matriz extracelular trombospondina 4 (TSP4) como un factor clave en el desarrollo de la enfermedad.

«El aneurisma de aorta abdominal es una enfermedad silenciosa y potencialmente letal, para la que actualmente solo existe el tratamiento quirúrgico en fases avanzadas. Identificar factores como TSP4, que contribuyen a limitar el daño vascular, es esencial para avanzar hacia terapias farmacológicas eficaces», señala la Dra. Cristina Rodríguez, investigadora del IR Sant Pau y del CIBERCV que ha coordinado el estudio.

«En una amplia cohorte de pacientes y donantes y en modelos de ratón, en este estudio hemos demostrado que TSP4 se activa de forma temprana y sostenida durante el desarrollo del aneurisma» explica el Dr. José Martínez González, jefe de grupo del CIBERCV del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona-CSIC y coinvestigador principal del estudio junto a la Dra. Rodríguez Sinovas.

«Confirmamos un aumento significativo de los niveles de ARNm del gen THBS4 y de la proteína TSP4 en la aorta en el AAA, y observamos que THBS4 se sobreexpresa de forma temprana en las lesiones preaneurismáticas» apunta la Dra. Rodríguez. Además, el equipo observó que la inhibición de esta proteína acelera la progresión de la enfermedad, aumentando la inflamación y el daño vascular.

El equipo afirma que la trombospondina 4 no es simplemente un marcador del proceso patológico, sino que desempeña un papel activo y protector en la estabilidad de la pared vascular. Los coordinadores concluyen que los resultados revelan el papel protector de TSP4 y sugieren que su modulación constituir una nueva estrategia terapéutica para mejorar la estabilidad de la pared vascular en el AAA.

Referencia del artículo:

Thrombospondin-4 is upregulated in abdominal aortic aneurysm: A vasoprotective response with potential therapeutic relevance. Laia Blanco-Casoliva, Lidia Puertas-Umbert, Judith Alonso, Rafael Almendra-Pegueros, Saray Varona, Mercedes Camacho, Gemma Arderiu, Lluís Asmarats, Marta Alegret, Jose Martínez-González, Cristina Rodríguez. https://doi.org/10.1111/bph.70402Digital Object Identifier (DOI)


XWHIN impulsa su primera jornada científica para transformar la salud de las mujeres

2026_XWHIIN_ENTRE DONES

A pesar de los avances en investigación biomédica, la salud de las mujeres continúa infrarepresentada en muchos ámbitos de la innovación y la práctica clínica, con carencias en diagnóstico, tratamiento y generación de conocimiento. Para dar respuesta a este reto, nació la red XWHIN (Women’s Health Innovation Network), liderada por el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), que el pasado 24 de abril celebró en el Recinto Modernista de Sant Pau su primer espacio de trabajo, abierto al público, en el marco de la jornada científica «Entre Dones», con la participación de más de 80 profesionales. Se trata de una jornada participativa sobre la salud de la mujer organizada por el Hospital de Sant Pau para hablar, compartir y aprender sobre la salud de la mujer desde una mirada centrada en la perspectiva de género.

La jornada fue inaugurada por Lourdes Puigbarraca, subdirectora general de Transferencia y Sociedad de la Generalitat de Cataluña, y contó con la presentación de la red a cargo de la Dra. Maria Rosa Ballester, jefa de Investigación e Innovación Responsable del IR Sant Pau y directora de XWHIN. La sesión se estructuró en torno a ponencias breves de personas expertas de distintos ámbitos, espacios de debate y dinámicas de cocreación, con el objetivo de generar un diálogo interdisciplinar e identificar oportunidades para avanzar en la integración de la perspectiva de sexo y género en la investigación y la innovación en salud.

La jornada también sirvió para presentar la identidad visual de la red y dar a conocer sus objetivos estratégicos, orientados a impulsar una nueva forma de hacer investigación e innovación en salud de las mujeres. Tal como destaca la Dra. Ballester, «la creación de XWHIN responde a la necesidad de incorporar de forma transversal la perspectiva de sexo y género en la investigación y la innovación en salud», y este primer encuentro «ha sido el primer paso para activar una red que quiere generar conocimiento útil e impulsar proyectos de innovación con impacto real en la salud de las mujeres y de la población en toda su diversidad».

