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25/06/2026

Un estudio halla biomarcadores en sangre que podrían medir la respuesta a las psicoterapias en pacientes con depresión

Una investigación del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) ofrece una de las primeras evidencias de que las terapias psicológicas actúan como estímulos biológicos que inducen respuestas moleculares medibles mediante biomarcadores en sangre.

El trabajo preliminar, con participación de 22 pacientes con trastorno depresivo mayor en el Hospital de Sant Pau, revela que las sesiones psicoterapéuticas provocan cambios en los microARN —moléculas que regulan la expresión de los genes en las células— relacionados con mejoras significativas en el estado cognitivo de los participantes. Los resultados, publicados en Scientific Reports, suponen un avance para monitorizar la respuesta de los pacientes a tratamientos farmacológicos y a intervenciones terapéuticas no farmacológicas.

El estudio liderado por la Dra. Maria J. Portella (IR Sant Pau) y la Dra. Analia Bortolozzi (IIBB-CSIC), que cuenta con Lluís Miquel-Rio (IIBB-CSIC) y la Dra. Muriel Vicent-Gil (Hospital de Sant Pau) como primeros autores, se ha centrado en el trastorno depresivo mayor (TDM). Este se caracteriza no solo por afectar al estado de ánimo, sino que también conlleva un amplio espectro de alteraciones cognitivas, como dificultades en la atención, la memoria, la velocidad de procesamiento y la función ejecutiva. Son síntomas que persisten frecuentemente a pesar de los tratamientos y que afectan gravemente la calidad de vida de los pacientes.

El objetivo principal del trabajo consistió en investigar los mecanismos moleculares subyacentes a dos intervenciones psicológicas, no farmacológicas, en pacientes con TDM: la remediación cognitiva integral, diseñada para mejorar o restaurar funciones cerebrales como la atención o la memoria; y la psicoeducación, consistente en explicar y concienciar al paciente sobre su trastorno para que lo afronte de forma más adaptativa.

Los investigadores analizaron los microARN (o miARN) circulantes en sangre, antes y después de doce semanas de intervención psicológica, con una sesión por semana. Los microARN son pequeñas moléculas de ARN que actúan como interruptores maestros en las células, normalmente silenciando la expresión de genes diana. Los pacientes fueron evaluados seis meses después de la intervención, aunque en este punto no se analizaron los niveles de microARN.

Dos firmas moleculares diferentes

El análisis a lo largo del tiempo de 38 microARN en el plasma de los 22 pacientes ha revelado dos perfiles diferentes.

Por un lado, los pacientes sometidos a remediación cognitiva mostraron una firma específica de siete microARN (let-7b-3p, miR-100-5p, miR-129-5p, miR-135a-5p, miR-151a-5p, miR-4516 y miR-451a), fuertemente vinculados a procesos de cognición.  “Estos microARN regulan redes genéticas fuertemente involucradas en la neuroplasticidad, la guía axonal y la transmisión sináptica. Los cambios moleculares inducidos por este tipo de terapia se reflejaron en mejoras significativas y objetivas en el rendimiento cognitivo de los pacientes”, explica la Dra. Maria J. Portella, investigadora del IR Sant Pau que forma parte del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM).

Por su parte, la psicoeducación indujo una firma molecular completamente diferente, caracterizada por dos microARN: miR-126-5p y miR-195-5p. “Este perfil, relacionado con el equilibrio celular y las vías de señalización de resiliencia ante el estrés celular, no refleja mejoras cognitivas objetivas directas, sino que actúa más bien como un amortiguador sistémico ante el estrés”, aclara la Dra. Analia Bortolozzi (IIBB-CSIC), quien también forma parte del CIBERSAM.

Los datos preliminares del estudio sugieren que ambas intervenciones psicoterapéuticas actúan en redes y sitios diferentes del cerebro, modificando firmas moleculares distintas. Los microARN tienen la capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica —un filtro selectivo que protege al sistema nervioso central al regular qué sustancias pueden pasar de la sangre al tejido cerebral— y son susceptibles de ser detectados en plasma, lo que los convierte en biomarcadores candidatos para evaluar la respuesta a las sesiones psicológicas.

“Aún no somos capaces de poder responder si el cambio en los microARN son la causa de la mejora o viceversa, porque existen pocos datos y se requiere más investigación”, explican las autoras. Por ello, los resultados deberán validarse en cohortes más amplias antes de poder trasladarse a la práctica clínica.  Lo que sí queda demostrado es que “las terapias psicológicas actúan como estímulos biológicos específicos, induciendo trayectorias moleculares distintas en la sangre que no se solapan. Y aportan una evidencia molecular clara de que las terapias psicológicas tienen una base biológica medible a nivel periférico”, detalla la Dra. Bortolozzi.

Camino de la ‘psiquiatría de precisión’

Los resultados diferenciales asociados a cada terapia demuestran dianas terapéuticas específicas de las intervenciones y “ofrecen una base extremadamente prometedora para el desarrollo de biomarcadores en sangre que permitan monitorizar la recuperación cognitiva”, explica la Dra. Portella.

“Este notable avance allanaría el camino hacia la psiquiatría de precisión en el trastorno depresivo mayor, donde, en el futuro, la selección de la intervención terapéutica podría personalizarse basándose en el perfil molecular basal del paciente, en lugar de guiarse únicamente por un enfoque de prueba y error clínico”, concluyen ambas investigadoras.

El estudio ha sido financiado por el Instituto de Salud Carlos III, la Fundació La Marató de TV3 y la Generalitat de Catalunya.

Artículo de referencia:

Miquel-Rio L, Vicent-Gil M, Jericó-Escolar J, Carrasco-Hernández J, Jubero M, Paz V, Gawron L, Ruiz-Bronchal E, Vera J, Del Mar Bonnín C, Puigdemont D, Alemany C, Cardoner N, de Diego-Adeliño J, Bortolozzi A, Portella MJ. Peripheral miRNA profiling identifies therapy-specific biological trajectories in the treatment of cognitive dysfunction in depression: an exploratory mechanistic study. Sci Rep 2026. https://doi.org/10.1038/s41598-026-55039-1.

 

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