Reducir el daño que sufre el corazón durante un infarto sigue siendo uno de los principales retos en cardiología, incluso cuando se consigue reabrir la arteria coronaria a tiempo. Parte de la lesión miocárdica continúa siendo difícil de evitar pese a los avances en la reperfusión. En la búsqueda de soluciones para limitar este daño, un estudio liderado por el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), publicado en European Heart Journal, muestra que la administración intravenosa de atorvastatina durante el propio evento puede mejorar la protección del corazón en comparación con la administración de una dosis de carga oral previa al infarto.
Comparar varias intervenciones sanitarias y decidir cuál es la más adecuada para los pacientes es uno de los retos más complejos en la elaboración de guías clínicas. Un artículo publicado en Annals of Internal Medicine, liderado por investigadores de la Unidad de Síntesis de Evidencia, perteneciente al Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau), presenta una actualización del marco de la evidencia a la decisión (Marco EtD), una herramienta metodológica diseñada para facilitar la toma de decisiones de los paneles que elaboran guías cuando existen múltiples opciones terapéuticas.
Un tipo de ácido graso omega-3 presente en el pescado azul, utilizado en forma de medicamento para reducir los triglicéridos, podría proteger directamente al corazón tras un infarto. Un estudio liderado por el Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) demuestra que el éster etílico del ácido eicosapentaenoico (EPA-E) reduce el daño cardíaco a través de mecanismos que van más allá de su efecto sobre los lípidos en sangre. El trabajo, publicado en la revista European Heart Journal, muestra que este compuesto no solo mejora el perfil lipídico, sino que actúa directamente sobre el tejido cardíaco lesionado, modulando procesos clave como la inflamación, el metabolismo celular y el estrés oxidativo, todos ellos determinantes en la evolución del infarto.
Les persones amb diabetis tipus 1 continuen presentant un risc elevat de malaltia cardiovascular fins i tot quan mantenen un bon control glucèmic i nivells de colesterol aparentment normals. Aquest fenomen, conegut com a risc cardiovascular residual, qüestiona la capacitat de les analítiques habituals per reflectir el risc real i apunta a l’existència d’alteracions més complexes en el tipus de partícules que transporten el colesterol a la sang. Un estudi liderat per investigadors de l’Institut de Recerca Sant Pau (IR Sant Pau), de l’Hospital de Sant Pau i del CIBERDEM, publicat a la revista Frontiers in Endocrinology, demostra que aquests pacients presenten un augment de les lipoproteïnes de baixa densitat petites i denses (sdLDL), un tipus de colesterol LDL format per partícules més petites que s’acumulen amb més facilitat a les parets de les artèries. Aquesta troballa aporta una explicació mecanística a aquest risc cardiovascular residual i reforça la necessitat d’anar més enllà de les mesures habituals de colesterol.
La ausencia de biomarcadores fiables que permitan anticipar la respuesta a los corticoides sigue siendo uno de los principales retos en el manejo de la hepatitis asociada al alcohol. En este contexto, un equipo del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) ha identificado un perfil específico de vesículas extracelulares (EVs) circulantes en plasma que se asocia tanto a la respuesta al tratamiento como a la mortalidad a medio y largo plazo. Los resultados del estudio, publicados en International Journal of Molecular Sciences, apuntan al potencial de estas EVs como biomarcadores no invasivos para mejorar la estratificación pronóstica y apoyar la toma de decisiones clínicas en una patología con elevada mortalidad.