XWHIN se posiciona así como una iniciativa pionera que integra de forma sistemática esta perspectiva en todas las fases de la I+D+i, con el objetivo de generar soluciones más equitativas y con impacto real en la práctica clínica y la sociedad. La red cuenta con la financiación de la Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de Investigación (AGAUR) del Departamento de Investigación y Universidades de la Generalitat de Cataluña.

Personas expertas en diferentes ámbitos identifican los principales retos para la innovación en salud de las mujeres

Durante la primera parte de la jornada, siete especialistas de distintos ámbitos —oncohematología, salud neurovascular, salud mental, salud cardiovascular, epidemiología y salud pública, atención primaria y salud reproductiva— compartieron en cinco minutos cada uno retos en sus campos para avanzar en innovación en salud de las mujeres integrando la perspectiva de sexo y género en la investigación y la práctica clínica.

Las intervenciones pusieron en común una visión amplia y complementaria de los desafíos actuales. De forma transversal, se puso de relieve la necesidad de disponer de datos más representativos y de incorporar la perspectiva de sexo y género desde las primeras fases de la investigación hasta su translación a la práctica clínica. Se evidenció también que la falta de esta mirada no solo genera sesgos científicos, sino que tiene consecuencias directas sobre el diagnóstico, el tratamiento y la equidad en la atención a la salud. En este sentido, las ponencias subrayaron la importancia de impulsar aproximaciones interdisciplinarias capaces de integrar la complejidad de los factores biológicos, clínicos y sociales que inciden en la salud, avanzando hacia soluciones más precisas, inclusivas y adaptadas a la diversidad de la población.

El conjunto de ponencias puso de manifiesto que avanzar en esta dirección requiere una mirada compartida y una mayor coordinación entre los distintos agentes del ecosistema, incluyendo el ámbito de la investigación, la práctica clínica, la innovación y la sociedad, generando las bases para espacios de trabajo colaborativo orientados a identificar oportunidades y activar nuevas líneas de acción.

Cocreación para transformar la investigación en salud de las mujeres

La jornada continuó con una sesión de trabajo colaborativo en la que las personas participantes se organizaron en grupos para identificar necesidades, oportunidades y posibles líneas de acción, con una dinámica diseñada con metodología participativa.

Entre los principales ámbitos de reflexión, se puso de relieve la necesidad de hacer más visibles y accesibles los datos, así como de impulsar su generación con criterios que incorporen la perspectiva de sexo y género. Se apuntó también la importancia de avanzar en estándares compartidos para la recogida y el uso de la información y en mecanismos que faciliten su aplicación en la investigación y la práctica clínica.

Por otra parte, se destacó la necesidad de alinear mecanismos de financiación con esta perspectiva y de reforzar la coordinación entre los distintos niveles del sistema, desde las políticas públicas y las instituciones hasta la práctica asistencial y la investigación. Se puso de manifiesto también el valor de impulsar cambios culturales y organizativos que favorezcan su integración, incluyendo la generación de referentes, la participación de la ciudadanía y una mayor sensibilización en el ámbito profesional.

Las conclusiones de los grupos configuraron un primer mapa de prioridades compartidas que orientará el plan estratégico de XWHIN en los próximos meses, con el objetivo de impulsar acciones coordinadas y con impacto real en el sistema.

XWHIN: una apuesta por una innovación más equitativa

La jornada ha marcado el punto de partida de la actividad pública de XWHIN, una red pionera en Cataluña concebida para conectar a los distintos actores del ecosistema —investigación, clínica, innovación, empresa y pacientes— y generar un espacio estable de colaboración orientado a transformar la manera en que se aborda la salud de las mujeres. Este primer encuentro ha permitido poner en común conocimiento, identificar retos compartidos y empezar a definir líneas de trabajo conjuntas que den respuesta a las necesidades detectadas.

Con este enfoque, XWHIN impulsa un modelo que integra de forma sistemática la perspectiva de sexo y género en todas las fases de la I+D+i, desde la generación de conocimiento hasta su aplicación en la práctica clínica. La red nace con el objetivo de reducir las desigualdades existentes en salud y de promover una innovación más precisa, inclusiva y alineada con las necesidades específicas de la población, impulsando proyectos colaborativos con capacidad de impacto real en el sistema sanitario.


