Las metástasis ganglionares continúan siendo uno de los principales factores que determinan el pronóstico de los pacientes con carcinoma cutáneo escamoso (cSCC) de alto riesgo. Detectarlas de manera precoz puede cambiar el abordaje terapéutico y mejorar las opciones de control de la enfermedad. Ahora, un estudio multicéntrico publicado en JAMA Dermatology demuestra que las técnicas de imagen, especialmente la ecografía ganglionar y la tomografía computarizada (TC), permiten identificar estas metástasis con mucha mayor sensibilidad que la exploración física convencional.
El trabajo, liderado por el Hospital Universitario Vall d’Hebron, contó con la participación de investigadoras del Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau), concretamente el equipo del comité de cáncer cutáneo no melanoma, representado por la Dra. Verónica Ruiz Salas, del grupo de investigación de Dermatología, y por la Dra. Esther Granell Moreno y la Dra. Sheila Alfonso Cerdán, del grupo de investigación de Imagen Médica Avanzada, Inteligencia Artificial y Terapia Guiada por Imagen. La colaboración se desarrolló en el marco del comité multidisciplinar de piel no melanoma del centro, que integra distintas especialidades para el abordaje diagnóstico y terapéutico de estos tumores cutáneos complejos.
Un estudio prospectivo para mejorar el estadiaje del cáncer cutáneo
El cSCC es el segundo cáncer de piel más frecuente y, aunque la mayoría de los casos presenta una evolución favorable, algunos tumores considerados de alto riesgo pueden desarrollar metástasis ganglionares y empeorar notablemente el pronóstico. La detección precoz de esta afectación ganglionar es especialmente importante porque puede modificar el tratamiento y mejorar las posibilidades de control de la enfermedad.
Para abordar esta cuestión, el estudio LACUNAS evaluó prospectivamente a 155 pacientes con cSCC de alto riesgo mediante tres estrategias diagnósticas diferentes: exploración física, ecografía ganglionar y TC con contraste del cuello. Los investigadores analizaron posteriormente qué técnica identificaba mejor las metástasis ganglionares ocultas y compararon el rendimiento de cada una en función del estado inmunitario de los pacientes.
Los resultados mostraron que tanto la ecografía como la TC fueron claramente superiores a la exploración física convencional. La ecografía alcanzó una sensibilidad del 63,6 % y la TC del 54,5 %, frente al 8,3 % de la exploración clínica. Además, ambas técnicas de imagen mostraron una concordancia muy elevada entre sí, lo que sugirió que podían utilizarse de manera complementaria o intercambiable según el contexto clínico y los recursos disponibles.
«La elevada concordancia observada entre la ecografía y la TC demuestra que ambas técnicas pueden aportar información muy útil para el estadiaje ganglionar precoz y ayudar a tomar decisiones clínicas con mayor precisión», señala la Dra. Esther Granell Moreno.
Diferencias importantes en pacientes inmunodeprimidos
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue la diferencia observada entre pacientes inmunocompetentes e inmunodeprimidos. En los primeros, tanto la ecografía como la TC detectaron correctamente todos los casos metastásicos identificados durante el seguimiento. En cambio, en los pacientes inmunodeprimidos, el rendimiento diagnóstico disminuyó de manera muy relevante y algunas metástasis aparecieron rápidamente a pesar de que las pruebas iniciales habían sido negativas.
Los autores apuntaron que este comportamiento podría reflejar una progresión especialmente agresiva y rápida del tumor en pacientes inmunodeprimidos, lo que dificultaría la detección precoz incluso mediante técnicas de imagen avanzadas. El trabajo subrayó así la necesidad de mantener un seguimiento clínico estrecho, potenciar la vigilancia en este grupo de pacientes y adaptar las estrategias diagnósticas según el perfil de riesgo y el estado inmunitario.
«El hecho de que algunas metástasis aparecieran en muy poco tiempo a pesar de tener pruebas iniciales negativas indica hasta qué punto estos pacientes pueden evolucionar rápidamente y la necesidad de no relajar el seguimiento clínico», explica la Dra. Verónica Ruiz Salas.
Una herramienta diagnóstica especialmente útil en pacientes mayores
El estudio destacó también diversas ventajas prácticas de la ecografía ganglionar, como la ausencia de radiación, su menor coste y la posibilidad de realizar una punción aspirativa inmediata si se detectaba un ganglio sospechoso. Estas características la convierten en una herramienta especialmente útil en pacientes de edad avanzada y con comorbilidades, una situación frecuente en el cSCC de alto riesgo.
Los investigadores concluyeron que las futuras guías clínicas deberían incorporar recomendaciones diferenciadas según el estado inmunitario del paciente, ya que las estrategias diagnósticas actuales parecen mucho menos eficaces en personas inmunodeprimidas. Los resultados del estudio aportan así nueva evidencia para optimizar el estadiaje inicial y el seguimiento clínico de este tipo de tumores cutáneos.
«Este trabajo también pone de manifiesto la necesidad de seguir desarrollando estrategias diagnósticas más sensibles para los pacientes con mayor riesgo, especialmente en los casos de inmunosupresión», añade la Dra. Sheila Alfonso Cerdán.
Artículo de referencia
Ferrándiz-Pulido C, Gómez-Tomás Á, Siurana S, Tortajada C, Salido-Vallejo R, Aguayo-Ortiz RS, Ribes Amorós I, Turrión-Merino L, Brea Álvarez B, Pérez González Í, Martí-Marti I, Medrano-Martorell S, Podlipnik S, Mollet J, Masferrer E, Lopez-Castillo D, Yébenes M, Corbacho-Monné M, Leal L, Solano-López A, Ruiz-Salas V, Granell-Moreno E, Alfonso-Cerdán S, Mendoza MD, Martínez-Domenech Á, Juárez-Dobjanschi C, Samaniego González E, Díaz P, Toll A. Diagnostic Modalities and Nodal Staging in High-Risk Cutaneous Squamous Cell Carcinoma. JAMA Dermatology. Publicado online el 22 de abril de 2026. https://doi.org/10.1001/jamadermatol.2026.0803