La comisión internacional de The Lancet sobre sepsis inicia sus trabajos con la participación del Dr. Otavio Ranzani

Dr. Otavio Ranzani

A pesar de los avances en los últimos años, la sepsis sigue siendo una de las principales causas de mortalidad en el mundo y su abordaje presenta importantes limitaciones clínicas y científicas. En este contexto, la revista The Lancet ha impulsado una nueva comisión internacional que inicia ahora sus trabajos y en la que participa el Dr. Otavio Ranzani, investigador del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y jefe del grupo SalutData Lab – Laboratori de Dades i Salut.

La sepsis es un síndrome clínico grave que se produce cuando la respuesta del organismo a una infección se desregula y provoca un fallo en el funcionamiento de los órganos. Este síndrome continúa representando un importante problema de salud a nivel global, tanto por su elevada mortalidad como por las dificultades asociadas a su diagnóstico y tratamiento en distintos contextos sanitarios.

«La sepsis exige un cambio de enfoque que vaya más allá de los modelos tradicionales y permita integrar mejor la investigación biológica, la práctica clínica y la organización de los sistemas de salud», señala el Dr. Otavio Ranzani. «Solo con una visión más global y coordinada será posible avanzar en su prevención, diagnóstico y tratamiento».

La comisión se ha presentado públicamente con la publicación en The Lancet de su primer artículo, un texto programático que marca el inicio de sus trabajos y que establece las bases para el desarrollo de una agenda internacional en los próximos años. Este primer documento identifica los principales desafíos aún pendientes en el abordaje global y define las áreas prioritarias de trabajo para la comisión.

Retos pendientes en el abordaje de la sepsis

Uno de los principales retos señalados es la falta de consenso en la definición y en los criterios de vigilancia a nivel global, lo que se traduce en estimaciones muy variables de su incidencia. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de establecer definiciones estandarizadas que permitan mejorar la medición de la carga de este síndrome y facilitar la comparación entre estudios.

Además, la ausencia de herramientas diagnósticas validadas a nivel global sigue siendo una limitación importante. En la práctica, esto implica una dependencia de pruebas microbiológicas que van desde métodos basados en cultivos hasta técnicas de secuenciación de patógenos, junto con biomarcadores de inflamación como la procalcitonina, la proteína C reactiva o las citocinas. Estas herramientas presentan un rendimiento diagnóstico dependiente del contexto, una disponibilidad desigual entre países y, en muchos casos, limitaciones asociadas a su coste y al acceso a servicios de diagnóstico, lo que dificulta una identificación precisa y una estimación fiable de su epidemiología.

«El reto no es solo mejorar las herramientas disponibles, sino replantear cómo entendemos la sepsis como proceso clínico complejo», señala el Dr. Otavio Ranzani. «Sin este cambio de enfoque será difícil avanzar hacia modelos más precisos que permitan adaptar el diagnóstico y el tratamiento a cada paciente».

Asimismo, aunque se reconoce la heterogeneidad biológica y clínica, los avances científicos siguen siendo limitados. A pesar del desarrollo de ensayos clínicos innovadores, persiste la falta de evidencia de terapias inmunomoduladoras eficaces que mejoren la supervivencia. Esto se debe, en parte, a que los estudios continúan centrados en mediadores individuales, mientras que los resultados clínicos dependen de múltiples mecanismos biológicos interrelacionados y, en muchos casos, aún no completamente identificados.

Una iniciativa internacional para definir nuevas estrategias

En este contexto, la comisión impulsada por The Lancet tiene como objetivo llevar a cabo una evaluación sistemática de la epidemiología y de los factores clínicos, biológicos y de sistema sanitario que condicionan su abordaje, con el fin de identificar las principales limitaciones actuales y proponer soluciones a escala global.

La iniciativa plantea desarrollar un marco integral que abarque todo el continuo, desde la prevención de infecciones y la detección precoz en todos los niveles asistenciales hasta el tratamiento y el seguimiento de los pacientes, adaptado a las diferencias entre sistemas sanitarios. Asimismo, incorpora de forma explícita el impacto a largo plazo, un ámbito todavía poco estudiado pese a su relevancia clínica, y aborda la interacción entre la sepsis, la salud previa de los pacientes y los factores socioeconómicos, que influyen tanto en el riesgo como en la evolución.

«Este trabajo busca sentar las bases para una mejor toma de decisiones basada en evidencia, tanto en el ámbito clínico como en salud pública», añade el Dr. Otavio Ranzani. «Avanzar en este campo requiere integrar datos clínicos, biológicos y de sistemas de salud».

La comisión desarrollará sus trabajos en los próximos años con el objetivo de generar recomendaciones y publicaciones que contribuyan a orientar el abordaje de este síndrome a nivel internacional. En este marco, la participación del IR Sant Pau sitúa al centro en una iniciativa internacional de referencia, en un momento clave de definición de sus líneas de trabajo, con la contribución del Dr. Otavio Ranzani al análisis de la epidemiología y a la identificación de los principales retos en su abordaje.

Artículo de referencia:

Shankar-Hari M, Ming D, Mendelson M, Rupali P, Adhikari NKJ, Ranzani O, Randolph A, Davenport E, van der Poll T, Moita LF, Beane A, Lamontagne F, Kwizera A, Holmes A, Diaz J. The Lancet Commission on Sepsis: transforming sepsis care and outcomes. Lancet 2026. https://doi.org/10.1016/s0140-6736(26)00648-3


Un estudio identifica nuevos factores genéticos que modulan la gravedad de la encefalopatía SYNGAP1

Àlex Bayés

Un estudio multicéntrico con participación del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) ha profundizado en los mecanismos genéticos de la encefalopatía asociada al gen SYNGAP1, una enfermedad rara caracterizada por epilepsia, discapacidad intelectual, retraso psicomotor y, en muchos casos, autismo. El trabajo, publicado en la revista Neurobiology of Disease, demuestra que la severidad de la enfermedad no depende únicamente de la mutación principal, sino también de otros factores genéticos que pueden modular su expresión clínica.

La investigación, liderada por equipos de la Universidad de Barcelona, el Instituto de Investigación San Juan de Dios y el CIBER, cuenta también con la participación del IR Sant Pau, con el Dr. Àlex Bayés, jefe del grupo de Fisiología Molecular de la Sinapsis de este centro, como autor correspondiente del estudio.

«Este trabajo pone de manifiesto que, incluso en enfermedades consideradas monogénicas, la realidad biológica es más compleja de lo que se pensaba», señala el Dr. Bayés. «La variabilidad clínica entre pacientes no puede explicarse únicamente por la mutación en SYNGAP1, sino que existen otros factores genéticos que influyen de forma significativa en la evolución de la enfermedad».

Una enfermedad genética con manifestaciones muy diversas

La encefalopatía SYNGAP1 está causada por alteraciones en un gen clave para el desarrollo cerebral y la función cognitiva. A pesar de este origen bien definido, sus manifestaciones clínicas son muy heterogéneas, lo que complica tanto el pronóstico como el manejo clínico de los pacientes.

En este contexto, el estudio analizó una cohorte de 44 pacientes procedentes de 16 hospitales de toda España, todos ellos portadores de mutaciones dominantes en SYNGAP1. El análisis detallado de la relación genotipo-fenotipo confirmó que pacientes con alteraciones en el mismo gen pueden presentar cuadros clínicos muy distintos. «No estamos ante una relación simple de causa-efecto», apunta el Dr. Bayés. «Estos resultados obligan a interpretar la información genética de forma más matizada, teniendo en cuenta la complejidad del conjunto del genoma».

Nuevas variantes y el papel del contexto genético

El trabajo permitió identificar cuatro nuevas variantes del gen SYNGAP1 que no se habían descrito previamente, lo que amplía el conocimiento sobre las bases genéticas de esta encefalopatía. Más allá de este hallazgo, el análisis de secuenciación masiva también reveló la presencia de alteraciones en otros genes que interactúan con la proteína SYNGAP1, como SHANK1, SHANK3 o NLGN2, lo que apunta a la existencia de genes modificadores capaces de influir en la expresión clínica de la enfermedad.

En este sentido, los resultados refuerzan la idea de que el contexto genético global del paciente desempeña un papel relevante en la variabilidad observada. «El hecho de identificar variantes en genes que forman parte de la misma red sináptica sugiere que el contexto genético global del paciente tiene un papel determinante», explica el Dr. Bayés. «Esto permite avanzar hacia una comprensión más integrada de estas patologías».

Factores que influyen en la gravedad de la enfermedad

Otro de los aspectos abordados en el estudio fue la posible relación entre las características de las mutaciones y la severidad del cuadro clínico. Los resultados indicaron que la localización de la variante dentro del gen puede ser un factor relevante y que determinadas regiones se asocian con manifestaciones clínicas diferenciadas.

En particular, las variantes situadas en el dominio PH se asociaron con formas más leves de la enfermedad, con menor afectación del lenguaje, menor frecuencia de epilepsia y una severidad global inferior. No obstante, esta relación es parcial y no permite predecir de forma concluyente la evolución de cada paciente, lo que refuerza la complejidad del vínculo entre genotipo y fenotipo.

«No basta con identificar la mutación; es necesario entender su localización y el contexto genético en el que aparece», señala el Dr. Bayés. «Este enfoque resulta clave para avanzar hacia una medicina más personalizada».

Implicaciones para el diagnóstico y la investigación

Los resultados del estudio tienen implicaciones relevantes para el abordaje clínico de esta encefalopatía, ya que la identificación de patrones genéticos asociados a distintos niveles de severidad podría contribuir a anticipar la evolución de la enfermedad y a orientar mejor la toma de decisiones terapéuticas. En paralelo, el trabajo refuerza la consideración de la encefalopatía SYNGAP1 como una de las formas monogénicas del trastorno del espectro autista, presente en aproximadamente dos tercios de los pacientes.

En conjunto, estos hallazgos contribuyen a redefinir la comprensión de las enfermedades genéticas raras y abren nuevas líneas de investigación orientadas a identificar biomarcadores y posibles dianas terapéuticas. «Avanzar en el conocimiento de los factores que modulan estas enfermedades es fundamental para mejorar su diagnóstico y, en el futuro, su tratamiento», concluye el Dr. Bayés.

Artículo de referencia:

Aranda S, Ribeiro-Constante J, Tristán-Noguero A, Moreno-Ruiz N, Arenas C, Calvo FFM, Ibañez-Mico S, Segura JLP, Ramos-Fernández JM, Del Carmen Moyano Chicano M, León RC, Soto-Insuga V, González-Alguacil E, Dávila CV, Fernández-Jaén A, Plans L, Camacho A, Visa-Reñé N, Del Pilar Martin-Tamayo Blázquez M, Paredes-Carmona F, Marti-Carrera I, Ginot-Julià G, Hernández-Fabián A, Davi MT, Sanchez MC, Herraiz LC, Pita PF, Gonzalez TB, O’Callaghan M, Iglesias Santa Polonia FF, Cazorla MR, Lucas MTF, González-Meneses A, Sala-Coromina J, Macaya A, Lasa-Aranzasti A, Anna M, Cueto-González, Párraga FV, Plana JC, Serrano M, Alonso X, Palafoll MIV, Monteagudo E, Alonso-Colmenero I, Capdevila OS, Casals F, Cormand B, García-Cazorla A, Bayés À, Mitjans M. Genotype-phenotype correlations and putative modifier genes in SYNGAP1 encephalopathy. Neurobiology of Disease. 2026 Mar 17;107357. https://doi.org/10.1016/j.nbd.2026.107357


Reutilización de datos del estudio REDINSCOR III: información para participantes

Para dar cumplimiento a las leyes DA17.2 c) de la LO 3/2018 de reutilización de datos de investigación biomédica, se comunica a los participantes del estudio REDINSCOR III realizado realizado en Instituciones consorciadas del CIBER CV (coordinador IR Sant Pau) y cuyo investigador principal era el Dr Joan Cinca Cuscullola entre los años 2018 y 2022, que sus datos pseudonimizados se reutilizarán en el proyecto REDAMCOR (Genómica de la insuficiencia cardíaca de diferente etiología en 3600 casos y 36.000 controles. Proyecto REDAMCOR – PI24/00035) aprobado por el Comité de Ética de Investigación Médica del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas de Barcelona con número 2024/11683/I y financiado en la convocatoria de Proyectos de Investigación en Salud 2025. Se ruega a los participantes del estudio REDINSCOR III que lean atentamente la hoja informativa de este enlace. En caso de no estar de acuerdo en que sus datos se usen para esta investigación médica, pueden comunicarlo al responsable del estudio, Dr. Jaume Marrugat de la Iglesia, en el correo electrónico jmarrugat@researchmar.net, a la siguiente dirección postal C/ Doctor Aiguader 88, 08003 Barcelona, o al siguiente teléfono 933 160 710 / 933 160 800.


Este sitio web utiliza cookies para mejorar la experiencia de navegación y realizar tareas analíticas. Si continuas navegando, consideramos que acceptas el uso. Más información